viernes, 17 de septiembre de 2010

¿Qué me estás contando?

Desde que vivo en Tokio, cada vez por menos tiempo (¡yen, púdrete!), me he dado cuenta de que hay muchos aspectos en donde somos diferentes de los japoneses. En algunos casos se trata de aspectos quizá triviales, pero lo que aún me llama más la atención son las diferencias claras que existen incluso entre japoneses, chinos e incluso nepalíes.

¿De qué cosa baladí es estamos hablando? Para el que aún no haya caído en la cuenta, se trata precisamente de esto último: ¿Cómo cuentan los japoneses?




La persona que está contando aquí es coreana, que usa el mismo sistema. Cuando realizan cálculos para sí mismos, los japoneses cuentan, para variar, justo al revés que nosotros. Así, la palma extendida representa un cero, y a medida que se pliegan los dedos aumenta la cantidad. Por eso yo siempre les digo que para ellos dos puños son 10, y empiezo un baile estúpido. Sin embargo, al llegar al 5 vuelven a extender los dedos para seguir desde el 6. Esto solo se aplica a cuando cuentan para sí mismos.

Otro aspecto interesante es la forma en la que muestran los números del 6 al 9, por ejemplo los camareros de un bar, para indicar algún precio o el número de comensales.




El sistema chino, que no taiwanés, ilustrado aquí por Kang, es ciertamente extravagante. Hasta el 5 todo parece normal, con la peculiaridad de que el tres se puede mostrar de dos maneras (el corte de manga es una broma, por supuesto). Sin embargo, a partir del seis la cosa se pone interesante. Mejor observarlo con vuestros propios ojos.




No me esperaba encontrar diferencias al preguntar a los nepalíes de mi clase sobre su forma de contar. Pero vaya que sí... Me gusta este sistema porque permite alcanzar una mayor numeración, gracias al aprovechamiento de falanges, falanginas y falangetas.

Una pequeña variante que se introduce al mostrar números al interlocutor es la que se encontrarán muchos si van a cualquier restaurante en Japón. Si son más de cinco personas, la cosa se pone más interesante, porque emplean otro gesto desconocido para nosotros. No utilizan las dos manos, por separado.

Mika nos muestra en este vídeo esta forma de contar de cara al cliente, además de presentarnos brevemente el sistema taiwanés.


lunes, 13 de septiembre de 2010

XXV aniversario de Mario

Hoy se cumplen 25 años del nacimiento del fontanero más famoso de todos los tiempos: Mario. Sin duda es un día señalado para tantos y tantos apasionados de los videojuegos a lo ancho del planeta, y yo, por la parte que me toca, no quiero olvidarme.

Sirva este vídeo como homenaje al primer título de la serie: Super Mario Bros. En él, un frikazo pajillero redomado se recorre todo el juego de cabo a rabo en cinco minutejos escasos.

¡Feliz cumpleaños!




miércoles, 8 de septiembre de 2010

Feliz cumpleaños

Dizque hay una mujer,
razón de mi esencia primera,
suma hacedora de mi ser,
la prima y vera de todas: primavera.

Pasan en balde los años,
del halo de Cronos se esfuma,
el ojo sucumbe al engaño
que su belleza rezuma.

Su perenne y lozana sonrisa
inunda todas las fotos;
la buena vida pasa deprisa,
las desdichas son para otros.

La venera su alma gemela,
que en su lecho se despierta,
tras varias noches inciertas
en vela sin su damisela.

Sus dos hijos le profesan
la mayor de las devociones,
por su carácter, que embelesa,
por colmarlos de atenciones.

Su llama juvenil aún refulge,
no le invade la pereza,
de su espíritu vivaz no surge
signo alguno de flaqueza.

El reloj de arena se rompe
y ella juega a la rayuela,
no importa el cómo ni el dónde:
a la vejez, viruelas.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Japón, la otra vía: volumen 7


Llevábamos ya un tiempecillo sin esta serie de entradas dedicadas a esos aspectos de Japón que suelen llamar la atención de los foráneos, siempre que no se hayan imbuido de la cultura de este país hasta el punto de considerarlo normal y corriente. El título viene al pelo más que nunca, porque la cosa va de ferrocarriles.

A ojos de un hombre de la calle europeo como yo, los gestos de los empleados de estación o los conductores de trenes llaman la atención. Ambos tienen dos cosas en común: los gestos con la mano de autoconfirmación. En la foto de arriba vemos al primero de ellos señalar hacia la izquierda. Es lo mismo que hace este individuo en el vídeo inferior.





Cualquiera podría avisar que está avisando alguien o comunicándose con el conductor del tren que está efectuando su entrada en la estación. Pues no, estos gestos los hace para confirmar que no hay nadie delante de la línea amarilla, ni gente a punto de abalanzarse sobre la vía para decir adiós a este mundo. Vendría a significar "vía libre" o "no hay obstáculos".

Como me comenta una amiga coreana, su marido japonés realiza gestos similares justo antes de salir de casa. Para comprobar que lleva las llaves, que las luces están apagadas, etc. señala a distintos lugares. Aquí pareceríamos un poco paranoicos, pero realmente es expresar de forma más clara lo que uno piensa cuando confirma mentalmente que lleva todo lo necesario.




El caso del conductor es similar. En este vídeo aparece acompañado, pero la primera vez que me fijé en los gestos de los conductores, estos siempre iban solos. Vamos, que no le está mostrando nada al hombre de la izquierda, sino que está confirmando que no hay obstáculos en la vía. Me falta por saber si también lo hace cada vez que pasa por un semáforo, u otras situaciones que impliquen una cierta verificación y aprobación.

La primera vez que lo vi, solía preguntarme lo que se le pasaba por la cabeza al conductor cuando extiende su dedo índice. He aquí algunos ejemplos:

-¡Palante, como los de Alicante!
-¡Ese, ese es el pisito que me quiero comprar!
-¡Hasta el infinito, y más allá!
-A ver cuándo limpian el mosquito espachurrado de la ventana... ¡Ese de ahí!
-Y entonces le apunté con mi revólver y le dije: «Te estoy apuntando con mi revólver».

martes, 31 de agosto de 2010

When a man loves a men

Men don't know what women want, but women know what men want: We want women!

-Jerry Seinfeld

¡Qué singular poder el de tres letras ordenadas de una forma concreta! Durante siglos el hombre se ha impuesto a la mujer en todo tipo de aspectos sociales, políticos y económicos. Muchas páginas se han escrito sobre ello, y muchas más se escribirán gracias a la expansión terminológica que supone poder utilizar en toda regla un nuevo vocablo que, tras 30 años de uso continuado, especialmente por la población machuna, pasa a engrosar la lista de esos sustantivos tan masculinos y a la vez tan femeninos. Así pues, al ya insigne miembro tetamen se le une ahora muslamen.

muslamen.

1. m. coloq. Esp. Muslos de una persona, especialmente los de mujer.


tetamen.

1. m. vulg. Busto de la mujer, especialmente cuando es muy voluminoso.



Una cosa capicúa parece clara: Men love men.

domingo, 29 de agosto de 2010

Vacaciones estivales 2010 (1)


Estas han sido sin duda unas vacaciones de verano muy especiales, un período estival en el que he podido juntar a muchos de mis amigos cercanos, lejanos y mucho más lejanos, llegados (o más bien llegada) de Oriente. Me encantaría que fuese de nuevo 24 de julio, que estuviese aterrizando en el aeropuerto de Barajas entablando conversación de nuevo con ese grupo de jerezanos, volver a disfrutar de esos días de calma y relax en Tapia de Casariego, con unos buenos libros, unos debates interesantes apoyados en cervezas y caipiriñas, la compañía de mi familia mientras el sol se pone por detrás del dique sabiendo que saldrá aún en muchos más días que disfrutaré con los más queridos.

Al igual que ocurrió en el viaje por el Cantábrico del 2007, me ha servido para darme cuenta, como Woody Allen, de lo mucho que el norte de España tiene que ofrecer, en especial Galicia y Asturias, tierra predilecta del ilustre cineasta. Lugares que nunca había visitado o recordaba haberlo hecho, como Combarro, lugares desconocidos dentro de territorio conocido, como el mirador de San Pedro en La Coruña, lugares recónditos que descubres tras muchos viajes por la zona, como el mirador de Siradella... Regiones que no se conforman con atesorar un legado histórico considerable, sino que también deleitan el paladar con todo tipo de manjares.




Después de recibir a Mika en su idioma natal quedamos con Ariadna y Pedro (novio de esta última) para cenar y dar una vuelta por Santiago. Fue la primera toma de contacto con España de una taiwanesa recién llegada de París, en donde había pasado unos días en compañía de nuestra amiga Emma.

Nuestro carácter afable y campechano le pareció entrañable a un hombre que pasaba por la calle, nos caímos tan bien mutuamente que decidimos invitarle a comer, si bien nos dejábamos de preguntarnos por qué no se quitaba el pasamontañas.


Me acuerdo perfectamente de los apuntes de mi amiga coreana cuando visité Seúl, con horarios, alternativas, todo bien planeado. El carácter español es menos estricto, nada de rigurosos planteamientos y estrés por si las cosas no salen bien; la visita guiada que le ofrecimos a Mika tenía una ruta básica, pero se fue esbozando a medida que recorríamos las Rías Altas y Baixas.

El primer fue el dedicado a las Rías Altas: lo iniciamos con una parada en Malpica, comimos en el maravilloso restaurante A Ría de Canduas, en donde Mika probó los berberechos buenos y grandes (los de Santiago eran pequeñitos), el centollo, unas croquetas caseras deliciosas de tanto jamón como pescado y las navajas, su marisco favorito a la postre. Los percebes y las navajas le resultaron del todo desconocidos, así como la tarta de orujo que hizo de sobremesa. Mika estaba que se ponía las botas.



Después de un breve paseo en barca gracias a un muy buen hombre, nos dimos un paseo por la playa de Laxe, probablemente la playa con la arena más blanca que recuerdo haber visto. Este fue para mí uno de los mejores momentos del viaje, por la belleza del paisaje, esa agua fría que realmente te refresca los pies (en Japón el agua está tan caliente que uno no sabe qué hacer para bajar la temperatura en la playa). Mientras caminaba por la orilla con Mika de la mano, era perfectamente consciente de que estaba ante un momento muy especial que, probablemente, nunca se volvería a repetir. Me gusta vivir cosas nuevas y me gusta tener el recuerdo de haberlas vivido.



Al día siguiente nos dirigimos a las Rías Baixas y empezamos con una parada en el mirador de Siradella, situado sobre el monte del mismo nombre desde el que se podía contemplar la playa de la Lanzada, las Islas Cíes y Ons, la ensenada de O Vao y la Ría de Arosa, poblada de innumerables bateas.



Tras un pequeño tour en coche por la Isla de La Toja le tocó el turno a Combarro, un pueblo con encanto y los hórreos por estandarte. Aquí rellenamos la panza mientras veíamos la carrera de fórmula 1 y después recorrimos las calles de este pequeño y encantador pueblo.



Son muchas las fotos y vídeos de este viaje, y ni siquiera creo que las elegidas sean las mejores. Ni siquiera hay proporción, ya que este pequeño pueblo de Combarro se lleva un gran porcentaje de la entrada de hoy.



Pasear con mis padres, mi hermana y Mika fue muy especial. En realidad parecía una más de la familia. A pesar de la diferencia de caracteres que suele entrañar el encuentro entre un taiwanés un español, no tardó en apuntarse a seguir las bromas, echarme la bronca con un "¡Pitu, come!" al más puro estilo Pilar para que siguiese llenando la panza, y comunicarse con mi familia sin complejos.


Después de Combarro visitamos Bayona y Pontevedra. En esta última ciudad tenía lugar aquel día la llamada Fiesta de las Peñas, es decir, un montón de jóvenes entregándose a la bebida en grupos bien ordenados al principio y sumidos en un más que posible caos al final. El paseo por la fortaleza de Baiona también fue un momento muy especial.



No faltó nada. Mika pudo incluso disfrutar del tan cacareado "helado de papá" del que le hablaba. El otro día vi su álbum con la foto inferior y el pie de foto "Por fin pude probar el famoso helado de papi".



No hubo mejor colofón en estos días que contemplar la puesta de sol en el mirado de San Pedro. Si bien Finisterre era el objetivo inicial, la verdad es que Coruña es la ciudad de Galicia que parece tenerlo todo: hasta una puesta de sol que quita el hipo. Afortunados somos los gallegos de poder presenciar tal ocaso, cómo el astro desaparece en el regazo del mar mientras el cielo se va tiñendo paulatinamente de rojo y da el relevo a la luna con su firmamento.


martes, 24 de agosto de 2010

El oso medroso

Antes de empezar con crónicas y otros artículos pendientes, no puedo evitar publicar este vídeo que me ha pasado Mika, con la hermosa mini historia sobre este osezno que se hace purrú con cualquier compañero de jaula. Su pavor es tal que, como se ve el minuto 1:12, le basta con ver la sombra del otro para cagarse por la baja abajo (el momento más gracioso, en mi opinión). ¿Logrará vencer sus miedos? ¡No se lo pierdan!