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lunes, 30 de junio de 2014

Nombres desafortunados: volumen 4

¿Eres seguidora incondicional de Miley Cirus? ¿Te provoca gratas sensaciones sentirte provocativa? ¿Te giras cuando por la calle oyes a algún zopenco exclamar "coooooocha"? ¿No te importa que la gente te tilde de guarrilla o loba? Pues en Nimes encontrarás la tienda que buscas para seducir al personal masculino (o femenino, ya puestos): una tienda donde no se andan con chiquitas a la hora de hacerse con un nicho de mercado muy jugoso, sugerente y hasta lascivo. Sus directivos lo tienen muy claro: «Hay otras marcas que enfocan su vestuario hacia una clientela que busca glamour y refinamiento, mientras que otros apuestan por una sencillez que no está reñida con la elegancia. Nosotros, sin embargo, apostamos por un perfil de mujer muy concreto: el de la ninfómana de toda la vida».


Nota: Esta tontuna, en plan Elmundotoday, es fruto del tarado que escribe este blog. Lo único verdadero aquí es el nombre de esta tienda.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Gilipoema: «Todo me importa un huevo caducado del Gadis»

Antes de aprovechar estos momentos de asueto para tratar de retomar el género de las crónicas de viajes, he aquí una composición cutre y lamentable, sin ton ni son, finalidad ni motivación.

Dicen que, si te acosa la duda,
elegir debes a la más tetuda.
Aunque mejor adquiere cultura
sumergiéndote en la literatura.
Igual te da por leer a Quevedo,
lo cual me importaría un bledo.
Pero si prefieres leer a Cernuda,
a mí, francamente, me la suda.
Que no te venza la congoja,
aunque a mí me la traiga floja.
Pero si prefieres ahuecar el ala,
a mí, francamente, me resbala.
Si ves que tu ánimo se desinfla,
no acudas a mí: ¡me la reflanflinfla!
Pensarás que con mi actitud te desairo,
¡a mí plim, porque me la trae al pairo!

martes, 24 de agosto de 2010

El oso medroso

Antes de empezar con crónicas y otros artículos pendientes, no puedo evitar publicar este vídeo que me ha pasado Mika, con la hermosa mini historia sobre este osezno que se hace purrú con cualquier compañero de jaula. Su pavor es tal que, como se ve el minuto 1:12, le basta con ver la sombra del otro para cagarse por la baja abajo (el momento más gracioso, en mi opinión). ¿Logrará vencer sus miedos? ¡No se lo pierdan!



martes, 6 de julio de 2010

Gazapos de la letra ausente

A veces resulta harto sorprendente y, si cabe, digno de admiración el poder de una miserable letra. Su ausencia o su presencia puede decantar la balanza entre una traducción perfectamente normal y un auténtico bochorno de consecuencias impepinables. Una de estas pasará inadvertida ante cualquier mirada, por inocente o escrutadora que sea. La otra provocará risas o desconcierto en el usuario y cabezas rodantes en el seno de la empresa perpetradora. He aquí algunos ejemplos:

Cagando juego...
El juego se ha cagado satisfactoriamente.

Se necesita una serie de putas para tal fin.

¿Desea continuar esta parida?

Los avispados lectores (por qué pluralizaré, si solo me leo yo mismo...) habrán reparado ya sin duda en que las letras ausentes son: r, a y t.

Los ejemplos anteriormente citados son ficticios, porque al fin y al cabo a las letras invisibles se las acaba echando de menos. Sin embargo, cuando regresan a veces se dejan algo por el camino y generan groserías reales del calibre de cierto juego popular para Nintendo DS, cuyo título rezaba:

Brain Training para Nintendo DS:
¿Cuantos anos tiene tu cerebro?

Sí, amigos, una pregunta sin respuesta, anos er que mis amigos tuviesen razón cuando me decían:

Servando, a veces parece que piensas con el culo.

domingo, 4 de julio de 2010

Mariano Marianete Marranete

Parece que al final Mariano Rajoy ha aprovechado el pasado Día del Orgullo Gay para salir del armario. ¡Chapó!

miércoles, 23 de junio de 2010

Vuvuzela: grandes éxitos

Acabo de hacerme con uno de los discos más esperados de los últimos años. Se trata de la tan ansiada recopilación Vuvuzela Hits, fruto de la colaboración entre renombrados artistas como Bing Mbong, Patuk Prrrrt y Peling Kafre.

La vuvuzela, ese instrumento con solera que suena a canto de sirena en manos de los intérpretes más avezados, no vive buenos tiempos. De hecho, los últimos conciertos de vuvuzelas se han visto interrumpidos constantemente por partidos de fútbol intrascendentes e insulsos, lo cual ha acabado por hacer mella en el volumen resultante de tan querido instrumento, muy inferior al habitual.



Recomiendo este disco a todos aquellos que sufrimos en silencio la discriminación contra este tubo de plástico auténtico que solo los más virtuosos logran tocar con éxito. Aquí se incluyen clásicos básicos como Prrrrrrrrrrr o Peeppeep, aderezados con las melodías de más rabiosa actualidad (Toot, Taaat taaaat taaat) o los últimos éxitos en Botsuana y Suazilandia: Wheeeeeep y Bzzzz.

En definitiva, una auténtica joya que no puede faltar en las estanterías de cualquier melómano. ¡Si quieren música, aquí tendrán música por un tubo!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Nombres desafortunados: volumen 2

Ya hablé el año pasado sobre los hoteles del amor, aunque los clubes nocturnos en los que pagar por hablar con una supuesta belleza merecen un apartado especial. No voy a hablar de ellos en este momento, pero creo que nos encontramos ante uno de los que mejor explicita la oferta que propone.

Así es, amigos: Laputa, sin más miramientos, acompañado del lema "porque quieres que te hagan feliz". Naturalmente es solo una coincidencia. Me juego veinte duros a que si le preguntas a la mayoría de friquis japonófilos sobre Laputa, te dirán que se refiere a un lugar ficticio de una película de Hayao Miyazaki (El castillo en el cielo), pero se refiere originalmente a la isla flotante de Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. No deja de tener su gracia.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El poder de la leche de soja / 豆乳の力

(Entrada dedicada a Ariadna, que cumple años hoy. ¡Un beso!)

Todavía me acuerdo de aquel anuncio en el que la marca Don Simón la emprendía sin ton ni son (o, ya puestos, sin comerlo ni beberlo) contra Minute Maid, en una especie de guerra sucia basada en datos supuestamente objetivos (lo contrario está penado por la ley) que mi mente mezquina y tergiversadora ha ido cambiando, cual juego de teléfono roto, hasta acabar convertida más o menos en esto:

En el frigorífico de su tienda de alimentación usted podrá encontrar: Minute Maid, esa especie de orina acuosa más falsa que el carné de conducir de Farruquito, o Don Simón, una auténtica delicia 100% natural, cuya marca de vino nunca se ha usado en ningún kalimotxo.

A todo esto, un respeto a Don Simón. Ahí donde lo veis, es el vino que más se vende en España. Semos unos auténticos sumilleres.

El mundo de los anuncios subjetivos relativos a los supermercados no volvió a ser el mismo hasta la irrupción de un ilustre calvorota, grabado por sorpresa en un día laboral cualquiera durante su denodado afán por enviar al supermercado única y exclusivamente los productos de la mejor calidad. Desgraciadamente, he aquí otro ejemplo de anuncio fácilmente parodiable, bien cambiando radicalmente los diálogos hasta convertir al protagonista en un ser mezquino y deslenguado:

- ¡Joder, ese queso huele a mierda! ¡A LIDL!
- Déjame probar ese vino... Mmm, sabe a hostias en vinagre. ¡A LIDL! Total, esas marujas de pacotilla tienen el gusto en el culo.
- A ver el pescado ese... Puaj, más rancio que una reposición de Cine de Barrio. Marchando para LIDL, que con la crisis la gente ya no se puede permitir ni tener paladar.

O bien más elaboradamente en forma de vídeo.




Pues bien, por lo que respecta al frigorífico de su tienda de alimentación japonesa, desde luego usted PUEDE encontrar leche de soja de mil y un sabores, a no ser que se apellide Rompetechos.


Sabores de izquierda a derecha, empezando por arriba: café, cacao, té verde, té negro (inglés), plátano, "extra espesa", sésamo negro, aojiro (bebida vegetal a base de col verde), multifrutas, albaricoque y fresa. El verde de debajo es simplemente leche de soja normal y el amarillo de la derecha solo alcanzo a leer "delicioso".

Mi último descubrimiento. El sabor de este es boniato (o batata: patata dulce para entendernos) frito.

Habrá que probarlos todos...

martes, 27 de octubre de 2009

Ad eternum

Michael Jackson, el amigo de los niños, no ha muerto. Su alma ha transmigrado al cuerpo de Paquito Martínez, honrado artista del bailoteo impresionista que se gana los garbanzos en el Parque del Retiro madrileño. Aquí lo vemos en plena acción. Bueno, eso si sus córneas son capaces de seguir la velocidad que imprime a sus giros y la diversa coreografía de este talentoso danzarín.




martes, 20 de octubre de 2009

Nombres desafortunados: volumen 1

Para competir con la tienda llamada "Tokokaka" de Hong Kong encontrada por Diego, he aquí una tienda de complementos de Nakano que no le va a la zaga.

Inauguro así otra serie con nombres poco afortunados para tiendas que vaya encontrando por aquí ;-D.

lunes, 5 de octubre de 2009

Fauna barraquera

¡Ave, César! Los que van a morir... ¡que se jodan!
- Martes y 13


Los perspicaces lectores de este humilde y genial blog conocerán mi lugar de nacimiento. En efecto, se trata de un hospital, así que tengo mucho en común con muchos de vosotros. Pero siendo menos específico, la ciudad en donde se encontraba el paritorio era Lugo, por todos conocida debido a la muralla romana, su pulpo (así como los pulpos nocturnos que estiran sus tentáculos para atrapar a la dama de turno) y, ¡cómo no!: San Froilán.

Heráclito de Éfeso decía aquello de todo cambia, nada permanece, y que no nos bañamos dos veces en el mismo río. Está claro que este ingenuo filósofo nunca ha estado en San Froilán, en donde nada cambia y todo permanece. Si trasladásemos nuesta festividad a la antigua Grecia, veríamos a Parménides montado todos los días en el Saltamontes, rasgando las cartas de la Tómbola del Cubo o partiéndose la crisma en el eterno Grand Prix. Estamos ante el eterno retorno de lo mismo. Nuevas barracas, pero la mismas formas de revolvernos el estómago, mojarnos en pleno octubre, pegarnos unos graciosos batacazos y reírnos del pavor ajeno. ¿Pero quién está detrás de todo esto? Estos son los personajes que hacen nuestra diversión realidad: los barraqueros, a examen.

  • Locutor del saltamontes. Hay una leyenda urbana según la cual el locutor del saltamontes es siempre la misma persona. Curiosamente, es la primera leyenda urbana totalmente real. Paquito Fernández labró su fama grabando innumerables cintas con todas las combinaciones posibles para los adverbios "arriba" y "abajo", además de utilizar con gran profusión los sustantivos con diminutivos del tipo saltito y meneíto. Ejemplos de su creatividad, que podréis comprobar en cualquier barraca de este tipo, son:
    • Arriba... ¡y abajo!
    • ¡Saltito/meneíto para arriba!... y... ¡saltito/meneíto para abajo!
Como si hubiese adquirido el don de la ubicuidad, sus considerablemente obvios y simplistas comentarios sobre el funcionamiento hidráulico del artilugio y el movimiento vertical resultante se repiten sin cesar por toda España. No os llevéis a engaño, los actuales locutores (que no taquilleros) se limitan a poner la cinta y mover los labios al compás de los animados comentarios. ¿Cómo es posible sino que siempre tengan la misma voz?

El espíritu de Paquito, ya fenecido, nos sigue acompañando en cada festividad en honor al patrón local. Se dice que si juntas tres saltamontes y los liberas en la plaza de España de Lugo una noche de luna llena... habrás hecho el gilipollas y perdido tu precioso tiempo, porque por supuesto no pasará nada, pardillo.
  • El de las carreras de camellos. Posiblemente no estará presente en tu localidad, amigo, pero el regente de este puesto en donde los participantes impulsan a los camellos metiendo las bolitas en varios agujeros, posee una habilidad innata, fruto de años de práctica con los monjes shaolin. ¿En qué consiste? En que tú oyes "¡¡¡Guau!!! ¡¡Elnúmerosieteadelantaporlaizquierdaaldos!! ¡¡Va fuerte hoy!! ¡Esto es increíbleacojonante, lamejorcarreradelaño, cualquierapuedeganarquéemociónfdsfdsGRTX!! Con tamaño nivel de emoción y expresividad, debemos estar ante un auténtico fanático de las carreras de caballos, poseído por el diablo y por el espíritu de Joan Gaspart, como si una de las jorobadas figuras portase una camiseta azulgrana. Y sin embargo, la sorpresa llega cuando observas su careto. Mientras que tú piensas que debería estar fuera de sí, en realidad esto es lo que ves: (-_-) o a lo sumo (·_·). Su pericia para narrar con furia visigoda manteniendo una total compostura es... inenarrable.
  • El "facha", el "DGT" o el guardia de tráfico encubierto. Estos son algunos de los sobrenombres del individuo que gobierna con puño de hierro los coches eléctricos, también conocidos como coches de choque para los puritanos y choques de coches para los disléxicos. ¿Por qué le tildan de ultraconservador o lo adscriben a un organismo regulador de tráfico? Por su frase más manida: "Siempre por la dereeeeeecha". Siempre me pregunté el porqué. ¿Será un mitin encubierto del PP más añejo? ¿Moriría toda su familia en un accidente de tráfico? ¿Haría un pacto secreto de educación vial con los organismos reguladores para aprobar el examen teórico o pagar con favores una multa? Nunca sabremos la respuesta, pero este pobre hombre no ha cejado en su empeño de insistir una y otra vez en la conveniencia y probable diversión de ejecutar giros robóticos en la pista, siempre en la misma dirección y con sumo cuidado, so pena de ser amonestado verbalmente por el regente. Huelga decir que un servidor, siempre transgresor desde los 9 hasta los 9 años y medio, no perdía ocasión de violar las reglas de este auténtico dictador automovilístico, y a la mínima embestía frontal o lateralmente a cualquier desgraciado o desgraciada que osase interponerse en su camino.
En esta atracción y sus alrededores en donde podemos encontrar otros ejemplares de esta variopinta fauna que mora este tipo de eventos. Hay una especie que me llama especialmente la atención y que creía extinguida hace tiempo: el chuleta. Por increíble que parezca, aun en nuestros días es posible toparse con un tipo ataviado con chupa negra de cuero al volante del cochecito eléctrico (no precisamente una joya en cuanto a diseño y prestaciones) conduciendo con... ¡ATENCIÓN!... ¡una sola mano y hacia atrás! Este Schumacher frustrado es el amo y señor de la pista, las muchachas del barrio se pirran por sus huesos mientras él se muestra indiferente al sinnúmero de corazones que acaban partidos por la mitad debido al desprecio con que él las trata. En su propio mundo de fantasía y coches ecológicos, claro.

  • El de la tómbola. Aquí hay tres variedades.
    • El tombolero feliz. He aquí un cantautor frustrado, y un tipo de naturaleza prácticamente sobrehumana. Una persona capaz de hablar en verso durante horas sin beber la menor cantidad de líquido. Este hombre invierte su tiempo libre en hacer rimas como Si en la tómbola quieres ganar, un boleto tendrás que comprar. Eso sí, la melodía es siempre la misma. Los hay que comienzan con composiciones risueñas (Otro premio que vuelve a caer, y lo fácil que es para usted) y acaban algo desesperados por no hacer caja debido a la incesante lluvia lucense (Mañana nos vamos a Aranjuez, comprad boletos de una **** vez). De todas formas, este tombolero (con su voz característica también) suele darle vidilla al cotarro y su éxito es encomiable y merecido.
    • El tombolero del jamón. Este señor profesa una devoción sin parangón por el pernil del cerdo. Su "Y o-tro Jamón" (con sinalefa entre o e y) es una de las vociferaciones más familiares de las fiestas. Si te toca un jamón, no esperes que te felicite con un "¡Coño! ¡Felicidades, macho!". Te espera un "¡Y otro jamón!" de tomo y lomo (o de tomo y jamón en este caso). El éxito de su tómbola consiste precisamente en propagar a los cuatro vientos los premios conseguidos. Puede que esos jamones lleven ahí colgados desde hace diez años, ¿pero qué más da? ¡El tipo es entrañable! Además, piensa en la pobre vida doméstica que debe llevar este hombre: cuando su mujer se olvide de su profesión por un momento y le ponga jamón de cenar, él exclamará: Y... ¿¿otro jamón??
    • El tombolero desdichado. Mismamente al lado del mirador de Rosalía de Castro, en las fiestas de Lugo, está la tómbola más depresiva que uno se pueda imaginar, cuyo dueño canta los números con la alegría propia de un hereje debatiendo con Torquemada al calor de la chimenea. A veces parece musitar algo tras leer los números en alto.
      • "¡69!... Je, lo que siempre quise hacer con mi mujer pero claro le duele la cabez ¡08! horas que tengo que estar aquí pringando con todos estos payasos mirándome y ¡45! minutos del partido del Barça que me estoy perdiendo aquí ¡37! minutos para pegarme un tiro definitivamente.
La fauna barraquera es rica y variada. Estos son tan solo algunos ejemplos. La próxima vez que acudan a su fiesta local, no pierdan detalle de estos sujetos, a cual más interesante.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Japón, la otra vía: volumen 5

Cambiar el rollo de papel higiénico (vulgo «papel del culo») suele ser un... rollo para muchos usuarios habituales del excusado, que optan por justificar su contumacia en la escasa pero aún legalmente válida disponibilidad de tan preciado material. En otras palabras, por no cambiarlo son capaces de dejar un miserable segmento de papel con el que no podría limpiarse ni David el gnomo. Los más reticentes a tan banal esfuerzo doméstico esperan pacientemente la restitución por parte de un miembro ajeno de la familia, a fin de poder limpiarse de nuevo su propio miembro (porque Ud., estimado varón, lo hace, ¿no?).

Las consecuencias de tamaña dejadez pueden adquirir proporciones catastróficas. Imagínense ustedes que, en su día de asueto, deciden dejar a un lado los prejuicios para darle una oportunidad a ese restaurante chino a la vuelta de la esquina. Lo más probable es que, si no están acostumbrados a ciertas comidas más exóticas que unos callos, acaben pagando cara su osadía. Así pues, el tiro les saldrá por la culata, y otras cosas arderán en deseos de salir por otro sitio.

En esos momentos de considerable presión anal es necesario actuar con presteza. El tiempo apremia, y el retrete se convierte en un oasis del desierto al que arribar ipso facto. Si ha percibido en su justo momento los primeros visos de alarma, probablemente llegará a tiempo para realizar la evacuación (doble en el caso de servidor, ya que las circunstancias obligan a desalojar a cualquier persona en un radio de 20 metros y declarar el baño en cuarentena). Si es este el caso, no cante victoria. Puede darse el caso de que, después del estruendo de los fuegos artificiales, se encuentre una desagradable sorpresa en forma de cartón cilíndrico, completamente ausente del papel que suele recubrirlo. Lo peor de todo es que existe la posibilidad de que sea usted el culpable de tan lamentable e inoportuna ausencia.

Pero eso se acabó. Ya no hay excusas. Cambiar el rollo ha pasado a ser una mera anécdota gracias al sistema japonés. Sí, quizás estoy exagerando y algún lector está hasta las narices de ver esto en España, pero yo me baso en mi propia experiencia.


domingo, 20 de septiembre de 2009

El tren... nocturno habitual (2/2)

Vivir en Japón teniendo que coger trenes de hora punta acaba produciendo el llamado síndrome de la sardina enlatada. Y no es para menos, si tienes la desgracia de tener un trabajo normal y coges el metro a primera hora de la mañana, prepárate para encajar en el vagón cual pieza de TETRIS. Es entonces cuando los "empujadores" de las estaciones hacen acto de aparición, para asegurarse de que las puertas se cierran correctamente con el pescado bien empaquetado dentro. Si vislumbras su figura en el andén, ya sabes lo que te espera: un tren atestado en el que la primera postura que cojas será la elegida para el resto del viaje.

Mi trabajo de autónomo (que no autómata japonés) me evita tener que coger esos trenes tempraneros, pero la aglomeración para coger alguno de los últimos trenes nocturnos es inevitable. Volviendo a casa hace un tiempo me encontré con este panorama.


Hay casos peores, pero la verdad es que puede ser todo un problema no estar colocado en el lado correcto, es decir, aquel por el que las puertas se abren en la estación deseada. Afortunadamente tuve suerte esta vez, y no pude evitar grabar con el móvil lo que espera a esos lucenses que me van a visitar.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El tren fantasma (1/2)

Cuando quedé con mis amigas italianas para ir al Designfesta hace ya buena, toda la gente que estaba en mi vagón se bajó en la misma parada, dos antes que la mía. La sensación de tener el vagón solo para mí me resultaba tan sospechaba que sentía un impulso cuasi irrefrenable de seguir a la manada. Algo tenía que estar haciendo mal, si todo el mundo se bajaba. ¿Es que a nadie le interesaba Shinkiba? Me imaginaba el significado del mensaje que se oía por la megafonía:

Atención, señores pasajeros, este tren procederá a despeñarse por el barranco de Sakamoto, rogamos se apeen en esta parada si todavía aprecian su vida.



Al final decidí mantenerme en mis trece y llegué a la estación sin problemas. Quién sabe, igual no me había echado desodorante aquel día.

¿Pero Japón no era famoso por esos trenes atestados de gente? Pues sí, si quieren verlo con sus propios ojos no se pierdan el siguiente capítulo de esta miniserie.

martes, 8 de septiembre de 2009

La madre que me parió


Supermercado Cemar
Connecticut, Garabolos 12:23 AM

Doña Gervasia contemplaba con regocijo y hasta cierta vanagloria las estanterías en donde reposaban los alimentos del supermercado que ella tenía casi por su propio hogar. Su dilatado historial como clienta, heredado de la generación anterior, le hacían pasearse cual doña Vita Corleone por los recovecos de su Nápoles particular. La sección de pescadería era su bastión inexpugnable, un lugar en donde nadie osaba interponerse en su compra diaria, ejercida en el momento que a ella se le antojaba, haciendo caso omiso de los turnos en forma de papel que el dispensador de color carmín escupía sin cesar para el resto de los plebeyos. "Una mera modernez sin uso particular", a juicio de la reina del percal.

Aquel parecía un día como cualquier otro. Doña Gervasia, ávida de abadejo, se coló ni corta ni perezosa entre las demás clientas, a fin de poder expresar con orgullo y cierta petulancia cuál sería el pescado elegido aquel día:

-Hola, Martita. Mira, hoy me vas a poner...

Y entonces sucedió lo inesperado.

-Perdona... Pero estaba yo primero.

De entre las sombras surgió la fulgurante figura e inesperada queja oral de una intrépida clienta, a primera vista una profesora de inglés en un centro de enseñanza secundaria en Cospeito, a segunda vista una mujer de armas tomar con un tesón que resultaban insólitos para doña Gervasia. Tras un silencio de unos pocos segundos, la mirada penetrante y llena de determinación de Pilar decantó la balanza y doña Gervasia se vio obligada a rendirse ante la evidencia: había sido derrotada en su propio feudo por una jovencita insolente.

-Ah, sí, claro. Perdone...

Ni los más viejos del lugar recuerdan una derrota sin paliativos de tal calibre. Lo cual demuestra que los viejos pierden el tiempo recordando auténticas banalidades.

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Universidad de Vigo
Campus de Lagoas Marcosende, Katmandú (o si no, poco le falta) 12:59 AM

-Bueeeeno, aquí acaba otro día laboral más de mi insignificante vida como funcionario en esta universidad de dudosa reputación y futuro poco halagüe...
-¡Un momento!
-Oiga, señora, que ya vamos a cerrar.
-¡Se trata de un asunto urgente! Es el tan esperado título de mi hijo, que después de cinco años no puede venir a recoger personalmente porque ahora mismo le pilla un poco a desmano. Es que está en Japón.
-Pues no se puede hacer nada, señora. Tiene que venir él mismo.
-¡Pobrecito, hombre! Mire, mire, es este de aquí.

La madre muestra una foto al funcionario. En ella se puede ver perfectamente a un niñito de muy corta edad, con una cabeza de tamaño descomunal, haciendo todo lo posible por hacer... de vientre en un receptáculo minúsculo sobre el que apoya el trasero. La gemebunda cara del niño, sabedor de la notoria adversidad y el cruel sino de sus vanos esfuerzos por excretar, denota el amargo sabor de la derrota y la impotencia ante la espartana y recalcitrante insistencia paterna en el noble e infravalorado acto de hacer popó.

La patética imagen conmueve al funcionario, que exclama:
-Esto es amor y lo demás son tonterías. ¡No se hable más! Mañana mismo se lo enviamos a Japón, señora.

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Lamento no poder estar ahí en este momento con las tres personas más importantes para mí, pero el entendimiento mutuo es tan fluido y el cariño tan metafísico que a veces siento tener mi culo pegado a la silla de mi habitación lucense. Es difícil ser padre, y más cuando la generación anterior ha puesto el listón tan alto con tamaña sucesión de decisiones acertadas: hacerme aprender a nadar por narices, mandarme a campamentos, animarme en mis viajes de interraíl por Europa... Aquel niño alelado con la lamentable y semiautística afición de ver aparcar autobuses se ha convertido en... un muchacho igual de alelado y olvidadizo pero un poco más despierto y curioso.

"Madre no hay más que una" es una frase muy manida por todos aquellos que no sean unos hijos de puta, en el sentido más literal de la palabra. Y es que el orgullo filial es una condición inherente al ser humano. Todos hemos escuchado esta frase:

-Este plato está bien, pero mi madre/abuela lo prepara mucho mejor.

Y sin embargo, ¿quién ha escuchado esto?

-Este plato está bien. Desde luego, mi madre/abuela no tiene ni puta idea de lo que es la buena cocina.

Lo mismo que nadie recomienda a su médico con las palabras "Vete a la consulta del Dr. Martínez, es un auténtico matasanos", nuestros lazos desvirtúan la objetividad de nuestras valoraciones. Pero como este es mi blog y aquí escribo lo que me da la gana, yo digo que objetivamente mi madre es la mejor. Publico estas líneas en un día como otro cualquiera, puesto que ella quedó atrapada antaño en un vórtice temporal que le impide cumplir primaveras y, por consiguiente, envejecer. Siempre joven y jovial, siempre guapa y especial.

¿Se puede ser más ñoño? Ñoños engañemos; al fin y al cabo, estamos hablando de la madre que me parió.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Mentiras arriesgadas

Es justo y necesario hacer honor al antetítulo de este humilde blog: esto va de relatos y retazos, pues aquí tenemos uno bien fresquito, acaecido hace apenas 40 minutos.

Probablemente la mayoría de los lectores (cuatro gatos, dos perros y algunas gallináceas) saben de buena tinta cibernética que me encuentro en Japón. Pues bien, ahora que ya tengo mi flamante visado de estudiante por un año tengo que ir al ayuntamiento para solicitar el gaikokujin toorokusho (外国人登録書), un carné de identidad para extranjeros: esa chusma occidental.

Llegué a las 16:30, después de comer (cerraban a las 17:00). Tras rellenar el formulario, lo entrego y me dice la funcionaria:

-¿Tiene dos fotos?
-¡Argh! Me he olvidado completamente...

Y es entonces me vinieron a la memoria los sabios consejos de mi madre:
Siempre hay que llevar un par de fotos en la cartera, hijo, nunca se sabe lo que va a pasar. Y recuerda: cuando seas mayor, no compres acciones de General Motors. Por la misma razón.

Acto seguido me acordé de que llevaba años siguiendo sus fieles consejos. Siempre guardo un par de fotos en la cartera para regalar a mis admiradoras: como no existen, siempre tengo un par de fotos en la cartera.

-Ah, espere un momento. Ah, aquí tiene.
-Bien, bien... ¿De cuándo son estas fotos?

No recordaba la fecha precisa, pero a pesar de que mi cara no había cambiado mucho, no tenía ganas de ir a hacerme fotos por 5 euros cuando en casa tengo las cuatro que me hice para el anterior carné japonés en mayo (las que debería haber llevado). En décimas de segundo estimé que el plazo de validez rondaría los dos o tres meses, así que, con insólita naturalidad y confianza afirmé:

-Esto... julio, sí, sí, eso es.
-Ah, vale, escriba su nombre detrás de las fotos, por favor.
-Vale.

En ese momento pienso para mis adentros: "Bua, ja, ja, ¡pardillos! ¡Nunca descubriréis la verdad!".

Sin embargo, en ese preciso momento, cuando la funcionaria echa un vistazo al pasaporte, me doy cuenta de mi estulticia supina.

-Perdone, pero... la foto del pasaporte (expedido nada más y nada menos que en el 2007) y estas dos fotos parecen iguales.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRGHHHH! Vaya, me he equivocado de fotos (otra mentira aún más absurda y completamente ilógica, como si me hiciera fotos de carné cada mes). Mejor vuelvo mañana con las que tengo en casa.

Así se expresó en japonés la funcionaria, aunque seguramente quería decir:

Mira, retrasado, se pueden contar mentiras más o menos curradas o creíbles, ¡pero esta es sin duda la mentira más lamentablemente idiota de todos los tiempos! ¡Estás insultando mi inteligencia, Pinocho de pacotilla! ¡Largo de aquí!


sábado, 8 de agosto de 2009

Un enigma residual

A lo largo de mi vida, la exhaustividad del proceso de reciclaje de mi entorno ha crecido de forma paulatina. A lo largo de mi infancia era una palabra que apenas tenía cabida en mi vocabulario. Por otra parte, la considerable distancia que nos separaba de cualquier contenedor especial (esto es, aquellos que no son grises o verdes) imposibilitaba cualquier buena voluntad que tuviésemos a bien desarrollar. Para nosotros pues, y parafraseando una célebre cita de Felipe González, "todo era la misma mierda". Con todo, mi hermana, ecóloga en ciernes, comenzaba a dar los primeros pasos destinando un cajón para el reciclaje de papel. Una tímida iniciativa que se desarrolló exponencialmente cuando alcanzó su independencia y se fue a vivir a La Coruña. Ahí creó un fortín inexpugnable lleno de bolsas y cubos variopintos, cuyo correcto uso nos ha llevado años descifrar, a base de ensayo y error.

Y he aquí que, en una de las etapas más recientes de mi vida, emigré a Alemania, en principio famosa por su ecologismo. Pero este tiene dos caras. Mi primer (y único) compañero de piso era un alemán de pura cepa, homosexual, pulcro, ordenado, aficionado a la buena cocina y la floricultura: en principio el candidato ideal para ser todo un ejemplo del reciclaje a seguir. Pues no, él lo destinaba todo a un solo cubo porque decía "Es para no dejar sin trabajo a esos españoles e italianos inmigrantes que se dedican a separar la basura, ¡jia, jia, jia!". Cuando retorné a Alemania para mi segunda etapa, vivía solo y separaba todo lo posiblemente separable. Allí descubrí un nivel superior a España, puesto que tenía que echar las botellas de color verde, marrón y transparente en sendos cubos. Mi carácter hoy en día también tira al ecologismo (que debería llamarse más bien normalismo o civismo). Hasta aquí era factible.

Pero entonces llegó Japón:

Solo les faltaba poner "JÓDETE" en español, bien clarito. Al menos me hubiera reído en vez de llorar.

El sistema japonés es tan exhaustivo que raya el paroxismo. Los japoneses se pirran por las reglas, yo diría que hasta las necesitan porque no son buenos improvisadores, y para el reciclaje hay que seguir un montón de ellas. Para reciclar un simple cartón de leche hay que lavarlo, desmontarlo hasta dejarlo plano y... ¡dejarlo a secar! Después hay que llevarlo a un supermercado que tenga un cubo destinado a tal efecto. Lo mismo hay que hacer con las bandejas de plástico de los productos que se encuentran en los refrigeradores del supermercado. En España o Alemania, que yo sepa, basta con echarlo a los plásticos.

Pues nada, todo será cuestión de separar en esas clásicas bolsas negras de la basura... Así que, después de una ardua tarea de separación, nos dirigimos al contenedor de turno y...

Y estamos jodidos, porque nos podremos pasar horas para encontrar uno por la calle. De hecho, las horas que necesitásemos para montar uno por nuestra propia cuenta, porque en esta puñetera ciudad la figura del contenedor o el cubo de la basura es una utopía, un ente que permanece en el mundo de las ideas, de las ideas que harían maravillosa y normal la vida aquí. Porque cuando acabas de comer un chicle y quieres tirarlo en la papelera más próxima... lo mejor será que vayas pensando en tragártelo con envoltorio. Me han dicho que la carencia se debe a que podrían usarse para depositar bombas, lo cual me parece una soberana gilipollez (¿acaso en Madrid las han quitado?), pero típico del alarmismo japonés y la obsesión por la seguridad. Así que, ¿dónde tirar mi preciada bolsa negra de la basura? Pues aquí:


Francamente, a mí me parece mucho menos seguro este sistema, porque los cuervos no pueden acceder a la basura de un contenedor, pero si pueden destrozar sin piedad un simple plástico si huelen comida. Y como te acerques a uno que esté comiendo, igual no le parece muy bien.

A todo esto, no sé si os habréis fijado en la foto, pero nuestra bolsa de la basura negra cantaría un poco entre tanta "raza blanca". ¿Qué racistas, no? Pues a joderse, porque hay que utilizar bolsas transparentes. ¿Querías utilizar una negra para que no se viera la mezcla criminal que lleva dentro, eh? Pues tu gozo en un pozo. Y tómatelo en serio, porque no cumplir las reglas puede acarrear penas de hasta 5 años de prisión o multas de 100 millones de yenes (745.000 eurillos de nada), ¡o ambas cosas!

Naturalmente, espero que no se te ocurra tirarla cuando te dé la gana. Cada grupo tiene su día, y hay que echarlo antes de las 8 de la mañana. En la foto aparece en verde el ideograma de 'jueves' para los plásticos, los ideogramas en rojo de 'martes' y 'viernes' para los "combustibles" (que conocemos como orgánicos en España) y en azul
el kanji de 'sábado' para las latas. Pero no todo es tan sencillo. Para empezar, el mensaje en japonés encima de la parte verde no me lo han sabido explicar ni los propios japoneses, y en otras zonas me parece haber visto más colores...

Por si fuera poco, el sistema no es uniforme. En abril de 2008 se introdujeron ciertos cambios, reduciendo el porcentaje de desechos inorgánicos (o "incombustibles"). Es decir, que ahora las cintas de vídeo, los bolígrafos, los cepillos de dientes, los cubos de plástico o hasta un CD se convierten por arte de magia en burnable (combustible). ¿PERO QUIÉN COÑO ENTIENDE ESTE SISTEMA?

Basura por el día, basura por la noche. No es una visión muy agradable, y francamente le da Tokio y Japón en general un toque tercermundista y cutre.

Me acuerdo de leer en un libro de Michael Moore que una vez había seguido por curiosidad a los camiones que recogían la basura reciclada, y al final lo quemaban todo a la vez, con un par. Estoy de acuerdo con el reciclaje, me parece algo necesario y útil, pero me he dado casi por vencido con este sistema japonés. Tendría que haber una cierta permisividad. Pongamos un ejemplo práctico:
Estoy en mi habitación, tratando de escribir una redacción en japonés mientras como unas galletas (con su envoltorio de plástico) y me hurgo la nariz, uno de mis pasatiempos favoritos ya desde antes de la Primera Comunión (referencia que solo mi familia puede entender :-D). Así que, como no me gusta la redacción que estoy escribiendo, empiezo otra y tiro el papel a la papelera "unisex". Por otra parte, mis excavaciones nasales han vuelto a proporcionar pingües resultados, por lo que debo desechar las carrañas en el mismo cubo, y hacer lo propio con el envoltorio de la galleta. Pues no, debería amontonar los envoltorios para llevarlos después al cubo correspondiente y andar por toda la casa con una "cacona" hasta depositarla en su justo recipiente, o pensar seriamente en imitar a los niños esos de "Vídeos de primera" que se comían su propio producto nasal. ¿Y el papel, dónde lo tiro? Pues, en el colmo ya de la confusión (y para seguir haciendo las cosas al revés que nosotros) debería echarlo en el cubo de los orgánicos, porque aquí no se recicla (al menos en esta casa). Lo dicho, ¡ME RINDO!

El cubo de "otros", un auténtico tesoro en este país por su escasez y porque para la picaresca ibérica, aquí se permite todo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

The power of love (Scatology stories)

Cuando haces algo mal, tu mujer te va a gritar.
"¿Pero qué haces?" exclamará.

Por su ardor estomacal,
empero a don Pascual
"¡Pero qué heces!" le dirán.


- Antigua cantiga popular de San Vicente del Carallo Pa' Bajo

«Habíamos disfrutado juntos de hermosos atardeceres, momentos perecederos en lugares de belleza imperecedera, instantes efímeros de pasiones apasionadas, volábamos juntos sin movernos del sitio. En lugares recónditos nos abríamos paso, en atenciones mutuas nos deshacíamos y hacíamos caminos al andar. Nos deteníamos para contemplar las maravillas que nos ofrecía la madre naturaleza, y en ese instante nuestras almas comulgaban, nuestros espíritus se armonizaban, nuestra música interior sonaba unísona. Poníamos nuestro empeño en ser codueños de nuestros sueños, y risueños soñábamos con un futuro halagüeño de ensueño. Vamos, que estábamos hechos el uno para el otro.

»Me enamoré de Cucufata la primera vez que la vi pasar por la puerta. No cabe duda de que aquel había sido un momento muy especial para los dos. Tras eliminar a lifting limpio su sobrepeso de cincuenta kilos, todos nos sentíamos dichosos al verla cruzar al fin el umbral de una puerta. Cuando la asignaron a mi grupo aquella lluviosa noche de diciembre, sentí de inmediato unas buenas vibraciones. Decidí apagar el teléfono para solucionarlo y luego la saludé. Sintonizamos enseguida. A los dos nos encantaba escuchar la COPE en el trabajo, y ardíamos en deseos de averiguar sobre quién descargaría el ínclito Jose María García su furia visigoda. El intempestivo horario en el que trabajábamos acababa creando lazos de unión muy especiales, y empezamos a salir juntos, ya que acabábamos justo a la misma hora. No fue hasta seis meses más tarde que me atreví a pedirle que saliésemos juntos y después fuésemos juntos a un lugar determinado completamente ajeno al mundo laboral.

»Los fines de semana íbamos con el coche de un lado a otro. Íbamos al campo y nos llevábamos la comida, la tele, la suegra... Todo iba sobre ruedas. Incluso la suegra, que se había caído por las escaleras hacía unas semanas. La pobre estaba parapléjica, y precisamente perpléjico me había quedado yo cuando Cucufata me había anunciado su presencia en el viaje. Sin embargo, yo aceptaba todo lo que decía. Nuestro amor no tenía barreras. Pronto empezaron a verse los primeros síntomas de encariñamiento, cuando apocopábamos nuestros nombres. Ella me llamaba "Javi", y lo la llamaba "Fata". Por alguna extraña razón, nunca había terminado de gustarle.

»Sin embargo, existía una barrera de la cual solo yo era consciente. Un obstáculo que ninguna otra novia había conseguido superar. En la prueba de fuego, todas caían como moscas, por mucho que las moscas se pirren por sustancias fecales. Había aplazado el reto en la medida de lo posible, pero era inevitable. Se cernía sobre mí día tras día, y cuando nos encontramos en Tailandia, decidí que el momento había llegado.

- Buf, qué comida más picante nos han puesto hoy, ¿eh?
- Sí, tengo el ojete como el de un babuíno homosexual enarbolando la bandera de Japón en un volcán de forma circular, no sé si me entiendes.
- Ja, ja, ya será para menos.
- Oye, Fata...
- ¿No has mirado todavía la lista de apodos alternativos que te sugerí?
- Ah, no. Bueno, ya la miraré. Verás, tengo algo importante que decirte.
- Lo sabía, eres gay.
- No, eso solo pasa en las series españolas para adolescentes. Bueno, eso o se quedan tullidos y quieren que les traten como a una persona normal. Bueno, en realidad, quería decirte que tengo que ir al baño.
- ¿Eh? ¡Pues vete, hijo! ¿Me tienes que pedir permiso?
- No, pero quiero pedirte algo.
- ¿El qué?
- Se trata de algo que ningún ser humano ha sido capaz de hacer hasta ahora por mí.
- Caray... Bueno, ya sabes que yo haría cualquier cosa por ti, Javi.
- Muy bien. Pues voy a entrar en ese baño y voy a excretar en forma de misiles aire-agua el tom-yam picante que nos hemos metido entre pecho y espalda. Quiero que entres en el baño nada más haya salido yo. Si todavía me quieres después de eso, ya nada podrá quebrar nuestro amor incondicional.
- ¡Jesús! ¡No será para tanto!
- Lo desconozco. Como bien sabes, a nadie le huele mal su propia mierda. Yo soy inmune.
- Qué "exagerao" eres... En fin, espero que no tengas más peticiones de este calibre cuando estemos casados.
- No. Una vez bastará.

»Así las cosas, entré en el baño con leve resignación y entablé una acalorada discusión con el señor Roca. En mi deposición descargué sobre él la furia que me corroía por dentro. Tras la tempestad, las aguas andaban embravecidas y el Sr. Roca montó en cólera, profiriendo todo tipo de improperios por mis hediondos dardos, pero viendo la claridad de mis argumentos se vio abocado finalmente y sin renuencia a tragárselo todo. (Eufemismo patrocinado por Leite Río. ¡Qué leche!)

»Salí del baño ligeramente cabizbajo y sintiendo empatía por el bautismo de fuego al que se estaba sometiendo Cucufata. Mi andorga no había tenido piedad y había sido incapaz de procesar correctamente la comida tailandesa. Alcé la cabeza:

- Adelante -dije.
- En fin... -respondió resignada.

»Se adentró en el nauseabundo cuarto de baño mientras las primeras gotas de sudor empezaban a correr frente abajo. Apenas habían pasado unas décimas de segundo cuando la vi salir apresurada, buscando esa bocanada de aire tan apreciada cuando uno ha visto el infierno hecho inodoro.

- ¡Estás podrío! ¡Pero qué asco! Hemos terminado.»


- Y por eso me ha dejado, doctor. Me arrepiento de haberla conocido.
- Pues yo me arrepiento de haberle dicho que se descalzase para tenderse en el diván.
- Oh, perdone. ¿Podría decirme qué padezco?
- Pues por padecer, padece usted un poquito gilipollas, porque yo soy psiquiatra y no dermatólogo. Me temo que es usted una bomba fétida ambulante y un peligro de narices, nunca mejor dicho. No hace falta que me pague. Ahueque el ala ipso facto, pero no la levante, no vaya a ser que me lleve otra desagradable sorpresa.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Lecturas recomendadas: Bievenido al mundo, Enciclopedia Universal Clismón (Miguel Brieva)


Estos días estoy leyendo un libro de Miguel Brieva, conocido por muchos por su colaboración en El Jueves. Como se puede deducir del título, es una especie de seudoenciclopedia que define ciertos vocablos por escrito o mediante ilustraciones. El surrealismo está presente casi en cada hoja, y algunas de las definiciones son ciertamente originales y jocosas, cargadas de dobles sentidos. La religión es uno de tantos temas tratados, y en un rincón del libro se nos explica de forma sucinta y lógica qué es la Santísima Trinidad: «Ya se sabe lo que dicen: no hay dios sin tres».

He aquí algunas de mis definiciones favoritas:

Progreso:
proceso mediante el cual la humanidad se percató, en un momento dado, de que lo que antes hacía sosegadamente lo podía hacer ahora a toda prisa y con peores resultados.

Burocracia: modo extraordinariamente enrevesado, costoso e irracional de organizar racionalmente un Estado.

Casa: edificiación generalmente formada por varias paredes y una techumbre con el objetivo de albergar dentro el aparato televisor y evitar que éste se dañe a la intemperie. También se emplea para que habiten las personas.

Diccionario: escalera de caracol de palabras que conduce a un laberinto concéntrico que se traga todos los significados; unas palabras llevan a otras, que a su vez definen a otra palabra a la que definen las demás en las que ella misma formaba parte de su definición.

Adulto: residuo que queda tras el desvanecimiento de un niño

Diseño: sofisticada industria que se extasía ante una silla en que no hay manera de sentarse.

Drama: concatenación de trágicos acontecimientos que se narran para que uno lo pase bien.

Futuro: escurridiza entelequia en nombre de la cual el hombre moderno hipoteca los sucesivos presentes de que va disponiendo.

martes, 10 de febrero de 2009

The 15 Most Annoying Video Game Characters (From Otherwise Great Games)

This hilarious article by Tim Lovett examines the top 15 characters who have got on many gamer's nerves throughout the brief history of videogames. A must read!

Un artículo descacharrante sobre los 15 personajes de la historia de los videojuegos que más pesados resultaban a todo jugador de pro. ¡Una lectura imprescindible!