lunes, 12 de octubre de 2009

Festival cervecero en Tokio



Ayer fui con mi amigo alemán y sus colegas japoneses al Nippon Craft Beer Festival 2009, es decir, el festival japonés de la cerveza elaborada con métodos tradicionales. La entrada, valorada en 3200 yenes, te permitía probar diez tipos de cerveza, así que tuve la ocasión de catar variedades para todos los gustos, incluyendo una con sabor a coco.

Estas son las que probé:

  1. Harvest Moon IPA, abreviatura que significa India Pale Ale.
  2. Shonan Beer, Weizenbock (una cerveza de trigo o Weißbier potente).
  3. Minoh Beer IPA
  4. Loco Beer Fruit Ale (sabor a coco)
  5. Toshi's Special
  6. Sumida Brewing Düsseldorf Altbier
Según la Wikipedia:

La India Pale Ale (IPA), es un estilo distinto de cerveza inglesa que se caracteriza como una ale pálida y espumosa con un alto nivel del alcohol y de lúpulo. La creación de la India Pale Ale (IPA) durante la década de 1790 fue el resultado de enormes esfuerzos de los cerveceros británicos de superar un difícil problema. Durante los primeros años del siglo XVIII la cerveza no aguantaba bien en los largos viajes por el océano, especialmente en climas cálidos. Estos ambientes hacían que la cerveza se volviese caduca y agria.

No me acuerdo de los nombres de las cuatro restantes, pero la de coco es la que mejor impresión me causó, tal vez por su exuberancia.



También hubo espacio para la música. Un amigo japonés de nivel 3 (amigo de un amigo de un amigo), dueño de una cervecería, estaba tocando allí con su banda.

Por haber, hasta había gaiteros japoescoceses" un tanto sui géneris.

lunes, 5 de octubre de 2009

Fauna barraquera

¡Ave, César! Los que van a morir... ¡que se jodan!
- Martes y 13


Los perspicaces lectores de este humilde y genial blog conocerán mi lugar de nacimiento. En efecto, se trata de un hospital, así que tengo mucho en común con muchos de vosotros. Pero siendo menos específico, la ciudad en donde se encontraba el paritorio era Lugo, por todos conocida debido a la muralla romana, su pulpo (así como los pulpos nocturnos que estiran sus tentáculos para atrapar a la dama de turno) y, ¡cómo no!: San Froilán.

Heráclito de Éfeso decía aquello de todo cambia, nada permanece, y que no nos bañamos dos veces en el mismo río. Está claro que este ingenuo filósofo nunca ha estado en San Froilán, en donde nada cambia y todo permanece. Si trasladásemos nuesta festividad a la antigua Grecia, veríamos a Parménides montado todos los días en el Saltamontes, rasgando las cartas de la Tómbola del Cubo o partiéndose la crisma en el eterno Grand Prix. Estamos ante el eterno retorno de lo mismo. Nuevas barracas, pero la mismas formas de revolvernos el estómago, mojarnos en pleno octubre, pegarnos unos graciosos batacazos y reírnos del pavor ajeno. ¿Pero quién está detrás de todo esto? Estos son los personajes que hacen nuestra diversión realidad: los barraqueros, a examen.

  • Locutor del saltamontes. Hay una leyenda urbana según la cual el locutor del saltamontes es siempre la misma persona. Curiosamente, es la primera leyenda urbana totalmente real. Paquito Fernández labró su fama grabando innumerables cintas con todas las combinaciones posibles para los adverbios "arriba" y "abajo", además de utilizar con gran profusión los sustantivos con diminutivos del tipo saltito y meneíto. Ejemplos de su creatividad, que podréis comprobar en cualquier barraca de este tipo, son:
    • Arriba... ¡y abajo!
    • ¡Saltito/meneíto para arriba!... y... ¡saltito/meneíto para abajo!
Como si hubiese adquirido el don de la ubicuidad, sus considerablemente obvios y simplistas comentarios sobre el funcionamiento hidráulico del artilugio y el movimiento vertical resultante se repiten sin cesar por toda España. No os llevéis a engaño, los actuales locutores (que no taquilleros) se limitan a poner la cinta y mover los labios al compás de los animados comentarios. ¿Cómo es posible sino que siempre tengan la misma voz?

El espíritu de Paquito, ya fenecido, nos sigue acompañando en cada festividad en honor al patrón local. Se dice que si juntas tres saltamontes y los liberas en la plaza de España de Lugo una noche de luna llena... habrás hecho el gilipollas y perdido tu precioso tiempo, porque por supuesto no pasará nada, pardillo.
  • El de las carreras de camellos. Posiblemente no estará presente en tu localidad, amigo, pero el regente de este puesto en donde los participantes impulsan a los camellos metiendo las bolitas en varios agujeros, posee una habilidad innata, fruto de años de práctica con los monjes shaolin. ¿En qué consiste? En que tú oyes "¡¡¡Guau!!! ¡¡Elnúmerosieteadelantaporlaizquierdaaldos!! ¡¡Va fuerte hoy!! ¡Esto es increíbleacojonante, lamejorcarreradelaño, cualquierapuedeganarquéemociónfdsfdsGRTX!! Con tamaño nivel de emoción y expresividad, debemos estar ante un auténtico fanático de las carreras de caballos, poseído por el diablo y por el espíritu de Joan Gaspart, como si una de las jorobadas figuras portase una camiseta azulgrana. Y sin embargo, la sorpresa llega cuando observas su careto. Mientras que tú piensas que debería estar fuera de sí, en realidad esto es lo que ves: (-_-) o a lo sumo (·_·). Su pericia para narrar con furia visigoda manteniendo una total compostura es... inenarrable.
  • El "facha", el "DGT" o el guardia de tráfico encubierto. Estos son algunos de los sobrenombres del individuo que gobierna con puño de hierro los coches eléctricos, también conocidos como coches de choque para los puritanos y choques de coches para los disléxicos. ¿Por qué le tildan de ultraconservador o lo adscriben a un organismo regulador de tráfico? Por su frase más manida: "Siempre por la dereeeeeecha". Siempre me pregunté el porqué. ¿Será un mitin encubierto del PP más añejo? ¿Moriría toda su familia en un accidente de tráfico? ¿Haría un pacto secreto de educación vial con los organismos reguladores para aprobar el examen teórico o pagar con favores una multa? Nunca sabremos la respuesta, pero este pobre hombre no ha cejado en su empeño de insistir una y otra vez en la conveniencia y probable diversión de ejecutar giros robóticos en la pista, siempre en la misma dirección y con sumo cuidado, so pena de ser amonestado verbalmente por el regente. Huelga decir que un servidor, siempre transgresor desde los 9 hasta los 9 años y medio, no perdía ocasión de violar las reglas de este auténtico dictador automovilístico, y a la mínima embestía frontal o lateralmente a cualquier desgraciado o desgraciada que osase interponerse en su camino.
En esta atracción y sus alrededores en donde podemos encontrar otros ejemplares de esta variopinta fauna que mora este tipo de eventos. Hay una especie que me llama especialmente la atención y que creía extinguida hace tiempo: el chuleta. Por increíble que parezca, aun en nuestros días es posible toparse con un tipo ataviado con chupa negra de cuero al volante del cochecito eléctrico (no precisamente una joya en cuanto a diseño y prestaciones) conduciendo con... ¡ATENCIÓN!... ¡una sola mano y hacia atrás! Este Schumacher frustrado es el amo y señor de la pista, las muchachas del barrio se pirran por sus huesos mientras él se muestra indiferente al sinnúmero de corazones que acaban partidos por la mitad debido al desprecio con que él las trata. En su propio mundo de fantasía y coches ecológicos, claro.

  • El de la tómbola. Aquí hay tres variedades.
    • El tombolero feliz. He aquí un cantautor frustrado, y un tipo de naturaleza prácticamente sobrehumana. Una persona capaz de hablar en verso durante horas sin beber la menor cantidad de líquido. Este hombre invierte su tiempo libre en hacer rimas como Si en la tómbola quieres ganar, un boleto tendrás que comprar. Eso sí, la melodía es siempre la misma. Los hay que comienzan con composiciones risueñas (Otro premio que vuelve a caer, y lo fácil que es para usted) y acaban algo desesperados por no hacer caja debido a la incesante lluvia lucense (Mañana nos vamos a Aranjuez, comprad boletos de una **** vez). De todas formas, este tombolero (con su voz característica también) suele darle vidilla al cotarro y su éxito es encomiable y merecido.
    • El tombolero del jamón. Este señor profesa una devoción sin parangón por el pernil del cerdo. Su "Y o-tro Jamón" (con sinalefa entre o e y) es una de las vociferaciones más familiares de las fiestas. Si te toca un jamón, no esperes que te felicite con un "¡Coño! ¡Felicidades, macho!". Te espera un "¡Y otro jamón!" de tomo y lomo (o de tomo y jamón en este caso). El éxito de su tómbola consiste precisamente en propagar a los cuatro vientos los premios conseguidos. Puede que esos jamones lleven ahí colgados desde hace diez años, ¿pero qué más da? ¡El tipo es entrañable! Además, piensa en la pobre vida doméstica que debe llevar este hombre: cuando su mujer se olvide de su profesión por un momento y le ponga jamón de cenar, él exclamará: Y... ¿¿otro jamón??
    • El tombolero desdichado. Mismamente al lado del mirador de Rosalía de Castro, en las fiestas de Lugo, está la tómbola más depresiva que uno se pueda imaginar, cuyo dueño canta los números con la alegría propia de un hereje debatiendo con Torquemada al calor de la chimenea. A veces parece musitar algo tras leer los números en alto.
      • "¡69!... Je, lo que siempre quise hacer con mi mujer pero claro le duele la cabez ¡08! horas que tengo que estar aquí pringando con todos estos payasos mirándome y ¡45! minutos del partido del Barça que me estoy perdiendo aquí ¡37! minutos para pegarme un tiro definitivamente.
La fauna barraquera es rica y variada. Estos son tan solo algunos ejemplos. La próxima vez que acudan a su fiesta local, no pierdan detalle de estos sujetos, a cual más interesante.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Japón, la otra vía: volumen 5

Cambiar el rollo de papel higiénico (vulgo «papel del culo») suele ser un... rollo para muchos usuarios habituales del excusado, que optan por justificar su contumacia en la escasa pero aún legalmente válida disponibilidad de tan preciado material. En otras palabras, por no cambiarlo son capaces de dejar un miserable segmento de papel con el que no podría limpiarse ni David el gnomo. Los más reticentes a tan banal esfuerzo doméstico esperan pacientemente la restitución por parte de un miembro ajeno de la familia, a fin de poder limpiarse de nuevo su propio miembro (porque Ud., estimado varón, lo hace, ¿no?).

Las consecuencias de tamaña dejadez pueden adquirir proporciones catastróficas. Imagínense ustedes que, en su día de asueto, deciden dejar a un lado los prejuicios para darle una oportunidad a ese restaurante chino a la vuelta de la esquina. Lo más probable es que, si no están acostumbrados a ciertas comidas más exóticas que unos callos, acaben pagando cara su osadía. Así pues, el tiro les saldrá por la culata, y otras cosas arderán en deseos de salir por otro sitio.

En esos momentos de considerable presión anal es necesario actuar con presteza. El tiempo apremia, y el retrete se convierte en un oasis del desierto al que arribar ipso facto. Si ha percibido en su justo momento los primeros visos de alarma, probablemente llegará a tiempo para realizar la evacuación (doble en el caso de servidor, ya que las circunstancias obligan a desalojar a cualquier persona en un radio de 20 metros y declarar el baño en cuarentena). Si es este el caso, no cante victoria. Puede darse el caso de que, después del estruendo de los fuegos artificiales, se encuentre una desagradable sorpresa en forma de cartón cilíndrico, completamente ausente del papel que suele recubrirlo. Lo peor de todo es que existe la posibilidad de que sea usted el culpable de tan lamentable e inoportuna ausencia.

Pero eso se acabó. Ya no hay excusas. Cambiar el rollo ha pasado a ser una mera anécdota gracias al sistema japonés. Sí, quizás estoy exagerando y algún lector está hasta las narices de ver esto en España, pero yo me baso en mi propia experiencia.


sábado, 26 de septiembre de 2009

La vuelta al Báltico en 5 días (4)


El escribir sobre viajes pasados me ha enseñado una gran lección: date prisa en escribir lo antes posible sobre tus aventuras, porque poco a poco irás olvidando esos datos interesantes y esa información sobre la historia del lugar en cuestión. Eso es lo que me pasa con Tallin, por lo que recomiendo encarecidamente el artículo de ocholeguas.com respecto a ciudad: helo aquí. Y por si no tenéis suficiente, he aquí otro del mismo sitio web (¿por qué habrán escrito dos entradas sobre la misma ciudad? Misterios insondables). Por cierto, la grafía correcta es Tallín, que no *Tallín.

Llegué a Tallin en bus con el tiempo justo para ver la ciudad. Primero me aseguré del horario del último ferry a Finlandia y después me dirigí a la ciudad, información turística en ristre, para dar un paseo por su maravilloso casco antiguo. La verdad es que mayo demuestra una época ideal para viajar, por su temperatura y tiempo. Todos los días fueron soleados y con un clima bastante agradable.


Siempre me acuerdo de haber leído en algún lugar que Estonia era el país de la Unión Europea con la mayor integración tecnológica por habitante. Esto es, casi la totalidad de los estonios tiene acceso a internet, hasta el punto de que el 80% de los estonios hace sus declaraciones de la renta por internet (según el artículo). Una ciudad con un legado cultural e histórico considerable y que, sin embargo, se ha adaptado sin complejos a los avances de la era contemporánea en su vertiente más tecnológica.




El casco histórico de Tallin, declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1997, bien merece una visita. Tras callejear y hacer las fotos de rigor, probé la comida local en un restaurante de la Plaza del Ayuntamiento (Raekoja Platz). El edificio del ayuntamiento, construido en el siglo XIV, es uno de los símbolos de la ciudad, con su torre de 64 metros. Como anécdota, en esta plaza se encuentra la farmacia más antigua de Europa (1422).


La catedral ortodoxa de Alexander Nevski. No es la única dedicada a este santo, ya que existe otra en Yalta, Crimea (Ucrania), además de la que pude visitar personalmente en Sofía, Bulgaria.



Un último adiós a Tallin en el ferry, desde es el que se aprecia en la distancia la torre de la Iglesia de San Olaf, que curiosamente fue el edificio más alto del mundo desde 1549 hasta 1625, sustituyendo a la Catedral de Lincoln británica (que a su vez se había impuesto a la Pirámide de Keops). Perdió el título en favor de la bella Catedral de Estrasburgo. Aquí podéis saber cuáles fueron los edificios más altos del mundo a lo largo de la historia.

domingo, 20 de septiembre de 2009

El tren... nocturno habitual (2/2)

Vivir en Japón teniendo que coger trenes de hora punta acaba produciendo el llamado síndrome de la sardina enlatada. Y no es para menos, si tienes la desgracia de tener un trabajo normal y coges el metro a primera hora de la mañana, prepárate para encajar en el vagón cual pieza de TETRIS. Es entonces cuando los "empujadores" de las estaciones hacen acto de aparición, para asegurarse de que las puertas se cierran correctamente con el pescado bien empaquetado dentro. Si vislumbras su figura en el andén, ya sabes lo que te espera: un tren atestado en el que la primera postura que cojas será la elegida para el resto del viaje.

Mi trabajo de autónomo (que no autómata japonés) me evita tener que coger esos trenes tempraneros, pero la aglomeración para coger alguno de los últimos trenes nocturnos es inevitable. Volviendo a casa hace un tiempo me encontré con este panorama.


Hay casos peores, pero la verdad es que puede ser todo un problema no estar colocado en el lado correcto, es decir, aquel por el que las puertas se abren en la estación deseada. Afortunadamente tuve suerte esta vez, y no pude evitar grabar con el móvil lo que espera a esos lucenses que me van a visitar.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El tren fantasma (1/2)

Cuando quedé con mis amigas italianas para ir al Designfesta hace ya buena, toda la gente que estaba en mi vagón se bajó en la misma parada, dos antes que la mía. La sensación de tener el vagón solo para mí me resultaba tan sospechaba que sentía un impulso cuasi irrefrenable de seguir a la manada. Algo tenía que estar haciendo mal, si todo el mundo se bajaba. ¿Es que a nadie le interesaba Shinkiba? Me imaginaba el significado del mensaje que se oía por la megafonía:

Atención, señores pasajeros, este tren procederá a despeñarse por el barranco de Sakamoto, rogamos se apeen en esta parada si todavía aprecian su vida.



Al final decidí mantenerme en mis trece y llegué a la estación sin problemas. Quién sabe, igual no me había echado desodorante aquel día.

¿Pero Japón no era famoso por esos trenes atestados de gente? Pues sí, si quieren verlo con sus propios ojos no se pierdan el siguiente capítulo de esta miniserie.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La entrada centenaria

La vida es un libro del que, quien no ha visto más que su patria, no ha leído más que una página.

- Filippo Pananti (1776-1837); poeta cómico italiano.

Cómo ha pasado el tiempo... Hace poco más de un año decidí crear mi propio blog por varios motivos: informar ligeramente sobre mi paradero, plasmar en negro sobre blanco las experiencias vividas para que no queden impregnadas exclusivamente en mi humana retina y, por qué no, practicar el noble arte de la expresión escrita, por la profesión que profeso profesando devoción.

En el ámbito de la traducción el destinatario es una referencia importante, digna de tener en cuenta. Sin embargo, en este caso, los únicos destinatarios que tenía en mente eran mi familia y algunos amigos. La mayoría de los demás blogs famosos que he visitado se centran en sus visitantes, actualizando como sea para mantener la afluencia de navegantes. Debido a la completa ausencia de difusión, el complejo nombre, la falta de tácticas para aumentar el número de visitas, etc., este blog debería ser visto exclusivamente por cuatro gatos.

Por eso no alcanzo a comprender cómo es posible que hayan recalado aquí 2238 personas en un año, procedentes de... ¡63 países! Podría comprender que, por alguna palabra clave, los hispanohablantes encuentren de chiripa y por accidente este sitio, pero son demasiados países y personas.

Lo único que pretendo con esta entrada es agradecer la visita y esperar que les haya resultado interesante. Para los que, por algún extraño motivo, sigan con regularidad este blog y no me conozcan, ¡pues me gustaría saber algo de vosotros! Gracias pues a aquellos que sacien mi curiosidad con un simple comentario a esta entrada.