Mostrando entradas con la etiqueta Lingüística. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lingüística. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de mayo de 2012

Busán: hostal, dulce hostal

Ya hacía tiempo que no escribía sobre viajes y tengo muchos pendientes, pero voy a empezar por los más recientes.

Ahora mismo me encuentro de nuevo en Seúl, en el hostal, a punto de salir para dar un paseo y tomar un delicioso bibimbap en un restaurante que figura en wikitravel. Llegué a Busan el día 9 y esto es lo que vi al día siguiente.


En primer lugar, la elección del hostal demostró ser muy acertada. No sé si es por la época del año (aunque a mí me parece de las mejores para viajar porque la temperatura es ideal), pero la cuestión es que cuando llegué al hostal, Emily, la joven coreana que lo regenta, me recibió, me dio todo tipo de indicaciones prácticamente con solo insinuar a dónde quería ir (imprimiendo horarios de trenes a Gyeongju, por ejemplo), y me dejó solo en el hostal, emplazándome para el desayuno del día siguiente. Después aparecerían dos coreanas, pero lo cierto es que durante una hora o más me sentí como si tuviera mi propia casa en este piso tan moderno y dotado de tecnología en una planta 47 de un rascacielos en una zona de Busán que, a la postre, acabaría estando situada en el sitio que ni pintado para mis propósitos.


Las vistas desde el hostal eran impresionantes. En realidad no tenía la impresión de estar en un hostal, sino en la casa de un amigo coreano bastante privilegiado. 


Después de un sueño reparador y un desayuno escaso pero eficiente, partí hacia mi primer objetivo turístico: el templo Haedong Yongkung (como siempre pasa con los nombres coreanos, se pueden encontrar varias transcripciones, como Haedong Yonggungsa: la que he escrito es la que ponía en el templo). Y me llevé mi primera sorpresa durante el corto camino a la parada, al enterarme de que los mayores grandes almacenes del mundo se encuentran precisamente en esta ciudad, algo que el Libro Guiness de los Récords puede atestiguar.


Fue un fallo no contar con el dinero exacto para pagar al conductor, porque lo hice con un billete de 5000, cuando el billete solo costaba 1800. Al ver que el conductor no reaccionaba, metí el billete en la caja donde se deposita el dinero, muy parecida al sistema japonés (que sin embargo te permite cambiar el dinero fácilmente para pagar) y me quedé con cara de capullo, pensando que me iba a quedar sin las vueltas. El conductor arrancó y yo me senté resignado, pero por dentro pensaba: "Bueno, esto es Corea, que no [insertar nombre de país tercermundista o poco serio], seguro que al final se aclara el entuerto". Al cabo de unos minutos establecí contacto visual con el conductor, que me miraba de vez en cuando, y me dijo "wait, wait". Yo me preguntaba: "Wait, wait porque me va a enseñar dónde bajar, o porque me va a dar las vueltas...". La cuestión es que todo el mundo que subía pagaba con tarjeta, pero el que lo hacía con dinero se lo entregaba a él directamente. Al final, cuando hubo acumulado los billetes suficientes, me hizo un gesto y me dio las vueltas, para mi alivio (más que por el dinero, fastidia sentirse estafado por ser extranjero). Por si fuera poco, también me avisó de cuándo llegaba la parada concreta. Lo saludé al salir y me dirigí al templo.


Hay dos templos principales en Busán, pero el es mi favorito, por la zona donde está enclavado: ¡en plena roca! Lo fundó un monje llamado Naong en el año 1376, pero, como tantas otras obras históricas coreanas, fue reducida a cenizas por los japoneses en 1592. Es una delicia escuchar el embate de las olas contra la roca, la brisa homónima que te envuelve y los cánticos budistas del templo, acompasados y graves, que inundan este remanso de sosegada espiritualidad. Me habría quedado allí un poco más incluso, completamente en Babia, mirando al horizonte marino, pero había un bus de vuelta que coger y otra combinación de metro y bus que emplear para el siguiente templo. Cuando salí, me encontré con una excursión del INSERSO coreano en pleno. Lo cierto es que suele haber dos tipos de grupos de turistas: escolares de excursión o INSERSO japonés o coreano de viaje.


La siguiente parada es el templo Beomeosa, mucho más antiguo (678) y sin duda de mayor importancia, pero menos inspirador, por lo que a mi gusto respecta. Si Yongkeung estaba emplazado casi en el mar, este se encuentra ubicado en plena montaña. Lo mejor es que se ofrece una guía en forma de una especie de PDA interactiva que llevar colgada. Entre las cosas que recuerdo están los cuatro guardianes, uno para cada punto cardinal, que guardan una de las puertas principales. 

 

Como la información sobre el templo se puede encontrar en el útil portal oficial de turismo de Corea (visitkorea.com), está de más explayarse aquí. La Wikitravel pone que la entrada cuesta 1000 won, pero en realidad es gratuita.


Después de este templo quedaba tiempo para un par de cosas más: la zona "restaurada" de los 40 pasos (40 steps), las vistas desde la Busan Tower del parque Yongdusan y el espectáculo "Aquatique Show" del centro comercial Lotte. 

 

La Wikitravel resultó ser bastante útil para aprovechar un día en Busán, que rematé siguiendo una de las recomendaciones gastronómicas: comiendo daegu tang (대구탕), una sopa de bacalao con los sempiternos acompañantes de la gastronomía coreana.


viernes, 16 de septiembre de 2011

Los kanjis más enrevesados

¿Alguna vez os habéis preguntado cuáles son los ideogramas japoneses más complicados? Seguro que no. Yo tampoco, pero siempre hay una primera vez. 

Lo cierto es que, desde un punto de vista estricto, no se trata de los kanjis más complicados, sino de los que poseen un mayor número de trazos. A mi juicio debería haber una primera clasificación con aquellos kanjis con el mayor número de trazos que, a su vez, no contuviesen ninguna o las menos repeticiones posibles. Este sería el caso del chino nàng.
 



Después estarían aquellos con mayor número de trazos, incluyan o no repeticiones internas. Estos son los 3 con más trazos:

 

Se lee kagami y significa lo mismo que 鏡 ('espejo'). Aparece en la obra 岩手軽便鉄道の一月 de Kenji Miyazawa.



Se necesitan nada más y nada menos que 79 trazos para dibujar el kanji que ocupa la segunda posición de nuestro ranking. Se lee ooichiza おういちざ y significa algo así como 'escupir/vomitar delante de mucha gente', por lo que he averiguado. ¡Que alguien me corrija!


Y el kanji que corona nuestra lista es Taito:



He leído que los dos últimos se han utilizado en alguna obra de teatro en el período Edo y que Taito también ha sido empleado como parte del nombre de una persona. Menuda gracia tener que escribirlo cada vez que rellenas un formulario...


 Sin embargo, el kanji objetivamente más complicado que yo haya visto (lo he encontrado investigando esta entrada, ya que los tres anteriores aparecen en mi libro de The Best House) es el chino biáng, que se refiere a un tipo de fideo (noodle) de la provincia de Shaanxi en China. Ver para creer.

martes, 12 de julio de 2011

Japonés o español, ¿cuál es más fácil?

Todo el mundo tiende a considerar el japonés una lengua más difícil, por la barrera que representa su sistema de ideogramas denominados kanjis. Hay teóricos del lenguaje que defienden la idea de que cualquier persona, nazca donde nazca, acabará aprendiendo sin problemas la lengua de su país natal, por lo que desde ese punto de vista todas las lenguas poseen la misma dificultad. Esa vendría a ser, grosso modo, la idea subyacente tras la gramática generativa de Chomsky: los niños poseen un conocimiento innato de la gramática elemental común a todas las lenguas humanas, lo cual explica la inmensa productividad de los idiomas (como derivan por diferentes senderos partiendo de un núcleo) y la velocidad a la que aprenden los infantes. Sin embargo, la dificultad que entraña aprender una lengua extranjera a partir de una determinada edad, no de forma innata y natural, es harina de otro costal. Puede que objetivamente (desde el punto de vista de ese innatismo) la curva de aprendizaje sea similar, y puede que de poco sirva preguntar a estudiantes de ambas lenguas extranjeras, pues probablemente ambos se quejen igualmente de la dificultad que presenta. Pero yo, sin ser nativo de ninguna, afirmaría personalmente que el chino es más difícil (por su mayor complejidad tonal en el plano fonético, aunque el inglés tampoco sea manco, por su necesidad imperiosa de transformar en kanji todo extranjerismo y dificultar así la comunicación, etc.). Sin embargo, manejar el alfabeto latino condiciona probablemente mi opinión. ¿Qué opinaría un japonés?

Con todo, hoy estamos aquí para animar a los estudiantes de japonés. En primer lugar, las dificultades del idioma para los propios nativos: se dice que los japoneses desconocen muchos kanjis o ciertas palabras que resultan de su combinación, pero de la misma forma yo desconozco palabras como lucharniego o gollizno. Un conocido mío solía (y mucho me temo que suele) acosar a los japoneses con sencillas o enrevesadas consultas lingüísticas: el no ver aclarada su duda ipso facto le hacía pensar irremediablemente que nunca llegaría a adquirir soltura, si los mismos nativos les idioma pasaban aprietos para explicarle con profusión el porqué de la aplicación de una u otra regla. Pero es que, por una parte, no está preguntando a expertos y, por otra, ni siquiera nosotros mismos (ya no los nativos, sino incluso los de letras) sabríamos explicar al instante cualquier duda lingüística con todo lujo de detalles. Por lo tanto, antes de que nos invada la desazón, preguntémonos si no nos ocurriría lo mismo a la hora de resolver dudas de nuestro propio idioma.

De hecho, hay ámbitos del japonés donde se podría llegar incluso a decir que este idioma es más fácil e intuitivo que el español. El ejemplo de hoy pertenece al lenguaje especializado de medicina. Se podrían analizar muchos ejemplos, pero me voy a limitar a uno solo, que contiene a su vez varios términos habituales en medicina y estuvo en boca de todos hace poco. Se trata del siguiente: 腸管出血性大腸菌.

A primera vista puede parecer complicado, pero resulta tan descriptivo que una vez leído no solo es fácil de recordar, sino que además de saber el nombre habremos aprendido cuáles son sus propiedades. Analicémoslo por partes.

腸管: tracto intestinal. De 腸 ('intestino') y 管 ('tubo', 'conducto'). Idea: tubo del intestino.
出血性: hemorrágico. De 出 ('salir'), 血 ('sangre') 性 ('naturaleza'). 出血 es el término 'hemorragia' al que se le añade 性 para convertirlo en adjetivo, es decir, que contiene las propiedades inherentes a la hemorragia, ergo hemorrágico. Idea: sale sangre.
大腸菌: se vuelve a repetir el kanji anterior de intestino, con el kanji de 'grande' (大) antepuesto. Lógicamente esto significa 'intestino grueso', y 菌 es el kanji para 'bacteria'. Idea: bacilo de intestino grueso. El término médico para este 'bacilo del colon' es, mire usted, colibacilo*, que la RAE define tal que asín:




colibacilo.



(Del gr. κῶλον, colon, y bacilo).



1. m. Biol. Bacilo que se halla normalmente en el intestino del hombre y de algunos animales, y que, en determinadas circunstancias, puede producir septicemias.



¿Cuál es la versión en castellano del término al completo?

Escherichia coli enterohemorrágica. Juzguen ustedes mismos.

Se podrían poner numerosos ejemplos al respecto y ahondar en este tema, pero no es el objetivo de este blog divagar en demasía sobre cuestiones lingüísticas (por falta de tiempo, más que nada), aunque a veces es irresistible.

Sirva esta entrada para animar a todos los que estudiamos esta lengua tan apasionante.

*Este término también se podría traducir por Escherichia coli en realidad, pero no quería desvelar ese nombre tan intrincado hasta el final del artículo. Hay muchos tipos de Escherichia coli. Según lo que he visto en 学べるニュース, la E. coli a secas vendría a ser generalmente la patogénica, por así decirlo la "buena y habitual", necesaria incluso para la digestión de alimentos y la producción de vitaminas. Es maravilloso ver cómo lo explican en este estupendo programa, con dibujitos adorables (a partir del minuto 9). Aunque no se sepa japonés, se puede ver cuándo aparece el malo de la película, je, je.

Consulten con profesionales, amigos, porque servidor carece de conocimientos médicos. De hecho, como dice Punset: "corrígeme si me equivoco" (¿alguna vez le han corregido?).

viernes, 3 de junio de 2011

El español: la lengua inequívoca

jamás.

(Del lat. iam magis, ya más).

1. adv. t. nunca.

2. adv. t. ant. siempre.

3. adv. t. ant. Alguna vez.



Fuente: DRAE

miércoles, 18 de mayo de 2011

¿Nihon o Nippon?

Como no he empezado aún la crónica de Vietnam, ahí va una divagación lingüística mientras tanto.

Llevaba bastante tiempo preguntándome qué factor es el que declina la balanza a la hora de decantarse por uno u otro término. Estoy hablando de nihon y nippon, las dos pronunciaciones en japonés de la misma palabra para referirse a Japón. ¿Existe alguna regla imponiendo el uso de una de ambas? ¿Y ahora que lo pienso, por qué se llama así?

La respuesta a la primera pregunta es no, aunque sí fue el caso en el pasado. En 1934 el entonces Ministerio de Cultura (su escueta denominación actual es Ministerio de Educación, Ciencia, Deportes y Cultura: eso sí que es ahorrar carteras) estableció nippon como pronunciación oficial. El nombre oficial de NHK, por ejemplo, es Nippon Hōsō Kyōkai. Sin embargo, hay un Nihonbashi en Tokio y un Nipponbashi en Osaka. Muchos japoneses desconocen la pronunciación de algunos de estos términos: probad a preguntarle a uno si el nombre de cierto barco se pronuncia Nihonmaru o Nipponmaru (日本丸). La respuesta es Nipponmaru.

Creo que esta es la razón por la que, por alguna razón, asocio Nippon a un sentimiento un tanto más chovinista o patriótico por parte del que lo utiliza. Si no recuerdo mal, creo que se utiliza más esta versión para animar al equipo nacional, por ejemplo. Por otra parte, el nombre oficial del país desde el inicio de la Restauración Meiji hasta el final de la Segunda Guerra Mundial (1868- 1945) era Dai Nippon Teikoku (大日本帝國), 'Gran Imperio de Japón'.

Esta idea parece verse reforzada por la época en la que se estipuló una única pronunciación. Estamos hablando de 1934, del Japón imperialista a cuyo yugo se sometían países como Corea. Quizá no resulte pues una coincidencia que en 1946 se dejara el tema en el aire, decidiendo que ambas pronunciaciones eran válidas. Lo cierto es que tanto la una como la otra estaban muy presentes en el uso.

Sin embargo, en 1970 se volvió a recomendar el uso de nippon, aunque tímidamente y sin sancionar el uso de nihon, algo para lo que me imagino ya era demasiado tarde. Las dos versiones estaban ya tan asentadas que, finalmente, en el año 2008 se decidió que no había ninguna necesidad de unificarlas.

Y ahora, la segunda pregunta: ¿de dónde viene ese nombre? Pues lo curioso es que hay muchas teorías, no solo una única y verdadera, pero al parecer se documenta la existencia del término en kanji (日本) ya en el año 701. Aquí hay una indudable influencia del chino, puesto que Japón carecía de sistema de escritura hasta que importaron los ideogramas (kanjis) de China en el siglo IV. Por eso dichos ideogramas tienen dos lecturas diferentes, una china y otra japonesa (la primera es la que les llegó y la segunda la adaptada a su sistema fonético, pero esto ya es otra historia). Y esta influencia se nota en la coincidencia de ideogramas entre japonés y Chino para las palabras China (中国, 'país central'), Pekín 北京 ('ciudad del norte') o el mismo Japón (日本). Si Japón hubiese plasmado en ideogramas la idea de China lo habría llamado quizá algo traducible a 'país del oeste' y a Pekín 'ciudad del oeste', ¿no?

Pues lo mismo pasa por Japón. Visto desde China (es decir, desde el oeste), Japón era aquel sitio por donde "salía el sol". De ahí que se llame a Japón el país del sol naciente. El sol nace en todos lados, no en Japón, pero solo los ideogramas del país nipón significan 'sol' y 'origen', respectivamente. Por otra parte, conviene aclarar que antes de que Japón entablase relaciones con China, era conocido como Yamato (大和). Sin embargo, estamos hablando de una época en la que Japón todavía no estaba unificado (por obra y gracia de Toyotomi Hideyoshi a finales del siglo XVI, pero esto también es otra historia). El Yamato de aquella época correspondería a la prefectura actual de Nara. Otra curiosidad sobre Yamato son sus ideogramas. En un principio se utilizaba el ideograma wa 倭, pero como este adquirió una connotación negativa, se pasó a usar otro wa (和), que hoy en día se utiliza en japonés con ese significado. Por ejemplo, washoku (和食) es 'comida japonesa', o 和室 es una 'habitación de estilo japonés' (con su tatami, etc.). La unión de wa con el kanji de grande (大) = Yamato.

¿Y por qué Japón o Japan? Esto parece deberse a una mezcla de las varias pronunciaciones que tenía el nombre del país en el pasado. Ya hemos hablado de dos de ellas, ambas de procedencia china. ¿Cuáles son las otras?

Cipangu: transliteración del chino por parte de Marco Polo.
Jepang: malayo antiguo.
Nifon: variación de Nihon, debido a la evolución fonética del idioma japonés (en este caso un fonema fricativo labiodental que pasa a fricativo glotal).

La última es, quizás, la más importante: Jippon (じっぽん).

Los portugueses fueron los primeros europeos en llegar al país nipón y los pioneros en el intercambio comercial. Si bien arribaron en 1549, se cree que ya habían exportado unos años antes, cuando desembarcaron en la ciudad de Malaca y la transliteraron del idioma malayo (1511). Se registró por primera vez en inglés como Giapan, y el resto es historia.

Es muy curioso este tema sobre los nombres de los países. Como dato curioso, ¿sabríais decirme si existen dos países con el mismo nombre y, en ese caso, cuáles son?

He aquí la respuesta (arrástrese el ratón por encima como si se estuviese seleccionando el texto para leer con más comodidad).


Nigeria y Níger. Ambos países deben su nombre al río Níger. Sin embargo, el primero de ellos fue una colonia británica, mientras que el último pertenecía a Francia. La lengua de los colonizadores marca la diferencia en el nombre, cuyo origen y esencia es el mismo.



Nota: unos días después de escribir el artículo encontré otro del gran Tatenori, un español residente en Japón y profundo conocedor de tanto la lengua como la cultura japonesas. Lógicamente recomiendo su lectura mucho más encarecidamente que la de esta humilde entrada, ya que siempre es mejor leer la opinión de los expertos, que meten menos la pata que yo (o incluso no la meten, claro). La información en la que me baso yo procede en su mayoría de una edición del programa Manaberu nyuusu (学べるニュース), del genial Akira Ikegami.

lunes, 18 de octubre de 2010

Kanjis de países

Si bien la mayoría de los nombres de países se escriben en katakana, el silabario japonés utilizado especialmente para los extranjerismos, hay algunos que tienen su propia versión en el sistema de ideogramas japoneses: los denominados kanji, cuya veneración solo es comparable al odio que suscitan entre algunos estudiantes de japonés.

Resulta interesante saber qué kanji le ha tocado a cada nación. En el idioma chino la asignación se basa en la pronunciación del país en cuestión. Así pues, para el español se utilizan tres ideogramas cuya transcripción fonética sería más o menos /shipanya/: 西班牙. Las ideas que representan son 'oeste', 'grupo' y 'colmillo', respectivamente. Esto funciona también para el japonés: de hecho, si escribís amerika o ajia (Asia en japonés) con el teclado, os saldrá también la versión en kanji: 亜米利加 y 亜細亜 respectivamente.

Pues bien, en caso de tener que emplear uno solo de estos caracteres para representar al país, se escoge el primero: en este caso, oeste. De esta forma el concepto de España se puede abreviar en un solo carácter. De ahí que el concepto «diccionario japonés-español» se pueda escribir en solo cuatro caracteres: 和西(japonés-español)辞典(diccionario).

Dado que los japoneses adoptaron los ideogramas chinos hace siglos, pensaba que esta influencia se reflejaba aún hoy día en las coincidencias entre ambos idiomas para la asignación de ideogramas, pero veo que no son totales. Por ejemplo, 米 ('arroz') es el kanji japonés para Estados Unidos, mientras que el correspondiente en chino es 美 ('belleza'). Hay otros ejemplos. He aquí una pequeña lista:

País
Kanji
Significado
Notas

Irlanda

愛

Amor


EE. UU.

米

Arroz

En chino: 美

Argentina

亜

Sub- o “a” para transcripciones fonéticas

Los ejemplos citados de 亜細亜 o 亜米利加. En chino suelen emplear 阿, ideograma que los taiwaneses suelen identificar con Afganistán.

Inglaterra

英

Distinguido


Italia

伊

“i” para transcripciones fonéticas

Italia: 伊太利亜. En chino designa a Irán, pero el primer país que se le viene a cabeza a una taiwanesa es Irak. En realidad vale para ambos.

India

印

Marca, sello


Indonesia

尼

Monja (budista)


Egipto

埃

Polvo


Australia

豪

Magnífico, extraordinario

Australia: 濠太剌利. En chino: 澳

Austria

墺

Tierra, costa

Austria: 墺太利. En chino: 奥

Holanda

蘭

Orquídea


Canadá

加

Añadir


Grecia

希

Raro


Suiza

瑞

Buen augurio, auspicio


España

西

Oeste


Tailandia

泰

Tranquilidad


Corea

韓


Actualmente se refiere sobre todo a Corea del Sur, aunque su significado original sea ‘China’.

Alemania

独

Soledad

En chino: 德 (‘ética’)

Japón

日

Sol


Hungría

洪

Inundación


Filipinas

比

Comparación

En chino designa a Bélgica.

Finlandia

芬

Perfume


Brasil

伯

Conde

En chino: 巴

Francia

仏

Buda

En chino: 法 (‘ley’)

Bulgaria

勃

Brusco, levantamiento

'Brusco' va al pelo para el carácter búlgaro. Curiosidad: 勃起 significa ‘erección’. Sí que es un 'brusco levantamiento', sí.

Vietnam

越

Sobrepasar, exceder


Perú

秘

Secreto


Bélgica

白

Blanco


Portugal

葡

Uva


Malasia

馬

Caballo


Birmania

緬

Hilo fino


México

墨

Tinta


Mongolia

蒙

Ignorancia

¿Resentimiento japonés? Mira que tratar de invadir Japón en medio de un tifón... Ignorantes.

China

中

Centro


Rusia

露

Rocío

En chino: 俄 (‘repentino’)

Taiwán

台

Máquina


Polonia

波

Ola


martes, 31 de agosto de 2010

When a man loves a men

Men don't know what women want, but women know what men want: We want women!

-Jerry Seinfeld

¡Qué singular poder el de tres letras ordenadas de una forma concreta! Durante siglos el hombre se ha impuesto a la mujer en todo tipo de aspectos sociales, políticos y económicos. Muchas páginas se han escrito sobre ello, y muchas más se escribirán gracias a la expansión terminológica que supone poder utilizar en toda regla un nuevo vocablo que, tras 30 años de uso continuado, especialmente por la población machuna, pasa a engrosar la lista de esos sustantivos tan masculinos y a la vez tan femeninos. Así pues, al ya insigne miembro tetamen se le une ahora muslamen.

muslamen.

1. m. coloq. Esp. Muslos de una persona, especialmente los de mujer.


tetamen.

1. m. vulg. Busto de la mujer, especialmente cuando es muy voluminoso.



Una cosa capicúa parece clara: Men love men.

martes, 6 de julio de 2010

Gazapos de la letra ausente

A veces resulta harto sorprendente y, si cabe, digno de admiración el poder de una miserable letra. Su ausencia o su presencia puede decantar la balanza entre una traducción perfectamente normal y un auténtico bochorno de consecuencias impepinables. Una de estas pasará inadvertida ante cualquier mirada, por inocente o escrutadora que sea. La otra provocará risas o desconcierto en el usuario y cabezas rodantes en el seno de la empresa perpetradora. He aquí algunos ejemplos:

Cagando juego...
El juego se ha cagado satisfactoriamente.

Se necesita una serie de putas para tal fin.

¿Desea continuar esta parida?

Los avispados lectores (por qué pluralizaré, si solo me leo yo mismo...) habrán reparado ya sin duda en que las letras ausentes son: r, a y t.

Los ejemplos anteriormente citados son ficticios, porque al fin y al cabo a las letras invisibles se las acaba echando de menos. Sin embargo, cuando regresan a veces se dejan algo por el camino y generan groserías reales del calibre de cierto juego popular para Nintendo DS, cuyo título rezaba:

Brain Training para Nintendo DS:
¿Cuantos anos tiene tu cerebro?

Sí, amigos, una pregunta sin respuesta, anos er que mis amigos tuviesen razón cuando me decían:

Servando, a veces parece que piensas con el culo.

lunes, 13 de abril de 2009

Naku, el hiperverbo

Kanji de naku.

Hay muchos aspectos del idioma japonés que resultan ciertamente interesantes. Personalmente me llama mucho la atención la relación déficit-superávit de vocablos o expresiones según el ámbito de la lengua.

Por ejemplo, la relación de pronombres personales disponibles en japonés es muy superior a la del español. Nosotros solo tenemos una forma de referirnos a una segunda persona o a nosotros mismos (sin recurrir a expresiones como servidor o el menda), mientras que el idioma nipón contempla un sinfín de posibilidades para tal uso, según el nivel de formalidad y el estatus social del interlocutor. También existen un buen número de partículas cuyos matices se suelen perder al ser traducidos al castellano. En cambio, el artículo no existe y se podría decir que el plural estrictamente dicho brilla por su ausencia. Vamos, que en la frase:

Kore wa inu desu / これは犬です

Nos podríamos estar refiriendo a un perro o a varios, o al perro, o incluso a la perra o perras.

¿Hay algún otro campo que presente un déficit con respecto al español? Seguro que muchos, pero a mí me llama mucho la atención el caso de naku.

En español, los perros ladran*, los gatos maúllan, marramizan o ronronean, los gallos o gallinas cacarean, las vacas mugen, los caballos relinchan, los lobos aúllan, los elefantes barritan, las ranas croan, las ovejas balan, los burros rebuznan, los jabalís arrúan, las panteras himplan, los patos parpan, los mosquitos zumban... Los pájaros suelen piar, trinar, graznar, gorjear o gorgoritear, pero los cuervos crascitan, las golondrinas trisan, los búhos ululan, las perdices ajean, las cigüeñas crotoran, los pavos gluglutean... Y los dragones, de existir, bramarían o rebramarían.

La lista no acaba ahí. ¿Qué pereza daría tener que estudiar sus equivalentes japoneses, no? Pues no os preocupéis, porque todos los animales se limitan a usar un mísero verbo para describir sus llantos, berreos, gemidos, gruñidos y todo lo que quieran proferir. Sí, amigos, naku es el verbo japonés que lo abarca todo: el hiperverbo.

__________________________________
*Que no se enfurezcan los japonófilos por omitir el verbo hoeru (吠える, ladrar), es que así me quedaba más redondo el artículo. Es la única excepción que conozco debido a mi nivel de principiante. Agradezco cualquier corrección.

miércoles, 14 de enero de 2009

Galleguismos (y 3)

-Voy ver si doy escrito esta entrada... Ya pensara escribirla hay unos días, pero no me sentía bien de aquella.
-¿Y luego?
-Es que me dolía la espalda después de coger a mi hijo en el colo cuando paseamos por Sangenjo, en donde hacía mucha calor. Además, el butelo que preparamos en A Coruña la pota grande y ese pan reseso tampoco te me debieron sentar nada bien. De hecho, hubo que tirar con él.

En las anteriores entregas sobre este tema mencionábamos algunas incorrecciones gramaticales y malos usos de vocablos castellanos por influencia de su homónimo gallego. Ahora analizaremos algunos términos del idioma galaico que no existen en español, para sorpresa de muchos paisanos.
  • Colo: ¡Colo, colo, colo! es lo que dice habitualmente un niño por estas tierras cuando quiere que su progenitor lo coja en sus brazos. Colo es una palabra exclusivamente gallega que significa regazo.
  • Butelo: típico de la zona montañosa limítrofe de Galicia, además de en la comarca de El Bierzo. Consiste en un producto cárnico embutido, elaborado con despieces de cerdo: costillas, rabo y lengua. Se trocean se adoban (con sal, pimentón, ajo y orégano) y se embuten en el ciego del cerdo. En castellano se conoce como botillo.
  • Sangenjo: nombre español asignado por casi todos los castellanoparlantes nacidos en Galicia a la ciudad de Sanxenxo, único topónimo oficial. El castellano no es correcto porque es una mera adaptación fonética del gallego, la versión correcta sería en tal caso San Ginés.
  • Mucha calor: otra de las confusiones típicas entre las dos lenguas radica en las diferencias de género. Probablemente las más populares son el sal (o sal en gallego) y la calor (a calor). También hay diferencias ortográficas. Entre las más significativas destacan: abogado/avogado, reventar/rebentar, boda/voda, banal/vanal, Tokio/Toquio (en el alfabeto gallego no existen las letras k, j e y), etc.
  • A Coruña: una ciudad cuyo nombre siempre despierta polémica e intensos debates. Mucha gente defiende el uso del topónimo gallego en español, pero lo cierto es que eso solo debe aplicarse a los textos oficiales. Según la RAE:
Nombre tradicional en lengua castellana de la provincia y ciudad de Galicia cuyo nombre en gallego es A Coruña. Salvo en textos oficiales, donde es preceptivo usar el topónimo gallego como único nombre oficial aprobado por las Cortes españolas, en textos escritos en castellano debe emplearse el topónimo castellano.

Por lo tanto, debemos de utilizar La Coruña al hablar español, ya que es un topónimo asentado en este idioma. Lo mismo se podría decir de Ourense/Orense. Tampoco decimos Alacant o Bilbo al hablar en español. En estos casos hay versiones en español, pero existe un gran número de ciudades, pueblos y aldeas que carecen de versión española, como Sanxenxo o O Carballiño. En estos casos lo mejor es usar el topónimo original, y no crear adaptaciones absurdas, como Sangenjo o El Carballino.
  • Pota: extendidísimo el uso de esta palabra gallega para referirse a una olla. En castellano también existe, pero solo para referirse al cefalópodo parecido al calamar.
  • Reseso: para la mayoría de los gallegos será un auténtico shock enterarse de que esta palabra es exclusivamente gallega. En gallego se utiliza para aquellos alimentos elaborados con harina 'que han perdido aquellas propiedades que lo hacen óptimo para el consumo, debido principalmente al paso del tiempo o a una prolongada exposición al aire' [Fuente: RAG]. En español se podría decir de dos formas: revenido o coyundoso. ¿Por qué? Porque depende del estado del alimento en sí. La primera se deriva del verbo revenir ('ponerse una masa o pasta blanda y correosa con la humedad y el calor'), mientras que la segunda significa 'que empieza a endurecerse'. Ergo, debemos utilizar la correcta en función del estado del pan: blandito o duro como una piedra.
  • Te me: deje gallego popular donde los haya. Estamos ante el llamado pronombre de solidaridad gallego. Se emplea cuando queremos hacer partícipe a nuestro interlocutor de la actividad realizada. Así pues, isto non che me gusta nada sería normalmente esto no me gusta nada. Sin embargo, no es del todo incorrecto, pues en español existe una figura similar: el dativo ético. Este se puede utilizar en frases como mi hija no me estudia nada o no te me vayas. Al omitir el pronombre, la frase debe seguir teniendo sentido. El caso es que es mucho más usual en gallego, y frases como la del ejemplo no acaban de cuajar en la lengua española, siendo además desconocidas para muchos hablantes. La aplicación del pronombre de solidaridad gallego en la lengua cervantina puede incluso dar pie a malentendidos. Cuando mi padre le dice a mi madre yo no te quiero más se está refiriendo a que ya ha comido bastante y no desea otra ración del manjar en cuestión.
  • Debieron: he aquí el primer fallo corriente no solo entre los gallegos, sino entre gran parte de los hispanohablantes. El verbo deber puede indicar probabilidad u obligación. En el primer caso debe emplearse la preposición de a continuación: deben de ser las doce. Sin embargo, el segundo no la necesita: debes hacer los deberes. El gallego carece de esta distinción, y quizá por ello incurramos en este error. Con todo, no somos los únicos, y la empatía de los demás ibéricos que lo cometen es de agradecer.
  • Tirar con él: lo que bien podrían decirte tus padres cuando tú quisieras conservar a toda costa un teléfono móvil viejo y estropeado al comprar uno nuevo: iso é mellor tirar con el. El problema ocurre cuando esta frase se trasvasa tal cual al castellano, dejando sin embargo intacta esta estructura, a todas luces desconocida para los no gallegos. Así pues, no debemos decir lo mejor que puedes hacer es tirar con él, sino simple y llanamente lo mejor que puedes hacer es tirarlo. ¿Cuándo podríamos utilizar esta preposición? Cuando tirar no implique deshacerse de algo, sino 'aguantar' o 'mantenerse': aún puedes tirar dos años con ese coche, por ejemplo.
Existen muchos más ejemplos que podrían ilustrar aún más este problema de contaminación lingüística entre las dos lenguas. Espero que los escasos ejemplos sirvan tan solo para que seamos conscientes de las dimensiones que esta puede alcanzar.

¡Háblenme con propiedad!

viernes, 9 de enero de 2009

Galleguismos (2)

En la anterior entrada utilizábamos un diálogo ficticio entre dos gallegos para mostrar la contaminación lingüística presente en nuestra comunidad. Pues bien, ahora procederemos a señalar aquellos regionalismos que son incorrectos en castellano.

-Voy ver si doy escrito esta entrada... Ya pensara escribirla hay unos días, pero no me sentía bien de aquella.

-¿Y luego?
-Es que me dolía la espalda después de coger a mi hijo en el colo cuando paseamos por Sangenjo, en donde hacía mucha calor. Además, el butelo que preparamos en A Coruña la pota grande y ese pan reseso tampoco te me debieron sentar nada bien. De hecho, hubo que tirar con él.

Una vez descubiertos los errores, procedamos con el análisis.
  • Voy ver: esta perífrasis ingresiva usada tal cual en castellano es un calco de la estructura gallega. Si la madre naturaleza llama a un gallego sin tapujos durante la comida, este podría avisar a sus allegados con un lacónico vou mexar. Un castellano de igual lenguaje franco y directo se expresaría con un no menos sucinto voy a mear para notificar esta breve excursión al excusado con billete de ida y vuelta. La perífrasis verbal española necesita la preposición a, que brilla por su ausencia en gallego.
  • Doy escrito: otra perífrasis muy usada en gallego, totalmente incomprensible en castellano (salvo en Galicia, claro). El verbo dar se utiliza para expresar capacidad, la misma incapacidad que mostrará un habitante de Huesca para entendernos. He aquí una distinción que se hace en nuestro idioma para distinguir el permiso (poder escribir) de la propia aptitud del hablante ("dar escrito"). Así pues, debemos decir logro o consigo escribir.
  • Pensara: muy extendido también y fruto de considerables confusiones interlingüísticas. El gallego carece de tiempos compuestos (como he escrito, había llegado, etc), por lo que recurre al llamado antepretérito (cantara) para sustituir el pluscuamperfecto español (había cantado). Cuando un gallego calca esta característica al español, se producen frases como esta:

    Sí, hombre, el sitio ese en donde estuviéramos hace años.


    Lo habéis adivinado: cualquier otro español diría estuvimos o incluso habíamos estado. Estuviéramos en español pertenece al pretérito imperfecto de subjuntivo, que se usaría por ejemplo en una frase hipotética:

    Si estuviéramos ahí, otro gallo cantaría.

    Así pues, es otro nuevo calco gramatical, que no léxico, ya que el pluscuamperfecto en gallego sería estiveramos. Es decir, no es que los gallegos utilicen la palabra gallega al hablar en castellano, sino que utilizan incorrectamente la palabra castellana. En la siguiente entrada veremos también ejemplos de palabras gallegas inexistentes en castellano.
Otro de los errores verbales más comunes entre los gallegos es la utilización de *andé (andei en gallego) por anduve o *traducí/conducí por traduje/conduje. Asimismo, debido a la ausencia de tiempos compuestos en gallego, es frecuente oír en estas tierras frases del tipo yo eso lo tengo leído en el periódico muchas veces. La perífrasis tener + participio es aceptable en español, siempre que el objeto directo concuerde en género y número con el participio. Así pues, debemos decir yo esos libros los tengo leídos y requeteleídos, y no *yo esos libros los tengo leído muchas veces. El gallego, al carecer de tiempos compuestos, necesita el verbo tener para formar este tipo de frases (¿cuántas veces se lo has pedido? / ¿cantas veces llo tes pedido?).
  • Hay: probablemente la menos extendida de estas incorrecciones. Curiosamente, el error que se suele producir en este caso es el inverso: la palabra mal utilizada en gallego por influencia del castellano. Hace unos días se dice en gallego correcto hai uns días (verbo haber), y no fai uns días (verbo hacer). Quien usa bien el término en gallego es susceptible de caer en el calco al hablar castellano.
  • De aquella: he aquí una mera castellanización del adverbio gallego daquela, que equivale a la construcción castellana por aquel entonces.
  • ¿Y luego?: otra traducción y otro uso gracioso en castellano de la construcción gallega ¿e logo? Luego es un adverbio temporal y una conjunción ilativa (entre otras acepciones) en ambos idiomas. Pienso, luego existo no quiere decir que Descartes pensase antes de existir (temporal), sino que el poder pensar implica existencia (modal). Pienso, por lo tanto existo (que no pienso, después existo). Al equivaler a por consiguiente, este uso galaico no es comprensible en español, que diría ¿Y eso? o ¿Por qué? en estos casos. Como curiosidad, en algunas regiones de España luego se usa como sinónimo de "inmediatamente": lo sé por las anécdotas que me contaba una amiga sobre las cosas que le encargaban con un "hazlo luego" que ella interpretaba como 'después', cuando en realidad significaba ipso facto.
Estoy algo cansado. Luego será mejor dejar para luego la tercera parte de este artículo, en el que analizaremos el resto de incorrecciones.

¡Hasta luego!

domingo, 4 de enero de 2009

Galleguismos (1)

-Voy ver si doy escrito esta entrada... Ya pensara escribirla hay unos días, pero no me sentía bien de aquella.
-¿Y luego?
-Es que me dolía la espalda después de coger a mi hijo en el colo cuando paseamos por Sangenjo, en donde hacía mucha calor. Además, el butelo que preparamos en A Coruña en la pota grande y ese pan reseso tampoco te me debieron sentar nada bien. De hecho, hubo que tirar con él.

Ahora que me encuentro de nuevo en mi bienamada Galicia, justo es empezar a analizar de una vez por todas el altísimo nivel de contaminación lingüística que demuestran los gallegos (siendo o no siendo gallegoparlantes) cuando se expresan en español.

El problema es grave. ¿Por qué? Porque afecta negativamente a los dos idiomas. Hay un claro desconocimiento del gallego en nuestra tierra, pero curiosamente se asume como gallego toda una serie de expresiones y vocablos que son totalmente ajenos a la lengua española, y provocan tantas confusiones como sonrisas en los demás ibéricos.

Es triste reconocer que el gallego normativo solo lo hablan correctamente muy pocas personas, entre las que servidor ya no puede incluirse por falta de práctica y por la cuarta palabra que da título a este blog. Soy consciente de los errores que cometen los políticos durante sus intervenciones en el parlamento gallego, o cuando me encuentro con un gallegoparlante de toda la vida. En Galicia nunca ha habido un verdadero bilingüismo, más bien una fuerte diglosia, que no es lo mismo. Siempre me pica la curiosidad de saber cuán correcto es el catalán de los políticos de Valencia o Cataluña. Solo puedo opinar de los de mi tierra, y los resultados son bastante descorazonadores. Existe el problema añadido del afán disgregador de algunos organismos que deberían velar por la pureza y buena salud del idioma galaico, pero que en realidad solo han conseguido hacer más incomprensible e innatural un idioma ya de por sí marginado. El idioma es la herramienta lingüística y comunicativa del pueblo, y es este último el que debe marcar las pautas para que evolucione: no son las normativas las que deben definir el uso, sino este mismo debería ser responsable del establecimiento paulatino de las reglas. De lo contrario se crean engendros lingüísticos como grazas, término oficial en el gallego actual para las muestras de agradecimiento: una palabra inventada y desconocida por muchos hablantes.

Por supuesto, esto no quiere decir que debamos ser extremadamente permisivos con los neologismos, extranjerismos y las meras incorrecciones en las que los hablantes puedan incurrir una y otra vez. Si para algo deberían servir la normativas sería para velar por la preservación de esta pureza, y no crear términos de la nada, fomentar la ambigüedad y, en definitiva, embarullar más que esclarecer.

El diálogo ficticio al comienzo de esta entrada servirá para ilustrar algunos de los términos que algunos gallegos asumen como españoles cuando se expresan en la lengua cervantina. Para los lectores del resto de España será pan comido adivinar lo que no encaja, pero os puedo asegurar que mis paisanos van a llevarse un par de sorpresas...

Así pues, ¿qué es gallego y qué no? En el próximo artículo de esta serie hallaremos y analizaremos la solución.