martes, 27 de octubre de 2009

Ad eternum

Michael Jackson, el amigo de los niños, no ha muerto. Su alma ha transmigrado al cuerpo de Paquito Martínez, honrado artista del bailoteo impresionista que se gana los garbanzos en el Parque del Retiro madrileño. Aquí lo vemos en plena acción. Bueno, eso si sus córneas son capaces de seguir la velocidad que imprime a sus giros y la diversa coreografía de este talentoso danzarín.


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viernes, 23 de octubre de 2009

Oktoberfest a la japonesa

Uno de los aspectos más curiosos de la sociedad japonesa es su capacidad para imitar aquello que les atrae de otras culturas, ya se trate de tecnología, arquitectura o festividades varias.

En un país con solo un anecdótico 1% de cristianos, la popularidad de fiestas como San Valentín o Navidad no le va a la zaga a abanderados de esta fe como Estados Unidos. La tecnología japonesa avanzó cual exhalación por la táctica del copiar y mejorar. Si al vivir en Tokio uno echa de menos construcciones tan emblemáticas como la Torre Eiffel, el Empire State o la Estatua de la Libertad, no tiene que más que dar un pequeño paseo para encontrarse con su versión japonesa: la Torre de Tokio, el edificio NTT Docomo o la ínclita estatua en Odaiba.

Las cervezas japonesas nada tienen que envidiar a las alemanas. Lo pude comprobar hace dos domingos, en un festival de degustación de cerveza, toda ella elaborada en Japón. Solo una semana después fui con unos amigos japoneses a Yokohama para el Oktoberfest, una recreación del célebre festival muniqués, al que nunca tuve la oportunidad de ir. Por raro que parezca, la temperatura de octubre en Tokio es ideal para este tipo de acontecimientos, con una temperatura de 20º insólita para un lucense a estas alturas del año. Allí me reencontré con mi vieja amiga Spaten y tuve el gusto de conocer otras marcas cuyos nombres ellas mismas se encargaron de borrar de mi memoria.







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martes, 20 de octubre de 2009

Nombres desafortunados: volumen 1

Para competir con la tienda llamada "Tokokaka" de Hong Kong encontrada por Diego, he aquí una tienda de complementos de Nakano que no le va a la zaga.

Inauguro así otra serie con nombres poco afortunados para tiendas que vaya encontrando por aquí ;-D.

jueves, 15 de octubre de 2009

Corea: tensión y distensión (5/7)

Este 2009 ha sido un año infortunado por lo que a ex presidentes de Corea del Sur se refiere. Si en mayo era Roh Moo hyun, predecesor del actual primer mandatario, quien se suicidaba al no poder aguantar la deshonra y el sufrimiento causado por las investigaciones de corrupción contra él, este 18 de agosto era Kim Dae Jung el que nos decía adiós, víctima de un paro cardíaco. Sin entrar en comparaciones, Kim Dae Jung entrará en los anales de la historia como uno de los grandes líderes y de Corea del Sur, batallador incansable en pro de la reunificación e impulsor de la Sunshine Policy, una política de acercamiento al país vecino continuada por Roh Moo hyun. Sus esfuerzos le valieron el Premio Nobel de la Paz en el año 2000. Buena muestra de su talante pacifista es su petición de indulto para Jeon Du-whan Rok (también conocido como Chun Doo-hwan), el mismo hombre que le había condenado a muerte 20 años antes.

Seguimos con nuestra cada vez más vieja historia. El 24 de junio, haciendo caso omiso de ciertos consejos, partí hacia la frontera con Corea del Norte movido por una irrefrenable curiosidad. Mi hado siempre me lleva encontrarme en cualquier lugar en el peor momento posible, sirva de ejemplo mi "encarcelamiento virtual" en Bangkok el año pasado (impidiéndome mi ansiado viaje por Vietnam). En este caso, me dirigí hacia la frontera en un momento de supuesta máxima tensión entre los dos países, con los norcoreanos haciendo continuas pruebas de lanzamientos de misiles, el presidente Lee myung-bak pidiendo el compromiso de los Estados Unidos por la causa, Japón en alerta, la condena unánime de la comunidad internacional...

Corea del Norte es el patito más feo de los que existen en el mundo. El odio irracional hacia todo lo estadounidense se fomenta desde la más tierna infancia. En un país que parece sacado de la novela 1984 de George Orwell no hay lugar para la libertad de expresión, de prensa o de libre circulación. Los norcoreanos están atrapados en un país paranoico, que vive por y para la lucha armada, con ostentosas paradas militares y emisión interrumpida de programas del género bélico en la pequeña pantalla. Se puede defender el comunismo de muchas formas, pero cuando uno no puede salir de su propio país, no existe libertad. Para un servidor, no dejarme salir de España sería lo mismo que pegarme un tiro. Este blog ni siquiera existiría, ni por el nombre ni por los contenidos.

Creo que el tema "Corea del Norte" podría dar para horas y horas de conversación, pero nunca con los propios norcoreanos, claro. Si ya es difícil entrar como turista en Corea del Norte, la idea se torna casi en una quimera para los surcoreanos. De hecho, muchos de ellos se irán de este mundo sin haber visto o hablado en su vida con uno de sus vecinos. Si queréis aprender cosas sobre este país, os recomiendo dos reportajes: Amarás al líder sobre todas las cosas, de Jon Sistiaga, y Corea del Norte: acceso al terror. El primero es muy entretenido, aunque quizá algo amarillista y tendencioso. Sin embargo, ambos os permitirán aprender muchas cosas sobre el país que así evito limitarme a plasmar aquí por escrito.

La primera parada de la visita fue Imjingak, un complejo turístico con varios monumentos conmemorativos sobre la Guerra de Corea y el conflicto subsiguiente y eternamente actual. Más de tres millones de surcoreanos visitan este lugar para rezar por la reunificación de dos países que, en teoría, aún se encuentran en guerra porque en 1953 lo que se firmó fue un armisticio, no un tratado de paz, ratificado en cierta medida por la declaración conjunta de 1972, que marcaba las bases sobre las que debía asentarse la paz en la región. En la foto se puede observar el Puente de la Libertad, construido para intercambiar 12.773 prisioneros durante la Guerra de Corea.

A continuación nos adentramos en uno de los lugares más curiosos que servidor haya conocido: la zona desmilitarizada. Un lugar en el que, como su nombre indica, las armas están prohibidas, pero en cuyo suelo se encuentran 700.000 minas. O al menos esos eran los datos oficiales, pero según un soldado amigo de la guía hay 10 veces esa cantidad, es decir, millones de minas. Durante el viaje en autobús cualquier foto o grabación estaba terminantemente prohibida, pero recuerdo perfectamente las omnipresentes cintas que demarcaban las parcelas de terreno a ambos lados de la carretera, una incesante sucesión de señales de advertencia con la palabra "minas". A cada lado de la línea de demarcación se hayan 2 kilómetros de un espacio en el que, desde hace ya más de 50 años, nadie ha puesto un solo pie. Esto ha permitido que más de 2.900 especies vegetales, 70 tipos de mamíferos y 320 clases de aves campen a sus anchas en esta reserva natural involuntaria.

El siguiente lugar de la visita me ofreció datos interesantes y jocosos. Se trata del tercer túnel, prueba fehaciente de la omnipresente Guerra Fría entre ambos países. Se descubrió el 10 de junio de 1978 en Jeomwon-ri. Consta de 1.635 m de extensión, 2 m de altura y otros 2 de ancho, a tan solo 435 m de la línea sur de la zona desmilitarizada. Lo más gracioso es, sin duda, las tres reacciones diferentes de los norcoreanos ante tal descubrimiento.

1 . "¿Qué túnel? Bah, seguro que lo hicisteis vosotros". Una afirmación difícilmente sostenible a tenor de la inequívoca dirección hacia la que apuntan las perforaciones para la dinamita (Corea del Sur) y la estupidez que supone descubrir tu propio túnel.

2. "Esto... bueno, es nuestro. Pero en realidad forma parte de una mina de carbón". Razón por la cual pintaron de negro las paredes, en un pueril intento por aportar veracidad a su excusa.

3. "¡Queremos nuestra parte!". Después de derribar su parte del túnel (a pesar de que probablemente nadie esté interesado en escapar de Corea del Sur hacia el norte por un cochambroso pasadizo subterráneo), los norcoreanos se enteraron de que sus vecinos estaban haciendo pasta con las visitas de los turistas y reclamaron su parte, en el colmo de la hipocresía.

Corea del Norte es un país tan mentiroso como ingenuo. Especialmente ridículo es el caso de los secuestros de ciudadanos japoneses (tan imbuido en la sociedad japonesa que la palabra 拉致 rachi se usa casi exclusivamente para este tipo de secuestros). Cuando Corea del Norte permitió a cinco secuestrados viajar a Japón en 2002, les impuso como condición regresar al país. Lógicamente se quedaron en Japón. ¿Quién querría vivir en ese... "paraíso socialista"?




Después nos dirigimos al Observatorio de Dora, desde el que se puede contemplar Corea del Norte a través de unos prismáticos. Sin embargo, no es una zona muy representativa, por lo que solo se alcanza a vislumbrar las calles de Gaeseong-si y la estatua de bronce de Kim Il Sung, el fundador de la nación. Quizá una visita más interesante sea Panmunjeom, el lugar en donde se firmó el armisticio. Sin embargo, la visita a tal emplazamiento requería un día entero de excursión, y yo solo tenía una mañana disponible. Aproveché para hacerme una foto con un soldado surcoreano, cuyo inglés parecía impecable, a todo esto.


El viaje finalizó en la Estación Ferroviaria de Dorasan, visitada por el presidente George W. Bush en febrero de 2002. Se trata de la más septentrional de Corea del Sur. No puedo evitar lamentar la inutilidad actual de tamaña demostración de modernidad y lujo, obra del mismo arquitecto del aeropuerto de Incheon en Seúl. Hoy por hoy es un lugar prácticamente desierto; sin embargo, de lograrse una eventual reunificación o paz permanente, viajar en tren hasta Europa podría ser un sueño convertido en realidad.

Bueno, bueno, parece que la entrada se ha hecho demasiado larga. Así que tendré que cambiar el número de entradas para el viaje a Corea del Sur de 6 a 7. ¡Hasta el próximo y penúltimo capítulo!

lunes, 12 de octubre de 2009

Festival cervecero en Tokio



Ayer fui con mi amigo alemán y sus colegas japoneses al Nippon Craft Beer Festival 2009, es decir, el festival japonés de la cerveza elaborada con métodos tradicionales. La entrada, valorada en 3200 yenes, te permitía probar diez tipos de cerveza, así que tuve la ocasión de catar variedades para todos los gustos, incluyendo una con sabor a coco.

Estas son las que probé:

  1. Harvest Moon IPA, abreviatura que significa India Pale Ale.
  2. Shonan Beer, Weizenbock (una cerveza de trigo o Weißbier potente).
  3. Minoh Beer IPA
  4. Loco Beer Fruit Ale (sabor a coco)
  5. Toshi's Special
  6. Sumida Brewing Düsseldorf Altbier
Según la Wikipedia:

La India Pale Ale (IPA), es un estilo distinto de cerveza inglesa que se caracteriza como una ale pálida y espumosa con un alto nivel del alcohol y de lúpulo. La creación de la India Pale Ale (IPA) durante la década de 1790 fue el resultado de enormes esfuerzos de los cerveceros británicos de superar un difícil problema. Durante los primeros años del siglo XVIII la cerveza no aguantaba bien en los largos viajes por el océano, especialmente en climas cálidos. Estos ambientes hacían que la cerveza se volviese caduca y agria.

No me acuerdo de los nombres de las cuatro restantes, pero la de coco es la que mejor impresión me causó, tal vez por su exuberancia.

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También hubo espacio para la música. Un amigo japonés de nivel 3 (amigo de un amigo de un amigo), dueño de una cervecería, estaba tocando allí con su banda.

Por haber, hasta había gaiteros japoescoceses" un tanto sui géneris.

lunes, 5 de octubre de 2009

Fauna barraquera

¡Ave, César! Los que van a morir... ¡que se jodan!
- Martes y 13


Los perspicaces lectores de este humilde y genial blog conocerán mi lugar de nacimiento. En efecto, se trata de un hospital, así que tengo mucho en común con muchos de vosotros. Pero siendo menos específico, la ciudad en donde se encontraba el paritorio era Lugo, por todos conocida debido a la muralla romana, su pulpo (así como los pulpos nocturnos que estiran sus tentáculos para atrapar a la dama de turno) y, ¡cómo no!: San Froilán.

Heráclito de Éfeso decía aquello de todo cambia, nada permanece, y que no nos bañamos dos veces en el mismo río. Está claro que este ingenuo filósofo nunca ha estado en San Froilán, en donde nada cambia y todo permanece. Si trasladásemos nuesta festividad a la antigua Grecia, veríamos a Parménides montado todos los días en el Saltamontes, rasgando las cartas de la Tómbola del Cubo o partiéndose la crisma en el eterno Grand Prix. Estamos ante el eterno retorno de lo mismo. Nuevas barracas, pero la mismas formas de revolvernos el estómago, mojarnos en pleno octubre, pegarnos unos graciosos batacazos y reírnos del pavor ajeno. ¿Pero quién está detrás de todo esto? Estos son los personajes que hacen nuestra diversión realidad: los barraqueros, a examen.

  • Locutor del saltamontes. Hay una leyenda urbana según la cual el locutor del saltamontes es siempre la misma persona. Curiosamente, es la primera leyenda urbana totalmente real. Paquito Fernández labró su fama grabando innumerables cintas con todas las combinaciones posibles para los adverbios "arriba" y "abajo", además de utilizar con gran profusión los sustantivos con diminutivos del tipo saltito y meneíto. Ejemplos de su creatividad, que podréis comprobar en cualquier barraca de este tipo, son:
    • Arriba... ¡y abajo!
    • ¡Saltito/meneíto para arriba!... y... ¡saltito/meneíto para abajo!
Como si hubiese adquirido el don de la ubicuidad, sus considerablemente obvios y simplistas comentarios sobre el funcionamiento hidráulico del artilugio y el movimiento vertical resultante se repiten sin cesar por toda España. No os llevéis a engaño, los actuales locutores (que no taquilleros) se limitan a poner la cinta y mover los labios al compás de los animados comentarios. ¿Cómo es posible sino que siempre tengan la misma voz?

El espíritu de Paquito, ya fenecido, nos sigue acompañando en cada festividad en honor al patrón local. Se dice que si juntas tres saltamontes y los liberas en la plaza de España de Lugo una noche de luna llena... habrás hecho el gilipollas y perdido tu precioso tiempo, porque por supuesto no pasará nada, pardillo.
  • El de las carreras de camellos. Posiblemente no estará presente en tu localidad, amigo, pero el regente de este puesto en donde los participantes impulsan a los camellos metiendo las bolitas en varios agujeros, posee una habilidad innata, fruto de años de práctica con los monjes shaolin. ¿En qué consiste? En que tú oyes "¡¡¡Guau!!! ¡¡Elnúmerosieteadelantaporlaizquierdaaldos!! ¡¡Va fuerte hoy!! ¡Esto es increíbleacojonante, lamejorcarreradelaño, cualquierapuedeganarquéemociónfdsfdsGRTX!! Con tamaño nivel de emoción y expresividad, debemos estar ante un auténtico fanático de las carreras de caballos, poseído por el diablo y por el espíritu de Joan Gaspart, como si una de las jorobadas figuras portase una camiseta azulgrana. Y sin embargo, la sorpresa llega cuando observas su careto. Mientras que tú piensas que debería estar fuera de sí, en realidad esto es lo que ves: (-_-) o a lo sumo (·_·). Su pericia para narrar con furia visigoda manteniendo una total compostura es... inenarrable.
  • El "facha", el "DGT" o el guardia de tráfico encubierto. Estos son algunos de los sobrenombres del individuo que gobierna con puño de hierro los coches eléctricos, también conocidos como coches de choque para los puritanos y choques de coches para los disléxicos. ¿Por qué le tildan de ultraconservador o lo adscriben a un organismo regulador de tráfico? Por su frase más manida: "Siempre por la dereeeeeecha". Siempre me pregunté el porqué. ¿Será un mitin encubierto del PP más añejo? ¿Moriría toda su familia en un accidente de tráfico? ¿Haría un pacto secreto de educación vial con los organismos reguladores para aprobar el examen teórico o pagar con favores una multa? Nunca sabremos la respuesta, pero este pobre hombre no ha cejado en su empeño de insistir una y otra vez en la conveniencia y probable diversión de ejecutar giros robóticos en la pista, siempre en la misma dirección y con sumo cuidado, so pena de ser amonestado verbalmente por el regente. Huelga decir que un servidor, siempre transgresor desde los 9 hasta los 9 años y medio, no perdía ocasión de violar las reglas de este auténtico dictador automovilístico, y a la mínima embestía frontal o lateralmente a cualquier desgraciado o desgraciada que osase interponerse en su camino.
En esta atracción y sus alrededores en donde podemos encontrar otros ejemplares de esta variopinta fauna que mora este tipo de eventos. Hay una especie que me llama especialmente la atención y que creía extinguida hace tiempo: el chuleta. Por increíble que parezca, aun en nuestros días es posible toparse con un tipo ataviado con chupa negra de cuero al volante del cochecito eléctrico (no precisamente una joya en cuanto a diseño y prestaciones) conduciendo con... ¡ATENCIÓN!... ¡una sola mano y hacia atrás! Este Schumacher frustrado es el amo y señor de la pista, las muchachas del barrio se pirran por sus huesos mientras él se muestra indiferente al sinnúmero de corazones que acaban partidos por la mitad debido al desprecio con que él las trata. En su propio mundo de fantasía y coches ecológicos, claro.

  • El de la tómbola. Aquí hay tres variedades.
    • El tombolero feliz. He aquí un cantautor frustrado, y un tipo de naturaleza prácticamente sobrehumana. Una persona capaz de hablar en verso durante horas sin beber la menor cantidad de líquido. Este hombre invierte su tiempo libre en hacer rimas como Si en la tómbola quieres ganar, un boleto tendrás que comprar. Eso sí, la melodía es siempre la misma. Los hay que comienzan con composiciones risueñas (Otro premio que vuelve a caer, y lo fácil que es para usted) y acaban algo desesperados por no hacer caja debido a la incesante lluvia lucense (Mañana nos vamos a Aranjuez, comprad boletos de una **** vez). De todas formas, este tombolero (con su voz característica también) suele darle vidilla al cotarro y su éxito es encomiable y merecido.
    • El tombolero del jamón. Este señor profesa una devoción sin parangón por el pernil del cerdo. Su "Y o-tro Jamón" (con sinalefa entre o e y) es una de las vociferaciones más familiares de las fiestas. Si te toca un jamón, no esperes que te felicite con un "¡Coño! ¡Felicidades, macho!". Te espera un "¡Y otro jamón!" de tomo y lomo (o de tomo y jamón en este caso). El éxito de su tómbola consiste precisamente en propagar a los cuatro vientos los premios conseguidos. Puede que esos jamones lleven ahí colgados desde hace diez años, ¿pero qué más da? ¡El tipo es entrañable! Además, piensa en la pobre vida doméstica que debe llevar este hombre: cuando su mujer se olvide de su profesión por un momento y le ponga jamón de cenar, él exclamará: Y... ¿¿otro jamón??
    • El tombolero desdichado. Mismamente al lado del mirador de Rosalía de Castro, en las fiestas de Lugo, está la tómbola más depresiva que uno se pueda imaginar, cuyo dueño canta los números con la alegría propia de un hereje debatiendo con Torquemada al calor de la chimenea. A veces parece musitar algo tras leer los números en alto.
      • "¡69!... Je, lo que siempre quise hacer con mi mujer pero claro le duele la cabez ¡08! horas que tengo que estar aquí pringando con todos estos payasos mirándome y ¡45! minutos del partido del Barça que me estoy perdiendo aquí ¡37! minutos para pegarme un tiro definitivamente.
La fauna barraquera es rica y variada. Estos son tan solo algunos ejemplos. La próxima vez que acudan a su fiesta local, no pierdan detalle de estos sujetos, a cual más interesante.