lunes, 18 de julio de 2011

Vietnam: Sapa (2/2)


El segundo día en Sapa fue cuando me enamoré de este lugar. Emprendimos el camino por la mañana y Danny nos llevó desde lo alto de las colinas hasta la propia vaguada, con una parada en el río para un masaje de pies relajante y balsámico. En cuanto vi aparecer las terrazas de arroz, supe que había merecido la pena llegar hasta aquí.



En nuestro recorrido pasamos por muchas de estas terrazas, acompañados de numerosos miembros de la tribu de los hmong negros, que aprovechaban la ocasión para ofrecernos su ayuda como expertos en el descenso a cambio de comprar algunas de sus baratijas al final del periplo (cosa que no sabes hasta el final, pero que se puede intuir). La verdad es que, de todas formas, es entrañable ver cómo cuidan de los niños extranjeros mientras estos se aferran a su mano.



Mi amigo Jorge (don Foto) se habría quedado extasiado ante estas vistas, disparando sin parar, en una sucesión interminable de instantáneas con las que tratar de capturar tan singular paisaje. Sin embargo, las fotos no le hacen justicia. La quietud se conjuga con la abrumadora superposición de terrazas que adorna los valles. Las de Banaue (Filipinas) son también famosas, y creo que empiezo a entender la devoción que suscitan por cómo impresionan y cómo se quedan impregnadas en la retina, cómo pasan a engrosar esa serie de imágenes de tu memoria.






Al final del camino visitamos un colegio y nos hicimos una foto con los alumnos y nuestro guía, Danny. La verdad es que los chavales apenas se inmutaron ante nuestra presencia.


El programa era apretado, por lo que después de comer a la vuelta (la mejor sopa de verduras que he probado jamás y otros platos riquísimos) pusimos rumbo a Hanói de nuevo, no sin antes deleitarnos con el omnipresente café vietnamita.


martes, 12 de julio de 2011

Japonés o español, ¿cuál es más fácil?

Todo el mundo tiende a considerar el japonés una lengua más difícil, por la barrera que representa su sistema de ideogramas denominados kanjis. Hay teóricos del lenguaje que defienden la idea de que cualquier persona, nazca donde nazca, acabará aprendiendo sin problemas la lengua de su país natal, por lo que desde ese punto de vista todas las lenguas poseen la misma dificultad. Esa vendría a ser, grosso modo, la idea subyacente tras la gramática generativa de Chomsky: los niños poseen un conocimiento innato de la gramática elemental común a todas las lenguas humanas, lo cual explica la inmensa productividad de los idiomas (como derivan por diferentes senderos partiendo de un núcleo) y la velocidad a la que aprenden los infantes. Sin embargo, la dificultad que entraña aprender una lengua extranjera a partir de una determinada edad, no de forma innata y natural, es harina de otro costal. Puede que objetivamente (desde el punto de vista de ese innatismo) la curva de aprendizaje sea similar, y puede que de poco sirva preguntar a estudiantes de ambas lenguas extranjeras, pues probablemente ambos se quejen igualmente de la dificultad que presenta. Pero yo, sin ser nativo de ninguna, afirmaría personalmente que el chino es más difícil (por su mayor complejidad tonal en el plano fonético, aunque el inglés tampoco sea manco, por su necesidad imperiosa de transformar en kanji todo extranjerismo y dificultar así la comunicación, etc.). Sin embargo, manejar el alfabeto latino condiciona probablemente mi opinión. ¿Qué opinaría un japonés?

Con todo, hoy estamos aquí para animar a los estudiantes de japonés. En primer lugar, las dificultades del idioma para los propios nativos: se dice que los japoneses desconocen muchos kanjis o ciertas palabras que resultan de su combinación, pero de la misma forma yo desconozco palabras como lucharniego o gollizno. Un conocido mío solía (y mucho me temo que suele) acosar a los japoneses con sencillas o enrevesadas consultas lingüísticas: el no ver aclarada su duda ipso facto le hacía pensar irremediablemente que nunca llegaría a adquirir soltura, si los mismos nativos les idioma pasaban aprietos para explicarle con profusión el porqué de la aplicación de una u otra regla. Pero es que, por una parte, no está preguntando a expertos y, por otra, ni siquiera nosotros mismos (ya no los nativos, sino incluso los de letras) sabríamos explicar al instante cualquier duda lingüística con todo lujo de detalles. Por lo tanto, antes de que nos invada la desazón, preguntémonos si no nos ocurriría lo mismo a la hora de resolver dudas de nuestro propio idioma.

De hecho, hay ámbitos del japonés donde se podría llegar incluso a decir que este idioma es más fácil e intuitivo que el español. El ejemplo de hoy pertenece al lenguaje especializado de medicina. Se podrían analizar muchos ejemplos, pero me voy a limitar a uno solo, que contiene a su vez varios términos habituales en medicina y estuvo en boca de todos hace poco. Se trata del siguiente: 腸管出血性大腸菌.

A primera vista puede parecer complicado, pero resulta tan descriptivo que una vez leído no solo es fácil de recordar, sino que además de saber el nombre habremos aprendido cuáles son sus propiedades. Analicémoslo por partes.

腸管: tracto intestinal. De 腸 ('intestino') y 管 ('tubo', 'conducto'). Idea: tubo del intestino.
出血性: hemorrágico. De 出 ('salir'), 血 ('sangre') 性 ('naturaleza'). 出血 es el término 'hemorragia' al que se le añade 性 para convertirlo en adjetivo, es decir, que contiene las propiedades inherentes a la hemorragia, ergo hemorrágico. Idea: sale sangre.
大腸菌: se vuelve a repetir el kanji anterior de intestino, con el kanji de 'grande' (大) antepuesto. Lógicamente esto significa 'intestino grueso', y 菌 es el kanji para 'bacteria'. Idea: bacilo de intestino grueso. El término médico para este 'bacilo del colon' es, mire usted, colibacilo*, que la RAE define tal que asín:




colibacilo.



(Del gr. κῶλον, colon, y bacilo).



1. m. Biol. Bacilo que se halla normalmente en el intestino del hombre y de algunos animales, y que, en determinadas circunstancias, puede producir septicemias.



¿Cuál es la versión en castellano del término al completo?

Escherichia coli enterohemorrágica. Juzguen ustedes mismos.

Se podrían poner numerosos ejemplos al respecto y ahondar en este tema, pero no es el objetivo de este blog divagar en demasía sobre cuestiones lingüísticas (por falta de tiempo, más que nada), aunque a veces es irresistible.

Sirva esta entrada para animar a todos los que estudiamos esta lengua tan apasionante.

*Este término también se podría traducir por Escherichia coli en realidad, pero no quería desvelar ese nombre tan intrincado hasta el final del artículo. Hay muchos tipos de Escherichia coli. Según lo que he visto en 学べるニュース, la E. coli a secas vendría a ser generalmente la patogénica, por así decirlo la "buena y habitual", necesaria incluso para la digestión de alimentos y la producción de vitaminas. Es maravilloso ver cómo lo explican en este estupendo programa, con dibujitos adorables (a partir del minuto 9). Aunque no se sepa japonés, se puede ver cuándo aparece el malo de la película, je, je.

Consulten con profesionales, amigos, porque servidor carece de conocimientos médicos. De hecho, como dice Punset: "corrígeme si me equivoco" (¿alguna vez le han corregido?).

domingo, 3 de julio de 2011

Vietnam: Sapa (1/2)

Vietnam tiene un sinnúmero de lugares que merece la pena visitar, pero a veces llegar hasta ellos es toda una odisea. Aerolíneas que cancelan los vuelos sin razón 2 horas antes, desplazamientos de horas por carreteras bacheadas y, en este caso, 10 horas de tren para recorrer una distancia que cubriría antes en bicicleta.

Mercado de Sapa

Hay dos formas básicas de organizar este viaje a poblado remoto y cuasi limítrofe de Sapa. Puedes arriesgarte a comprar el billete de tren y reservar el hotel, desde el cual contratarás los tours organizados para hacer trekking por las montañas (con unos precios que se irán rebajando cuantos más participantes haya), o bien contratar un tour con todo organizado, que fue nuestra opción. En realidad sale igual de precio, o es incluso más barato, y además te ahorras el tener que buscar a alguien que te lleve desde Lao Cai a Sapa, un trayecto nada desdeñable de 1 kilómetro.

Deliciosa carne de perro a la venta. ¡Mmmmmm!

Principios de abril es una fecha adecuada para las caminatas de rigor. Nada más llegar, conocimos a Danny, nuestro guía, y emprendimos una pequeña expedición para ver la catarata plateada, atravesando el poblado de Cat-Cat. Fue un trayecto muy empinado, pero agradable, con la compañía de un turista australiano con el que entablamos conversación. Durante el camino nos invitaron a visitar una de sus casas. Lo que a ojos de un afortunado miembro del primer mundo puede parecer un conjunto de zaquizamíes constituye en realidad las viviendas de una de las etnias más pobres de la región. En el porche de esta humilde morada, una avezada tejedora manejaba con pericia un telar.

A lo largo del viaje y los paseos por el poblado cualquier turista se encontrará con varias etnias minoritarias, entre las que destacan sobre todo los hmong negros. Es la etnia cuyo modo de vida más ha cambiado con el auge del turismo en la zona. La razón estriba en que son los más duchos en lo que a interactuar con los turistas respecta, por su habilidad a la hora de vender sus baratijas. La verdad es que les habría comprado algo, de haberme interesado, pero no me interesaba ningún brazalete, flauta, etc.

Al llegar a la catarata comimos un tentempié y ahora me arrepiento quizás de no haber soltado la gallina, pero lo cierto es que servidor no puede erigirse en salvador de nadie. Pese a que la foto está sacada como el culo (no me gusta sacar fotos de gente como lo hacen ciertos blogueros famosos, sin ningún tipo de reparo ni disimulo), porque fue hecha de forma subrepticia, el rostro de esta chica me parece notablemente expresivo; hay en él una melancolía única que parece decirme: “Tú también podrías estar aquí tratando de vender esto, no lo olvides”. La verdad sea dicha: tenemos mucha suerte de poder ser nosotros quienes cambiamos por dos semanas de realidad para volver a nuestro mundo y disfrutar de las ventajas que eso conlleva.

Danny era un guía singular. Risueño y locuaz, con un inglés fluido y una pronunciación fácil de entender (aspecto que resulta un problema para comprender a otros vietnamitas) nos contaba las costumbres de las minorías: sus curiosas peticiones de mano y posteriores matrimonios, las diferencias en cuanto al carácter de las diversas etnias... Por ejemplo, los hmong suelen casarse ya a los 15 o 16 años, aunque últimamente esta edad se está alargando hasta los 20. Sin embargo, en palabras de Dani: "Si a los 25 no te has casado, es que ya no te quiere ni Dios".

Pero de entre todo lo que nos contó, me quedo con un detalle que te da que pensar. He aquí un individuo con correo electrónico, buen inglés y navegante de la vasta red que, sin embargo, se olvida completamente del concepto de dinero durante 6 meses al año. Los otros seis trabaja como guía turístico, acompañando a turistas de todo tipo en sus caminatas.

Es decir, durante meses Danny (apodo en inglés) vuelve a los orígenes y rescata de nuestra memoria un modo de vida primitivo: consigue lo que necesita para vivir a través del trueque. Estamos hablando de todo un artista: es pintor, toca la guitarra, la flauta y el tambor. Sus palabras me hicieron pensar en lo poco que se necesita para ser feliz: “Hay gente que se mata por el dinero. Lo único que quiere es más, más y más. Allá ellos. Yo me conformo con esto, estar viviendo aquí, en contacto con la naturaleza. Durante medio año ni siquiera veo el dinero. Una vez me estaba bañando desnudo en este río, saludando a los turistas, y les hizo tanta gracia que vinieron a bañarse conmigo”. No es ningún farraguista, Danny tiene muy claro lo que quiere.

Danny nos corta amablemente una caña de azúcar, dulzona hasta decir basta.

Poderoso caballero es don dinero... No cabe ninguna duda, pero también es cierto que desde hace tiempo comulgo en parte con la filosofía de Danny. Es decir, el dinero es irremediablemente necesario para muchísimas cosas en esta vida, pero no tiene mucho sentido el tratar como sea de acumular ceros y más sin detenerte un momento para disfrutar de aquellas cosas a las que tienes derecho por el mero hecho de vivir. Una vida de Danny que a ojos de un ricachón parecería vacua y anodina es, en realidad, mucho más intensa cuando lo miras desde su prisma.



Cachorros de cerdos vietnamitas. Un guiño a Rafael Estrada Álvarez, ¡que se nos casa en nada!

jueves, 30 de junio de 2011

Cómo entender la crisis de Grecia (3/3)

He aquí otro punto de vista sobre la crisis: el documental Deudocracia.


martes, 28 de junio de 2011

Cómo entender la crisis de Grecia (2/3)

¿Por qué no es conveniente dejar el euro para nadie? 1) Porque los acreedores ya podrían despedirse de cobrar su deuda. 2) Porque los griegos acudirían raudos y veloces al banco para sacar todo su dinero, ya que lo primero que haría el Estado sería devaluar el dracma. Por otra parte, dudo que los bancos tuviesen la liquidez necesaria. Habría que poner tanques delante de los bancos, como dice el vicepresidente griego en esta entrevista. Han vivido por encima de sus posibilidades, y ahora protestan contra los recortes sin saber que, de no aprobarlos, lo más posible es que el Estado no pueda pagar las nóminas. Mejor es cobrar un poco que no cobrar nada. Ahora bien, las privatizaciones son un tema muy delicado donde seguramente muchos querrán meter mano (y constituye la razón por la que varios miembros del partido del gobierno están pensando si votar en contra). ¿Se malvenderán a amiguetes empresas públicas? Espero que no.

Entrevista con
Theodoros Pangalos, vicepresidente de Grecia

«Si dejáramos el euro, habría que poner tanques ante los bancos»

P.- ¿Qué ocurrirá el martes próximo en el Parlamento griego, cuando se vote el nuevo paquete de medidas de austeridad?

R.- Creo que ganaremos y que nuestros diputados votarán de nuevo de manera compacta. El paquete de medidas a corto y medio plazo con las que básicamente pretendemos establecer el marco para realizar las reformas creo que se aprobará sin grandes dificultades. Y luego se votarán las leyes específicas que permitirán hacer realidad las reformas fiscales, el plan de privatizaciones de empresas públicas y demás. Y ahí sí es posible que tengamos problemas. No sé si algunos de nuestros diputados votarán en contra. Puede ser. Hay asuntos en los que cabe exigir la disciplina de partido, como por ejemplo en el voto de confianza al nuevo Gobierno, pero este no es el caso. Sin embargo, yo creo que el principal partido de la oposición, Nueva Democracia, votará a favor de algunas de esas medidas.

P.- En las calles se respira un clima de profunda ira…

R.- En las calles griegas lo que se percibe es un efecto de imitación de lo que ocurre en España. El motivo por el que algunos griegos decidieron acampar en la Plaza de Syntagma fue en respuesta a un cartel o un lema de los indignados españoles que decía: «No habléis muy alto que se pueden despertar los griegos». Así que algunos griegos, heridos en su orgullo propio, decidieron mostrarles a los españoles que no estaban dormidos y que también protestaban y acampaban en una plaza. Luego, una gente de Valencia decidió ir andando a Madrid, e inmediatamente un grupo de Esparta decidió marchar a pie a Atenas. Hay una gran influencia. Pero las concentraciones más grandes que se han registrado en la Plaza de Syntagma han reunido a 50.000 personas. Se trata de una cifra significativa, pero no son los cientos de miles de personas que algunos medios de comunicación nos quieren hacer creer.

P.- ¿Cómo lleva ser una de las personas más odiadas en este momento en Grecia? En la Plaza de Syntagma corean numerosas canciones y lemas contra usted…

R.- Bueno, en Atenas hay gente de todo tipo. Algunos me odian porque soy gordo. Otros me odian porque soy viejo. Algunos me odian porque pertenecen a partidos o grupos comunistas o anarquistas contra los que arremeto porque no respetan la democracia y la libertad. Los de la extrema derecha me odian porque soy una persona muy moderada y porque no comparto su paranoia de que hay una conspiración contra Grecia. Pero la mayoría de la gente me odia por decir la verdad. Mire: yo tengo 73 años, estoy al final de mi carrera política y digo lo que pienso. Y un día en el Parlamento dije que el dinero de la deuda de Grecia nos lo gastamos entre todos los griegos, y la gente se enfadó. Pero es la verdad.

P.- Pero han sido los sucesivos gobiernos griegos, no los ciudadanos, los que han creado ese enorme agujero de 350.000 millones de euros…

R.- La mayoría del déficit griego es fruto de pagar los sueldos de los funcionarios y las pensiones de los jubilados. ¿Y quiere saber por qué se ha gastado tanto en pagar sueldos de funcionarios y pensiones? Porque el sistema político durante años ha funcionado así: se contrataba a gente en el sector público a cambio de su voto. Pero es que la gente vendía su voto, así que ellos también son responsables. Somos todos responsables.

P.- Cada vez hay más gente que opina que lo mejor para Grecia sería que declarara la suspensión de pagos, saliera del euro y volviera al dracma…

R.- Quienes dicen eso son extremadamente estúpidos. Aunque sean analistas, profesores universitarios o economistas, decir eso es una idiotez inmensa. Volver al dracma significa que, al día siguiente, los bancos estarían completamente rodeados de gente aterrada tratando de sacar su dinero, el ejército tendría que protegerlos con tanques porque la policía no sería suficiente, habría revueltas por todos lados, las tiendas estarían vacías, algunas personas se lanzarían por la ventana… Y sería también un desastre para toda la economía de Europa. ¿Por qué cree que los periódicos de todo el mundo se ocupan tanto de Grecia? No es que les importe Grecia, es porque lo que suceda tendrá importantes consecuencias para el resto del mundo.

P.- El caso es que hace un año el gobierno griego ya puso en marcha un paquete de medidas de seguridad y no funcionaron.

R.- Bueno, hemos conseguido reducir el déficit del 15 al 10%. Y reducir el déficit en un 5% está muy bien, es algo que nunca había ocurrido en la zona euro.

P.- Pero si piden un nuevo préstamo es porque se encuentran de nuevo al borde de la bancarrota, ¿no?

R.- Lo que pasa es que la reducción del déficit debería haber tenido lugar tanto a través de la reducción de los gastos como del aumento de los ingresos a través de las medidas fiscales, y esto último no ha funcionado bastante bien. Pero se trata también de un problema de justicia, porque recortar el gasto público significa haber reducido los sueldos de los funcionarios y las pensiones de los jubilados, mientras que los que están evadiendo a Hacienda son empresarios y gente con dinero.

P.- La evasión fiscal es, sin duda, uno de los problemas más graves de Grecia.

R.- Sí. Por un lado, y en comparación por ejemplo con España o Portugal, la presión fiscal en Grecia es muy baja. Y a eso hay que sumar que, efectivamente, la evasión fiscal es muy elevada. Sólo en la calle que hay aquí abajo, Patriarca Ioakeim, una de las más elegantes de la ciudad, han sido arrestados 140 doctores que tenían consultorios enormes, oficinas impresionantes, asistentes, secretarias… y declaraban que ganaban sólo 2.000 euros al mes, como si fueran la madre Teresa de Calcuta.

P.- El año pasado usted desató una fuerte polémica al asegurar que Alemania debía pagar a Grecia por la ocupación nazi…

R.- Déjeme que se lo explique: cuando los alemanes ocuparon Grecia, pusieron en marcha un gobierno griego de colaboración, al que obligaron a firmar un acuerdo por el cual se llevaron oro que había en el Banco de Grecia. Yo creo que ese oro nos lo tendrían que devolver, porque es nuestro y nos lo robaron. No entiendo por qué los alemanes han devuelto a sus legítimos dueños propiedades que fueron confiscadas en la Alemania del Este por los comunistas en 1945 y no nos devuelven nuestro oro.

P.- Si las cosas se tuercen el martes, si no consiguen que sea aprobado el paquete de medidas y la UE no les da el préstamo, ¿qué sucederá?

R.- Yo creo que conseguiremos que las medidas sean aprobadas. Si no conseguimos ese dinero antes de la medianoche del 12 de julio, tendremos el espeluznante escenario que le describía en caso de que abandonáramos el euro…

Luis de Guindos

26/06/2011

lunes, 27 de junio de 2011

Cómo entender la crisis de Grecia (1/3)

"En Grecia, al que paga impuestos poco menos que lo toman por gilipollas". Esta frase, tan lapidaria como descriptiva de la realidad que abruma ahora a Grecia, podría salir perfectamente de la boca de cualquier ciudadano europeo que paga religiosamente sus tributos. A tenor de lo reflejado en un artículo del suplemento Mercados que firma I. H. Velasco, el desencadenamiento de una crisis de este calibre es algo que se veía venir a leguas. Trataré de reproducirlo a continuación, porque no tiene desperdicio. Por otra parte, debería servirnos para dejar de apartar la mirada y procurar que este tipo de prácticas no cundan por aquí. Si los que protestan contra los recortes reclaman algo tan surrealista como esto, apaga y vámonos.

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Cualquier ama de casa o cabeza de familia lo sabe. Si uno gasta más de lo que ingresa, acaba en la ruina más absoluta. Durante décadas eso es, precisamente, lo que ha hecho el Estado griego. Gastar, gastar alegremente y seguir gastando. Por no decir despilfarrar o, más directamente, dilapidar.

Así lo hizo, hasta llegar a donde se encuentra en estos momentos: al borde de la bancarrota y con un inmenso agujero en las arcas públicas de nada menos que 350.000 millones de euros. Para interpretar la magnitud de esta cifra y tener una idea del volumen que representa como deuda, basta con repartirla entre todos los trabajadores griegos. A cada uno de los ciudadanos de Grecia que tengan un puesto de trabajo le tocaría pagar unos 175.000 euros.

Los excesos, descontroles y locuras que se han cometido en el país heleno con el dinero público han sido tantos, y tan enormes, que cuesta creer que todo lo sucedido sea cierto. No obstante, lo es. De hecho, aquí van algunas de las extravagancias cometidas, por llamarlas de algún modo.

El primer problema es que nadie sabe a ciencia cierta cuántos empleados públicos se cuentan en Grecia. Los sindicatos hablan de unos 700.000 funcionarios, mientras que el Gobierno heleno los cifra en alrededor de 800.000 personas. «Nadie, ni siquiera el primer ministro, sabe cuántos hay», subrayaba hace apenas unos meses Constantinos Michalos, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Atenas. Además, y sumando también las personas que trabajan para la Administración pública con contratos temporales, la cifra de empleados del Estado podría ascender, en total, hasta un millón de personas. No está mal, considerando que Grecia tiene tan sólo una población de 11 millones de habitantes.

800 millones en 'mordidas' a funcionarios

La mayoría de los griegos paga sobornos en ministerios y hospitales, pero sólo 1 de cada 4 abona sus impuestos. El Gobierno hace 'redadas' con helicópteros en busca de piscinas ilegales para descubrir a las familias que no declaran

Trabajos vitalicios por ley. La Constitución griega prohíbe expresamente despedir a empleados públicos. Según los analistas, uno de los principales motivos por los que Yorgos Papandreu anunció la semana pasada su intención de celebrar, en septiembre, un referéndum para reformar el sistema político griego y cambiar algunos artículos de la Constitución, sería precisamente para abrir las puertas a la posibilidad de poder poner en la calle a funcionarios.

Clientelismo salvaje. Durante décadas, el sistema político griego ha funcionado de manera que cada vez que un partido llegaba al poder contrataba a gente en el sector público a cambio de su voto. Eso explica por que en la Administración pública trabajan muchas más personas que las necesarias.

Por qué el Hospital Evagelismos, uno de los principales de Atenas, tiene en nómina a 45 jardineros para cuidar de las cuatro macetas que decoran su entrada, y que encima están llenas de hierbajos. O por qué en algunos departamentos públicos hay 50 conductores para un coche. Y así suma y sigue muchos ejemplos más.

Vivan las prebendas. Según Adedy, el principal sindicato de los funcionarios griegos, los empleados públicos ganan una media de 1.350 euros mensuales, casi el doble del salario mínimo de Grecia, que es de 740 euros al mes, y por encima, en general, de lo que cobran sus colegas del sector privado. Es más, además de disfrutar de dos pagas extraordinarias, estos trabajadores reciben bonos y remuneraciones extraordinarias por los motivos más peregrinos.

Por ejemplo, hay un bono por llegar al trabajo en el horario previsto; por presentarse al puesto de trabajo correctamente vestido; por usar ordenador; o por hablar idiomas. La cosa es tan disparatada que los guardas forestales ganan un bono por trabajar al aire libre.

Soltera y sola en la vida. Entre los numerosos privilegios de los que disfrutan los funcionarios, uno de los más surrealistas es el que contempla una pensión vitalicia de 1.000 euros mensuales para las hijas solteras de empleados públicos fallecidos. Se cuentan 40.000 mujeres en esta condición, lo que supone una carga de 550 millones de euros al año para las arcas públicas. A partir de ahora, las huérfanas solteras de funcionarios sólo cobrarán esa pensión hasta alcanzar los 18 años.

Jubilados de lujo. Hasta el año pasado, los trabajadores griegos se podían jubilar a los 61 años y medio cobrando el 95,7% de su salario. Ahora, la edad para retirarse se ha elevado a 63 años y medio. Pero, además, en Grecia existen cerca de 600 categorías laborales que, alegando motivos de salud, podían optar a la jubilación anticipada, establecida en 50 años para las mujeres y 55 para los hombres.

Entre los beneficiados no sólo se encuentran los mineros o los desactivadores de bombas, sino también profesiones tan peligrosas como peluqueros -por utilizar tintes y otros productos químicos perjudiciales para el organismo-, trompetistas y flautistas -se supone que a causa de los soplidos pueden desarrollar reflujo gastroesofágico- o los presentadores de televisión, por aquello de que los micrófonos son un criadero de bacterias.

Estas jubilaciones anticipadas han sido ahora limitadas, haciendo añicos el sueño de buena parte del 14% de los empleados griegos que esperaban poder acogerse a ellas.

Pero, según Jagadeesh Gokhale, un economista del Instituto Cato de Washington citado por The New York Times, si las pensiones de los jubilados griegos se tuvieran en consideración al realizar las cuentas, la deuda del país se dispararía hasta alcanzar el 875% de su PIB. Ahora mismo se considera que el agujero en las cuentas públicas griegas equivale al 113% del PIB.

Organismos públicos a gogó. Nadie sabe bien para qué sirven o qué hacen, pero en Grecia se cuentan por centenares los comités, institutos y organismos públicos. Por haber hay hasta un comité para gestionar el Lago Kopais, a pesar de que se secó en 1930. El Gobierno ha anunciado que a partir de octubre eliminará o fusionará 75 organismos públicos en los que trabajan más de 7.000 personas y que reciben, anualmente, 2.700 millones de euros en subvenciones.

Evasión fiscal. Es el deporte nacional. No pagar impuestos es la norma en Grecia, no la excepción. Se calcula que uno de cada cuatro trabajadores no paga ni un céntimo en impuestos y que, al año, las arcas públicas del país dejan de ingresar entre 15.000 y 20.000 millones de euros a causa de los griegos que defraudan a Hacienda.

Esto significa que cada ciudadano escamotea una media de 1.800 euros anuales al Estado. A pesar de que el año pasado el Gobierno anunció que pondría en marcha una campaña de persecución de los defraudadores, no lo ha logrado. La prueba es que en marzo puso de patitas en la calle al máximo responsable de la agencia fiscal, después de constatar el fracaso de su gestión y comprobar que, en 2010, tan sólo recaudó 52.500 millones de euros, apenas 2.500 euros más que en 2009.

El Ejecutivo ha tratado en el último año de desenmascarar a algunos evasores haciendo sobrevolar helicópteros sobre Atenas para detectar las grandes piscinas de supuestos modestos ciudadanos. Sin embargo, los defraudadores han respondido ocultando la prueba del delito bajo redes de camuflaje.

Antes muertos que honestos. En 2010, las familias de 4.500 funcionarios públicos ya fallecidos siguieron cobrando las pensiones de jubilación de estos como si estuvieran vivos. Y más de 18.000 personas se beneficiaron de las ayudas al desempleo sin tener derecho.

Perder el tren. Los empleados de la compañía de ferrocarril del Estado ganan una media de 65.000 euros al año. La plantilla la componen 9.000 personas. Eso explicaría por qué la empresa pierde unos 800 millones de euros al año, y por qué sería más rentable que el Estado pagara taxis a los pasajeros para transportarlos.

Coge el dinero y corre. Según datos del Banco Central Europeo, sólo en mayo, los bancos griegos perdieron 4.000 millones en depósitos. El pasado mes de abril vieron como sus clientes retiraban 2.400 millones de euros. Se calcula que desde que estallara la crisis griega hace un año, los griegos han sacado de sus bancos unos 60.000 millones de euros, lo que representa algo así como la cuarta parte de todo PIB del país.

Corrupción rampante. La corrupción en la vida diaria está tan extendida que algunos la consideran endémica. Si un griego quiere ser bien atendido en un hospital, desliza un billete en las manos del médico. Si pretende que un inspector de Hacienda haga la vista gorda con sus pufos, deja caer la posibilidad de una recompensa en dinero contante y sonante.

La organización Transparency International calcula que los ciudadanos griegos se dejan unos 800 millones de euros cada año en fakelaki, es decir, los pequeños sobornos y mordidas de la vida diaria. Y estima que el 13% de esos pagos van a parar a funcionarios.

Excesos olímpicos. Grecia se gastó en organizar los Juegos Olímpicos de 2004 la friolera de 9.000 millones de euros, el doble de lo estimado inicialmente.

Es la guerra. Grecia es el país de la Unión Europea que más dinero destina a gastos militares: nada menos que el 4,3% de su PIB. Entre 2007 y 2009, llegó a gastar el 6% del PIB nacional. Francia, el segundo, dedica a ese apartado el 2,6% de su riqueza. En 2010, el país heleno se dejó 6.700 millones de euros en el Ejército.
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En la segunda parte, una entrevista al actual vicepresidente de Grecia, Theodoros Pangalos.

viernes, 24 de junio de 2011

Japoneses más populares en China

Pese a que los datos son algo antiguos (2007), me ha parecido curiosa esta clasificación de los japoneses más populares para los estudiantes universitarios de China. Todos los japoneses del panel del programa en el que apareció esta lista desconocían al número 2. ¿Y vosotros?

1. Yasunari Kawabata (escritor)
2. Kunihiko Kodaira (matemático)
3. Ken Takakura (actor)
4. Haruki Murakami (escritor)
5. Akira Kurosawa (director de cine)
6. Konosuke Matsuhita (empresario y filósofo)
7. Toyotomi Hideoshi (señor feudal y unificador de Japón)
8. Takeda Shingen (señor feudal)
9. Ayumi Hamasaki (cantante)
10. Hayao Miyazaki (ilustrador y director de cine de animación, entre otras cosas)