lunes, 29 de diciembre de 2008

¿Atrapados? en Bangkok (1)

Hace cosa de un mes tuve la ocasión de comprobar in situ cómo se desarrollaban los acontecimientos en Bangkok durante el bloqueo de los dos aeropuertos de la ciudad, como traca final de los meses de movilizaciones de protesta por parte de la Alianza del Pueblo para la Democracia (curioso nombre un partido cuyo líder ha pedido que en adelante sólo un 30% de los asientos del parlamento sean elegidos por votación directa, y que el restante 70% se complete con personas elegidas a dedo por grupos profesionales). ¿Por qué protestaban?

Todo comienza con la reelección de Thaksin Shinawatra en los comicios del año 2005. Los casos de corrupción y nepotismo presentados contra el "Berlusconi asiático" llenan tantas páginas que se necesita una paleadora para transportarlos. Su compañía, Shinawatra Computer Company, se hizo de oro al conseguir firmar con el gobierno contratos para la concesión de monopolios en telefonía móvil, televisión por cable y satélites de comunicaciones. Desde su victoria en el 2001 no cesó de enriquecerse personalmente y promulgar leyes que beneficiaban sus intereses. Los cargos son múltiples: venta libre de impuestos de las acciones de su empresa por parte de su familia, nepotismo en la designación a dedo de su cuñado Somchai Wongsawat como candidato a primer ministro... Sin embargo, es hasta la fecha el único primer ministro que ha logrado cumplir los cuatro años de mandato. ¿Por qué?

Principalmente por su programa populista. Casi todos los tailandeses dan por hecho que la corrupción es algo inherente a todo primer ministro del país y las altas esferas políticas, pero el buen Thaksin se aseguró de tener contentas a las clases menos favorecidas mediante la implantación de un sistema de créditos a los campesinos y la introducción de la sanidad pública en el año 2001. El ganarse al populacho permitió a su partido, el TRT (Thai Rak Thai, 'los tailandeses que aman a los tailandeses'), arrasar en las elecciones de 2005 con 375 escaños de 500. Fue entonces cuando se formó el APD, una amplia coalición de fuerzas políticas y sociales, que criticaba la corrupción, nepotismo y abuso de poder por parte del gobierno. Para tratar de legitimarse en el trono, Shinawatra convocó elecciones anticipadas en 2006, boicoteadas por la oposición y más tarde invalidadas por el Tribunal Constitucional (no serían las últimas). Todo ello motivó el conocido golpe de estado del 19 de septiembre de 2006, aprovechando que el primer ministro se encontraba en Nueva York asistiendo a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Las organizaciones de derechos humanos se temían lo peor, teniendo en cuenta casos tan próximos como el de la vecina Birmania, víctima de una dictadura surgida tras un golpe militar en el año 1962. En este país la Junta Militar había prometido elecciones, y se celebraron en 1990 con una victoria aplastante de la Liga Nacional para la Democracia, dirigida por Aung San Suu Kyi. Sin embargo, la junta no hizo caso y los sátrapas del lugar prosiguieron con su despótica dictadura, cortando por lo sano cualquier intento de rebelión, como la Revolución Azafrán de 2007. ¿Ocurriría lo mismo en Tailandia? Afortunadamente, la regencia del gobierno militar fue breve y se convocaron elecciones generales en diciembre de 2007. El Thai Rak Tai había sido ilegalizado por el Tribunal Supremo, así que sus miembros crearon una nueva formación: el PPP (Partido del Poder del Pueblo). El líder del partido era Samak Sundaravej, al que muchos acusaban de actuar como un mero títere en manos de nuestro querido Thaksin, cuyos vínculos familiares estaban presentes aún en la formación, puesto que Somchai Wongsawat era el ministro de Educación y viceprimer ministro del Gobierno. Sin embargo, alcanzó el poder el 9 de septiembre de 2008 de una forma realmente curiosa. Y es que Sundaravej fue inhabilitado por el Tribunal Constitucional de Tailandia por... ¡presentar un programa de cocina!
Por aquel entonces, las protestas del APD ya se habían intensificado en toda la capital. La "generosidad" del PPP había alcanzado el paroxismo en las elecciones de 2007: según alegaban los manifestantes del APD, los políticos se aprovecharon de la ineducación y la pobreza de las zonas rurales para comprar votos. De hecho, una encuesta mostraba la disposición de nada menos que el 70% de los electores para canjear sus votos por dinero o sacos de arroz. Esto motivó la creación del APD, cuyas continuas protestas (no hablamos de días ni de meses, sino incluso de años) llegaron a su punto más álgido con el bloqueo de los aeropuertos. A pesar de las cuantiosas pérdidas económicas que supuso para Tailandia la cancelación de tantos vuelos y reservas hoteleras (todo un puntapié para un país cuya principal fuente de ingresos es el turismo), lo que realmente puso fin a las protestas fue la decisión del Tribunal Constitucional, que declaró fraudulentas las elecciones del 2007.

David Jiménez, corresponsal de El Mundo en Tailandia, daba en el clavo al calificar los hechos como "la rebelión de los privilegiados para limitar el poder de los pobres". El propio periodista, en un artículo posterior titulado Bienvenido a Air Zapatero, criticaba abiertamente al presidente español por malgastar el dinero de los contribuyentes en operaciones de rescate innecesarias. Estoy de acuerdo en que la situación no requería medidas de tan extrema urgencia, pero es muy fácil hablar a toro pasado sobre lo ocurrido. Si el ejército hubiese llegado a intervenir, otro gallo podría haber cantado. ¿Por qué? Porque los manifestantes no tenían intención alguna de abandonar las protestas, estando incluso "dispuestos a morir por la monarquía y para derrocar al gobierno". El primer ministro dio órdenes tajantes para iniciar la evacuación de ambos aeropuertos y sucedió lo mismo que en el primer intento del ejército chino en Tian'anmen: se fueron por donde volvieron o, simplemente, se quedaron allí sin abrir fuego en ningún momento. Afortunadamente el ejército se mantuvo al margen, pero me parece que en esta ocasión el periodista es algo frívolo en su análisis.

Huelga decir que todos los españoles regresaron a casa sanos y salvos con tan solo unos días de espera acumulados en su cuerpo, pero si de "vergonzoso" tildan muchos comentarios (en el artículo antes mencionado) el comportamiento de los españoles al pelearse por las plazas de los aviones, no es menos bochornoso el hecho de que muchos de esos "denunciantes" pensaran que los turistas volvían gratis a casa. Lógicamente había que presentar el billete de vuelta (cancelado) para poder regresar. No hemos de olvidar que estos hechos se produjeron poco después de la terrible masacre terrorista de Mumbai. En mi opinión, esto fue lo que influenció la rapidez de la decisión tomada. Como decía uno de los usuarios del foro, prefiero que España gaste dinero fletando 3 aviones para traer de vuelta a turistas en aprietos que en enviar al ejército a guerras inútiles o a sufragar la deuda de TVE. Tailandia es un país pacífico y los expatriados españoles conocen muy bien la situación del país como para saber que un estallido de violencia era harto improbable, pero si los partidarios de Shinawatra hubieran cargado contra el APD o el ejército hubiese intervenido, las cosas podrían haber tomado otro cariz. No hemos de olvidar los más de 1300 muertos causados por la rebelión de un movimiento separatista islámico al sur de Tailandia en el año 2004. Es más, la culpa de lo sucedido habría que echársela incluso a los propios periodistas, que en un alarde de amarillismo se dedican a infundir temor y crear morbo donde solo hay protestas pacíficas. Por otro lado, la propia embajada recomendaba a los turistas "no salir a la calle". Ahora bien, al periodista no le falta razón cuando afirma que este rescate sienta un terrible precedente para posteriores conflictos y muestra un profundo desconocimiento de la sociedad tailandesa. Sin embargo, el hombre, y por ende la sociedad, no deja de ser imprevisible.

Si quieren profundizar en el tema, no dejen de leer las interesantes biografías de la Fundación CIDOB sobre estos líderes políticos tailandeses.

En la próxima entrada tendremos ocasión de comprobar lo que nos ofrece una ciudad que, a pesar de la crisis reinante, parecía ofrecer una imagen de completa cotidianidad.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Champon / ちゃんぽん


Hace tiempo, paseando por Harajuku con Amir y Masato, y después de haberme comprado cuatro camisetas en la tienda de Uniqlo (muchas de las que traía de España han sido vilmente arrasadas por la lavadora japonesa), pude probar yet another plato típico japonés: el champon. Debido a mi ignorancia en el tema, cito la definición que ofrece Wikipedia sobre el susodicho:

El Champon (ちゃんぽん) es un plato similar a una sopa de fideos originario de la ciudad de Nagasaki. Tiene influencias parciales de la cocina china debido a que el inventor es el propietario del restaurante chino conocido como Shikairo (四海楼). En la mitad del periodo Meiji el propietario necesitaba inventar un plato al mismo tiempo saciante y barato, para poder atraer a miles de estudiantes chinos (todos ellos con bajo poder adquisitivo) como posibles clientes de su restaurante, todos ellos solían trasladarse a Japón con el objeto de mejorar sus oportunidades de empleo futuras.

El champon está elaborado con carne de cerdo frita, moluscos y diferentes clases de verduras. La sopa se hace a base de un caldo con huesos de pollo y de cerdo. Los fideos para el ramen se cocina por separado del caldo para el champon, al contrario que otros platos basados en ramen. Para su preparación sólo es necesaria un fogón sobre el que se va cocinando la sopa. El restaurante "Ringer Hut" es uno de los más famosos del oeste de Japón en la elaboración de este platillo.

La palabra champon puede emplearse a veces como sinónimo de 'mezcla' y se emplea cuando se mezclan diversas bebidas alcohólicas a la vez. La palabra tiene los mismos orígenes que el plato de Okinawan chanpuru y la palabra indonesia campur, ambas significan "mezcla".

domingo, 21 de diciembre de 2008

El leitmotiv del kindergarten (y 2)

En el artículo anterior hablábamos sobre las diferentes vertientes relativas a la resistencia que debe oponer nuestra lengua ante la entrada de extranjerismos. Las voces más radicales sugieren eliminar del diccionario vocablos como pizza o récord, por su sonido ajeno al castellano. Los adalides de la pureza y quizá extremado conservadurismo se quejan de que tanto la "zz" como la terminación "rd" son difícilmente asimilables en español. Sin embargo, eso no parece ser suficiente óbice como para aceptar estas dos palabras. Creo que hoy en día nadie nos entenderá si pedimos una "especie de torta chata, hecha con harina de trigo amasada, encima de la cual se pone queso, tomate frito y otros ingredientes como anchoas, aceitunas, etc. y que se cuece en el horno" en un restaurante con pizzas en su menú.

Sí es cierto que récord dista mucho de ser imprescindible, ya que disponemos de plusmarca o simplemente marca para tal acepción. Sin embargo, si eliminásemos récord también deberíamos hacer lo propio con los calcos fútbol, básquet o voleibol, ya que tenemos palabras de nuestra propia cosecha: balompié, baloncesto y balonvolea. ¿Es realmente necesario?

Será mejor olvidarse por un momento de tales digresiones y disfrutar con un breve relato, obra del escritor Nelson Verásategui, que analiza en clave de humor el intenso e interesante debate sobre este aspecto de nuestra lengua:


El leitmotiv del presidente Hurtado


Ni los politólogos más astutos y clarividentes entendían cómo había sido posible la elección de este señor a la presidencia de la república. Su programa de gobierno giraba alrededor de la defensa de la lengua, de la pureza de las tradiciones y costumbres y de la lucha contra todo lo que fuera extranjero. Decía que reforzando todo esto el país mejoraría su economía y su importancia mundial. Los partidos de oposición muy divididos no se dieron cuenta de la fuerza que estaba tomando y del apoyo que recibió para su campaña electoral. Cuando ganó quedaron groguis y noqueados durante meses mientras el nuevo mandatario imponía su ley.


Prohibió la importación de productos que no estuvieran escritos en la lengua de Cervantes ni tuvieran nombre castizo. Los whiskys tuvieron que nombrarse güisquis, la Coca-Cola se volvió Cola Loca, el vodka se llamó agüita, el Nintendo mudó en Noentiendo, el PC se transformó en CP con sus soportes lógicos y físicos reemplazando al software y hardware, los teclados sin eñe fueron prohibidos y las teclas K y W suprimidas de todos los que quedaban en funcionamiento. La gente tuvo que decidirse de una vez a pesar en quilos, ser caratecas, navegar en cayaques, olvidarse de los grados kelvin y conectarse a la güeb. Estas primeras decisiones produjeron trabajo en las aduanas y en el comercio en general pues tuvieron por un lado que vigilar las importaciones y por otro cambiar todos los avisos, empaques y publicidades. Quien no estuviera conforme a la ley perdería su mercancía y su licencia de venta. El desempleo pareció disminuir.


Después el presidente prohibió la entrada a su territorio a toda persona que no hablara español y expulsó a los que se atrevieran a hablar otro idioma. Además todo nombre extranjero quedaba reemplazado por el equivalente castizo más cercano aún para los turistas que recibirían una etiqueta con su nuevo nombre temporal convirtiendo a John Smith en Juan Herrera, Pierre Dupont en Pedro del Puente, Silvio Berlusconi en Silverio Verluzcón y Hu Jintao en Hugo Untado. Los embajadores protestaron y regresaron a sus países para consultar con sus respectivos ministros de tutela la actitud que se debería tomar al respecto.


Cuando la Academia de la Lengua se atrevió a mostrar al presidente las palabras que ella aceptaba en su diccionario, el mandamás decretó que sólo los diccionarios que se publicaron hasta el año de su nacimiento, por allá a mediados del siglo XX, serían los válidos y mandó a quemar todos los diccionarios más recientes incluyendo cualquier diccionario bilingüe que se atravesara en el camino. By the way, el grito de batalla del Comando Especial de Limpieza Lingüística (CELL) era: «¡Fuera *pizza* del *DRAE*!» Además ordenó que todas las palabras anticuadas y en desuso volvieran a tener vida propia e instó a la población a resucitarlas. Suprimió la enseñanza de idiomas extranjeros excepto de las lenguas muertas que consideraba inofensivas. Así las clases de latín, griego y sánscrito se salvaron. Evidentemente todas las páginas güeb y los mensajes electrónicos eran traducidos automáticamente al aterrizar del extranjero en cualquier servidor de red del país, lo mismo que las conversaciones telefónicas, las canciones y la radio y televisión extranjeras (ça va de soi!).


Como los hablantes no le ponían mucho caso, hizo instalar micrófonos y cámaras conectadas a sistemas sofisticados de reconocimiento de la voz y del lenguaje de señas para que transmitieran al CELL la transcripción de todo lo que se hablaba en el país. Así se descubrió que los jugadores de scrabble eran los más recalcitrantes y sus reuniones fueron prohibidas. Los militares fueron sorprendidos hablando de Mirages en vez de Espejismos o de fusiles rusos Kalashnikov en lugar de Calasnicomes como él había ordenado.

No contento con estas medidas pidió a lingüistas famosos un estudio sobre las secuencias fonéticas y morfológicas típicas del castellano y una lista de secuencias que debían proscribirse. Así se llegó a la conclusión de que las únicas consonantes que se podrían duplicar serían las de la palabra CAROLINA y con esta decisión nadie más pudo comer pizza, usar la letra griega kappa, ni los rayos gamma, cerraron las boutiques y no hubo más stop, spray, sprint ni striptease.


Al resolver los problemas léxicos, prosódicos y morfológicos a su manera, se ocupó después de la sintaxis y la semántica. Prohibió escribir frases que empezaran con Y o que no tuvieran como es debido un sujeto un verbo y un complemento para que los titulares de la prensa fueran de una vez por toda claros. Las oraciones no debían tener más de diez palabras y el punto y coma debería usarse más a menudo. Siguiendo los principios de un ministro brasileño para agilizar la administración pública y reducir la burocracia, suprimió el pospretérito y rehabilitó el copretérito en desuso.


Los partidos de izquierda despertaron de su letargo y comenzaron a criticar al dictadorzuelo del lenguaje. El presidente no se asustó y arremetió prohibiendo el uso de la palabra izquierda por ser de origen vasco y tener una forma bizarra, perdón, extraña. En su lugar se diría laeva. Los partidos levógiros se unieron cambiando de nombre y formando el Frente Laevario Unido que tuvo el apoyo de altos mandos del ejército que en secreto ayudaron a armar una conspiración. Las minorías étnicas que hablaban lenguas autóctonas y no podían expresarse normalmente participaron al plan. A partir de ese momento las reuniones fueron en la selva virgen lejos de micrófonos y satélites espías.


¿Qué hacer para volver a lo normal? ¿Qué trampa podrían ponerle al puritano? Después de mucho debate llegaron a un acuerdo. Lo atraparían por su punto débil. «¡Por la boca muere el pez!», dijo el general Mallarmé que estaba furioso de haber tenido que cambiar de nombre por Malarmado siendo un militar con muchos soles. Organizarían un concurso de belleza y lo nombrarían miembro del jurado. Conseguirían a las más bellas y más competentes lingüistas del país para elegir a la Miss Lengua, perdón Señorita Habla entre las cuáles estaría en secreto la mejor espía del país, apodada Mata Hari pero con el alias de Marta Arias en esta ocasión, que estaría encargada de llevar a cabo el plan detallado.


El señor presidente no se hizo rogar y escogió él mismo las finalistas que representarían cada una las veintisiete letras del alfabeto, excluyendo evidentemente las inútiles intrusas K y W. Las mozas deberían desfilar con diferentes trajes típicos, en vestido de noche, en traje de baño y contestar a preguntas difíciles sobre el idioma. Las preguntas se iban complicando a medida que el concurso avanzaba. Que cuál era la diferencia entre lengua, habla, idioma y dialecto, que qué distinguía esencialmente las teorías de Chomsky y Saussure, que si la frase «nos veo viajando por Europa de luna de miel» era correcta gramaticalmente, que si los adverbios qué, cuándo, dónde se podían pluralizar, que qué tenían en común un idiota y el idioma, que hicieran el esquema de la estructura sintáctica de «no comprendo porqué el chico ha robado este dinero, porque me consta que no tiene problemas económicos», que quién dijo «et in arcadia ego» o «in ictu oculii», dónde lo escribió y por qué lo dijo y otras incógnitas más esotéricas y peliagudas. Como era de esperar, la espía logró llegar hasta el grupo de las tres finalistas ya que conocía todas las preguntas y respuestas de antemano. El presidente estaba más feliz que nunca viendo cómo las jóvenes tan bonitas e inteligentes respondían sin dudar sobre casi todos los temas.


Llegó el momento de leer un trabalenguas complicado que ellas debían memorizar y repetir rápidamente: « Pabla le dio con el palo a Pablo y Pablo le dio con la tabla a Pabla, porque cuando cuentas cuentos nunca cuentas cuantos cuentos cuentas que solo el cura lo cura, pero el cura que lo cura comete una gran locura». Aquí la Mata Hari les ganó el primer puesto y el presidente quedó encantado. Él mismo subió a ponerle la corona al escenario pues como era el primer reinado no había ex reina para ello. Le dijo muy emocionado: «Las mujeres fatales son unas pobres desgraciadas: algunas actúan, otras quisieran ser hombres. No le veo la gracia a ese mito machista y repugnante. Mejor sería que, en vez de ser mujeres fatales, fuesen mujeres felices y tú lo eres. Te invito a cenar mañana en el palacio presidencial, jacarandosa».


La joven llegó puntual a la cita. Era una cena tête à tête, es decir a solas. Marta se puso muy conversadora pero el presidente no lograba descifrar muy bien lo que ella le decía. «Me apetece ingerir vino espumoso blanco o rosado originario de Francia con esa especie de torta chata, hecha con harina de trigo amasada, encima de la cual se pone queso, tomate frito y otros ingredientes como boquerones curados en salmuera con parte de su sangre, aceitunas, etcétera y se cuece en el horno, movernos de aquí al estadio donde se juega entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad es hacer entrar un balón por una portería conforme a reglas determinadas, de las que la más característica es que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos, tomar mi abrigo hecho de piel de ese mamífero carnicero semejante a la nutria, con los dedos reunidos hasta más de la mitad por una membrana que se alimenta de toda clase de animales pequeños, habita en el norte de América y es apreciado por su piel, que dejé en el armario empotrado pues aquí hace más frío que en una gran masa de hielo flotante, desgajada del polo, que sobresale en parte de la superficie del mar y ya no estamos en el colegio de párvulos», dijo ella entre otras cosas raras. «¡Déjate de bobadas!, muchacha, que aquí no hay micrófonos y puedes hablar como quieras. En lugar de ese galimatías dime de una vez quiero tomar champagne con pizza, ir al foot-ball, tomar mi visón del clóset que esto está más frío que un iceberg y ya no estamos en el kindergarten. ¡Coño!», contestó enfurecido.


La joven sonrió y le mostró el micrófono que tenía colgando del cuello en forma de collar y en el mismo instante llegó el CELL para llevárselo preso y destituirlo por no respetar las leyes de la república que él mismo había impuesto. El vicepresidente tomó el cargo, renunció a favor del general Mallarmé que feliz se apresuró a recuperar su nombre, abrogar todas las leyes que se habían convertido en el Leitmotiv del depuesto dictador y llamar a elecciones prohibiendo que el lenguaje formara parte de las promesas electorales.


Y colorán colorido este cuento ya se ha ido. :-)


Nelson Verástegui, Ginebra, Suiza, 16 de agosto del 2008

jueves, 18 de diciembre de 2008

Angkor Wat, fin a trece años de espera

Aun a riesgo de parecer un tanto friqui, los orígenes de mi devoción por Angkor Wat radican en un videojuego de nombre Illusion of Time (o Illusion of Gaia). Por aquel entonces, la lectura de obras como La historia interminable de Michael Ende o juegos como el anteriormente mencionado eran capaces de teletransportarme a otro mundo. Mi cuerpo estaba todavía presente en la sala, pero los confines entre la realidad y la ficción eran más borrosos; el dintel de la puerta adquiría un tono negro, estrellado, como si tratara de apartarse del resto de la casa y constituir por sí mismo un lugar en un espacio ficticio... y yo utilizaba la por aquel entonces aún joven y poderosísima imaginación para evadirme y ser por unas horas Will, un joven de South Cape que vive al cuidado de sus abuelos, debido a la muerte de su madre y la misteriosa desaparición de su padre en una expedición a la Torre de Babel de la que él consigue regresar con vida. El afán del hombre por hallar los secretos de los antiguos es grande, y es la propia Torre de Babel hacia donde deberá partir Will para tratar de esclarecer la muerte de su padre y detener el Cometa del Caos, que se acerca a la tierra en un ciclo que se repite cada 800 años y que solo reuniendo las Estatuas Místicas en ese lugar podrá evitar la catástrofe. Dichas estatuas se encuentran repartidas por toda la Tierra, y las localizaciones están asociadas a civilizaciones antiguas: la Gran Muralla China, Mu (el continente perdido), los extraños dibujos del desierto de Nazca, las ruinas incas, las Pirámides de Egipto... y Angkor Wat.


Nunca volverá esa sensación de antaño. Recuerdo que hace tiempo me parecía facilísimo escribir un libro, cuando los devoraba sin cesar en la biblioteca y daba rienda suelta a mi imaginación enfrente de la pantalla. Probablemente ningún juego ni película me proporcionará de nuevo esa sensación de evasión, y por eso recuerdo tan vivamente cómo me identificaba con los protagonistas y cómo me metía de lleno en la historia hasta parecer estar en ella.


Cuando pisé Angkor el 15 de diciembre, me parecía increíble estar allí, en donde hace tanto tiempo me imaginaba estar. Los vestigios de la otrora civilización jemer son harto interesantes, y la sensación que uno experimenta es sobrecogedora, no solo por su inmensidad, sino por su belleza. Mi enfoque y mis motivos eran distintos, pero Angkor Wat debería ser una visita obligada para todo aquel que, en algún momento de su vida, haya ansiado poder mirar por un agujerito cómo era un determinado lugar hace casi un milenio.

Angkor Wat es uno de los mayores templos del mundo y una obra maestra el arte jemer. Fue construido en el siglo XII por orden de Suryavarmán II, que lo concebió en honor a Vishnu para ser utilizado como su tumba. Antaño estaba rodeado de un foso repleto de cocodrilos.


También cuenta con un bajorrelieve esculpido sobre las cuatro murallas exteriores, único en el mundo por su tamaño (1.600 metros en ocho paneles) y su calidad artística. La narración tallada en piedra está inspirada en el Ramayana y en las guerras entre hombres y dioses bajo formas de animales.

He aquí Angkor Wat reflejado sobre los pequeños estanques situados delante de él, antiguamente un foso que, junto con el templo y las cinco torres representan el universo hindú. Es una de las fotos más famosas de Angkor Wat, y un buen broche para esta entrada.


lunes, 15 de diciembre de 2008

El leitmotiv del kindergarten (1)

En uno de tantos momentos de holganza que se producen cada día o semana, me hallaba inmerso, sin saber muy bien por qué, en una búsqueda de germanismos presentes en nuestra lengua. Uno de los pocos ejemplos que me sabía de memoria era leitmotiv, y me dio por buscarlo en el DRAE para averiguar cuál era el verdadero origen de la palabra. Sin embargo, al efectuar la búsqueda me topé con el siguiente resultado:

La palabra leitmotiv no está registrada en el Diccionario. Las que se muestran a continuación tienen una escritura cercana.

Leitmotiv


Pues resulta que la RAE opina que leitmotiv debe escribirse con mayúscula, aunque desconozco el razonamiento. Alguien podría pensar que sigue las normas ortográficas alemanas, según las cuales todo sustantivo debe escribirse con mayúscula. ¿Pero entonces por qué no se respeta esta regla con la palabra kindergarten?

Tras mi consulta en la lista de correo apuntes, se generó un interesante debate sobre el término que acabó derivando en una cibertertulia sobre la permisividad de la Academia respecto a la entrada en nuestra lengua de neologismos y extranjerismos. Este tema genera posturas encontradas: algunos defienden a capa y espada la pureza del idioma, mostrando un recalcitrante rechazo a la inclusión de palabras procedentes de otros idiomas, mientras que otros (como el conspicuo Lázaro Carreter, con quien estoy de acuerdo) las consideran bienvenidas, siempre que su función sea la de cubrir un nicho vacío en nuestra lengua.

Por poner un ejemplo: no me parece necesario tomar prestados dos extranjerismos para una actividad tan sencilla como el correr. Vamos, que es perfectamente aceptable "salir a correr" un rato, aunque puedo entender las remilgos que pueda provocar su uso con una perífrasis incoativa aderezada con un pronombre átono proclítico, esto es, "me voy a correr". A pesar de la reticencia que generan normalmente las propuestas de nuestra Academia, estoy de acuerdo con la propuesta aerobismo ('deporte consistente en correr al aire libre') y evitemos en la medida de lo posible el anglicismo jogging o el peculiar footing, término que existe en inglés con otro significado (generalmente 'equilibrio').

Son sin duda numerosas las voces que han entrado en nuestra lengua, y no en pocas ocasiones han desvirtuado el significado original de nuestros términos. Una frase como la siguiente no era ambigua antaño:

La empresa ignora las propuestas de los trabajadores.

Sin embargo, hoy por hoy ya no sabemos si la empresa desconoce sus proposiciones, o simplemente hace caso omiso de las mismas porque no satisfacen sus intereses. Y esto se debe a que ignorar recoge hogaño la acepción 'no hacer caso de algo o de alguien', procedente de la lengua inglesa; un significado ausente en el verbo latín ignorare, la auténtica raíz de esta palabra en el idioma castellano.

Dejemos las divagaciones idiomáticas para otra ocasión. Para no hacer inacabable esta entrada, les emplazo a la segunda parte para disfrutar de un breve relato que analiza el apasionante debate que se produjo en clave de humor.

domingo, 30 de noviembre de 2008

La dulce muerte del patito

Daba igual el tema. Por aquel entonces, siempre me parecía que tenía algo interesante que aportar a la clase cuando la profesora formulaba la pregunta en cuestión (lógicamente, ¿qué otra forma hay de preguntar algo?). Esta vez el tema giraba en torno al nerviosismo previo a los venideros exámenes de junio. ¿Cómo se siente la gente en esas horas, días y momentos en definitiva de tensión neuronal?

He aquí que tenía aún reciente en mi mente la imagen de mi hermana: su cara desconsolada reemplazaba el habitual carácter arisco y taciturno del que hacía gala en no pocas ocasiones en tan complicada época de su vida. Muy probablemente se trataba de la asignatura de Lengua o Literatura Espanola, y me jugaría medio dedo anular (actualmente semilesionado) a que la profesora era la tristemente ilustre Figueruelo. "¡Qué buen ejemplo para participar en este animado coloquio!", pensé. Así que alcé la mano. En cuanto los ojos de Encarna se depositaron en mí, me sentí con pleno derecho participativo y comencé mi exposición con una frase famosa, a la vez que incomprensible.


-Mi hermana, que sacó todo sobresaliente en quinto...


Recuerdo perfectamente el rostro de Encarna, una mezcla entre indiferencia y desprecio, mientras interrumpía mi intervención con un seco "¿Y qué?".

Aun a día de hoy desconozco el motivo que me llevó a mostrar públicamente esa especie de orgullo fraterno, pero sí recuerdo bucear entre las notas de cursos pasados y encontrar ese expediente inmaculado lleno de sobresalientes.

Aquellos eran años difíciles, lidiar con una hermana mayor de entre 12 y 18 años no es moco de pavo, por algo le llaman la edad del ídem. Puede que mi cerebro tienda a borrar todos aquellos momentos en los que yo me haya portado mal, ya que por alguna extraña razón recuerdo perfectamente esa noche en la que estábamos preparando la cena y ella me pidió un plato hondo. Se trataba, todo hay que decirlo, de una vajilla traicionera, puesto que el plato llano tiraba más a hondo que a llano. Así que, en mi labor de ayudante de cocina, le pasé dicho plato con el orgullo y satisfacción de estar haciendo mi deber de buen hermano. Como respuesta me llevé un grito bestial que, si se viese desde la perspectiva de Mortadelo y Filemón, podrían apreciarse tornillos y gusanos saliendo de mis oídos, seguida de una inmediata corrección.

"¡¡TE DIJE LLANO...!! Ah, este es llano."

Para ser justos, hay que decir que este tipo de anécdotas son las únicas que recuerdo y no hacen justicia a la verdadera personalidad de mi hermana, que después de superar esa edad tan complicada se convirtió en un ser angelical y atento, llegando incluso a afirmar frecuentemente que servidor es su hermano favorito, una opinión ciertamente objetiva y que no hiere sensibilidades, ya que somos únicamente dos hermanos.

Este 30 de noviembre hay un cambio de cifra muy significativo, pero la edad al fin y al cabo solo es un concepto inventado por el hombre. No dejes que esa futesa te aflija, el espíritu sigue siendo joven y lo será por mucho tiempo. Has convivido con el patito 10 hermosos años: ha llegado la hora de dejar que se lo lleve la corriente del tiempo.

Requiescat in pace... y gracias por todo.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Las palabras comodín (y 2)

Quiero dedicar este artículo a una persona muy especial que cumple años hoy. ¡Feliz cumpleaños :-)!

En la primera entrada comentábamos ciertas palabras que nos pueden servir para reemplazar elementos del discurso. He aquí un pequeño ejemplo real de las penosas consecuencias que puede acarrear su uso. Nota: el ejemplo expuesto también está exagerado por motivos cómicos.

Las expresiones que comentábamos en el artículo anterior no son ni mucho menos el súmmum de la versatilidad lingüística. La auténtica quintaesencia de lo ambiguo reside en términos como cachivache, chirimbolo o chisme. Y es en aquellos momentos en los que uno solo quiere dar lo mejor de sí mismo para ayudar a su padre a arreglar la lavadora en donde se muestra en todo su esplendor.

Sean conscientes de lo delicado de la situación. Servidor es un auténtico mastuerzo en lo que se refiere al noble arte del bricolaje y el arreglo casero, la perfecta antítesis de mi padre. Cuando se alía el representante del desconocimiento absoluto con la encarnación de la sabiduría doméstica, una instrucción imprecisa puede conducir a un malentendido impepinable. A nadie le cuesta acatar con diligencia esta orden:

"Pásame el destornillador que está encima de la mesa"

Sin embargo, ¿qué me dicen si se ven obligados a reaccionar en décimas de segundo ante la siguiente?

"Pásame el chirimbolo ese encima del... chisme"

¡Horror y pavor! En ese momento, ante los ojos novicios del hijo, cualquiera de los objetos situados encima de lo que tiene toda la pinta de ser el chisme (una mesa) puede ser el requerido por el manitas de la casa. En esos instantes de presión y ágil cálculo cerebral uno debe descartar por eliminación las cuatro herramientas incorrectas. Solo una de ellas, la quinta, conduce a la victoria y la feliz resolución del breve entuerto. ¿Cómo elegir cuando uno no tiene ni pajolera idea de lo que su progenitor puede necesitar y, además, estaba pensando en la hora a la que dan el partido de la selección de baloncesto, sin prestar la más mínima atención a la actividad presente? Es una pregunta de difícil respuesta. El error conduce a una ligera irritación paterna y una aterradora respuesta:

Eso no, joder! ¡Lo otro!"

¡Bravo! Hemos recibido la peor respuesta posible. Seguimos desconociendo el género del objeto en cuestión, y lo único que hemos sacado en limpio es que no se trataba del destornillador plano. Ahora solo quedan cuatro posibilidades, y resultaría harto absurdo pedirle a nuestro padre que nos dejase hacer una llamada a un familiar, que dejásemos opinar a los presentes sobre cuál creen que es el objeto en cuestión, o directamente pedirle a nuestro padre que descartase él mismo dos de las cuatro posibilidades restantes. Efectivamente, ese sería nuestro último comodín.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Tasmania, territorio inexplorado

Dejamos para mas tarde la correccion ortografica de esta entrada, ya que el ordenador que utilizo para escribir estas lineas esta mas capado que un eunuco y no me permite cambiar la configuracion del idioma a la lengua cervantina.
Tasmania tiene cosas curiosas:
  • es el principal exportador de manzanas del mundo.
  • la expresion "map of Tassie" significa, por un lado, "mapa de Tasmania", pero tambien es un gracioso eufemismo para referirse a la vagina, pues la forma de la isla recuerda a un hermoso chochete. Asi que es mejor evitar preguntar a una guia turistica "Do you have a map of Tassie?", sobre todo si nos queremos hacer los graciosos jugando con la ambiguedad (cuantas veces habran tenido que soportar tal juego de palabras?)
  • de aqui es original el dragon y el diablo de Tasmania. El primero es una especie de lagarto monstruoso, el segundo es un marsupial con muy malas pulgas.

La escasez de transporte urbano (mas bien su reducida frecuencia) hace dificil explorar la isla, sober todo cuando en el hostal no informan bien sobre los horarios. Aqui se encuentran las dos ciudades mas antiguas de Australia, despues de Sidney: Hobart y Launceston, por ese orden. La primera de ellas se encuentra en el sureste de la isla, mientras que Launceston esta al noroeste. Estos dos pueblecillos fue lo unico que pude visitar en mis tres dias escasos en la isla. Lo mas sorprendente es que, pese a tratarse de una isla muy pequena, Tasmania dispone de 5 aeropuertos.

Lo mas interesante de todo fue la Reserva Cataract Gorge, en la ciudad de Launceston. Aqui se encuentra, increiblemente, el telesilla con el tramo mas largo del mundo (!).

Nota: esta entrada se ha redactado a toda leche y sin revision ninguna.

La Reserva Cataract Gorge desde el puente del Kings Park.

De camino a la primera cuenca.

El puente suspendido de Alejandra en la entrada a la primera cuenca.

La primera cuenca se puede cruzar a pie por el puente suspendido, por este camino o por el telesilla (en lo alto).


El atardecer cae sobre Launceston, Tasmania.

martes, 18 de noviembre de 2008

Una tortilla hispanojaponesa

Dicen que la unión hace la fuerza. En el cumpleaños de un amigo español tuve el honor de hacer causa común con un japonés muy simpático y de gran destreza culinaria para preparar uno de los platos españoles por excelencia: la tortilla de patatas. Llegado el temible momento del volteo, solicité la ayuda de mi pinche de lujo; ni corto ni perezoso, se mostró dispuesto a aceptar el reto y este fue el resultado:




¿Os preguntáis qué significan las palabras que pronuncian los japoneses en el vídeo? Pues son dos ejemplares muy útiles:

muzukashii - 難しい
sugoi - 凄い

Significan respectivamente 'difícil' y 'genial/¡mola!'. Seleccionad los espacios en blanco arrastrando el ratón para hallar la respuesta :-).


El producto final:

jueves, 13 de noviembre de 2008

Belgrado y Skopje, cara y cruz

La parte final de nuestro viaje por Europa del Este y los países limítrofes se centraba en descubrir las ciudades más representativas de dos países: Serbia y Macedonia. Partimos el día 27 a las siete y media de la mañana hacia Belgrado, o en realidad ese era el plan inicial, que se vio truncado por un cúmulo de circunstancias que nos hacen tener bien presente que Bulgaria es el país de la desatención al cliente: el único en el que la chica del mostrador de información (fea cual gargajo, dicho sea de paso) te podrá decir "No sé" cuando le preguntas dónde está la oficina o ventanilla de una compañía de autobuses. Las anécdotas de tan singular recorrido las recoje mi compañero de viaje en esta entrada. No se la pierdan.

Creo que lo justo es continuar la historia en donde la deja mi colega. En el hostal de Belgrado pudimos comenzar a vislumbrar la belleza balcánica: Serbia se llevó el premio al país con más guapas por metro cuadrado de este viaje. Esa noche solo dimos un pequeño paseo por las calles peatonales de la ciudad para acabar cenando en un chino: ¡me apetecía! Volvimos al hostal y dormimos bien para poder alzarnos temprano a la mañana siguiente.

Comenzamos dicha mañana siguiendo el consejo de un periodista freelance brasileño que conocimos en el hostal. Nos había recomendado probar el burek, una suerte de empanada bastante aceitosa con queso en su interior. Hay varias versiones, y la que nosotros probamos contenía jamón y queso. No es algo precisamente exquisito, pero hay que probar de todo. Todavía no comprendo cómo podía ese periodista meterse 600 gramos entre pecho y espalda él solito. Yo casí quedé saciado al olerlo.

Después nos dirigimos al Kalemegdan y el fuerte de Belgrado. El primero es el parque más potito y grande de la ciudad. Pero asumió su función de parque solo a finales del siglo XIX. El nombre Kalemegdan se refiere a la meseta que rodeaba el fuerte, el principal bastión militar de Belgrado. Se utilizaba para avistar al enemigo y entablar combate. Y de ahí viene la palabra Kalemegdan, ya que kale significa 'campo' y megdan 'batalla' en turco. Los turcos también la llamaban Fitchir-bayir o 'colina para la meditación'.


La confluencia entre el Sava (izquierda) y el Danubio (el círculo de la derecha) desde el Kalemegdan.

Vistas del fuerte de Belgrado y los dos ríos a la izquierda desde el Kalemegdan.

Otra vista del Kalemegdan, el parque que circunda el fuerte.

La historia del fuerte de Belgrado es, si cabe, más interesante. Todo comenzó con un castrum o fortaleza construida por los romanos a finales del siglo I como campo militar permanente para la 4ª legión de Flavio. Después de ser destruida por los godos y los hunos, resurgió de sus cenizas durante el siglo VI. Pero tan solo un siglo más tarde volvió a ser arrasada por los avaros y los eslavos. Durante la ocupación austríaca (1717-1739) se construyeron nuevas fortificaciones que convirtieron el fuerte en uno de los principales de Europa. Los propios austríacos descubrieron un pozo romano durante las tareas de remodelación.

Los distintos nombres de la ciudad de Belgrado desde su fundación, bajo el imperio romano. Por aquel entonces se llamaba Singidunum.

Imagen dentro del fuerte de Belgrado.

Belgrado es sin duda una ciudad que merece la pena visitar. Estas son otras de las principales atracciones turísticas:

El Templo de San Sava: bello por fuera, nada por dentro. No es porque la estén restaurando, sino que el inicio de su construcción es reciente (1985) y todavía no se ha acabado. Se financia mediante donaciones.

La calle Skadarska, en Skadarlija, el barrio bohemio de la ciudad que está plagado de restaurantes con la gastronomía típica del país. Una visita imprescindible.

Knez Mihailova es la calle peatonal más famosa de Belgrado que, según los expertos, era el centro de Singidunum en los tiempos del imperio romano. Hoy en día es la principal zona comercial de la ciudad.


"No al fascismo de la OTAN" (Stop Nato Fachismus). Algunos serbios no olvidan que Belgrado fue objeto de terribles bombardeos en 1999. En las guerras sufren tanto culpables como inocentes. Desconozco el motivo concreto de esta protesta, pero me pareció interesante conocer su opinión, aunque solo fuese por un instante. Lo cierto es que las guerras deben evitarse a toda costa siempre que se pueda, porque siempre perecen inocentes. Esperemos que Belgrado pueda florecer ahora y que haya paz en el mundo, por Dios.

Skopje, sin embargo, es otro cantar. Se nota un descuido y una "cutrez" general espantosa. Es un buen ejemplo de una ciudad sin atractivos, a no ser quiera de repente sentirse orgulloso de su ciudad. El hostal tenía seis camas almacenadas en un... cuatro trastero grande. Eso sí, cada litera disponía de su propia cortinilla, ideal para cambiarse sin ser visto. Esta impresión general también se aplica a los trenes. Según cuenta Diego:

En llegando a Skopje, sentí la llamada de la naturaleza, que me exigía vaciar mi por aquel entonces rebosante vejiga. Dirigime al baño y encontré, para mi desgracia, dos macedonios delante de mi. "Sí que está solicitado este baño, pardiez", pensé para mis adentros de dentro de yo mismo de mi persona. Pero cuál sería mi sorpresa cuando vi que, de repente, aquellos dos hombres de edad avanzada abrían la puerta del tren en marcha y se lanzaban ni cortos ni perezosos hacia el andén de una estación de la que el tren parecía hacer caso omiso.
Efectivamente. Como si fuera lo más normal del mundo, y para evitar la costosa parada y puesta en marcha del tren, estos dos individuos se tiraron del tren en marcha y santas pascuas.

La otra anécdota del tren fue el viejito con el que compartíamos compartimentos, valga la rebuznancia. En un determinado momento nos preguntó:

-lkjkh shksf kshd?

Como todas las ocasiones en las que pasaba esto, deducimos la pregunta. En este caso nos inclinamos por un "¿Adónde vais?". Nuestra respuesta fue, lógicamente:

-Skopje.

La cara del viejito se desfiguró por completo, pero acabó recobrando la compostura al cabo de unos momentos. ¿Por qué? Pues tal vez porque estaba preguntando:

-¿De dónde sois?

La respuesta "Skopje" habría hecho pensar al pobre viejo que se había olvidado de qué idioma se hablaba allí, o bien que habíamos vivido en una caverna skopjana durante toda nuestra vida, desarrollando nuestro propio lenguaje comunicativo. Aunque puede que su pregunta fuese:

-¿De dónde venís?

La respuesta "Skopje", en este caso, implica un ligero retraso mental, o bien una desorientación tan descomunal que está solo al alcance de unos cuantos elegidos.



Macedonia es, junto con Turquía y Croacia, uno de los candidatos a entrar en la UE en los próximos años. A tenor de lo visto, no les vendría mal unas cuantas ayudas de los FEDER para que su propia capital presentase un aspecto más decente. A todo esto, el nombre completo del país es "Antigua República Yugoslava de Macedonia" o ARY Macedonia, ya que los griegos se opusieron en 1991 al nombre "Macedonia". Su cabreo fue tal que les impusieron incluso un bloqueo económico, y al final se alcanzó un acuerdo para denominarla de este modo, aunque no se siga a rajatabla.

Skopje da la impresión de ser una ciudad muy industrial, con su castillo, su casco antiguo (bazar turco incluido) y su puente de piedra como únicos lugares de interés turístico. Sin embargo, incluso para los propios lugareños es difícil encontrar algo que mostrar. Para muestra un botón: la oficina de turismo existe, pero estaba cerrada a cal y canto en pleno día de la semana en horario perfectamente laboral. Lógicamente no se esperaban que pudiese haber un turista en pleno octubre ;-P. El otro ejemplo son las propias postales de la ciudad: ni una sola de ellas era merecedora de tal honor.

Con todo, la visita ha merecido la pena. No se puede opinar de un sitio hasta que se ve, y ahora, aunque tan solo fuera un día, tenemos una pequeña idea del aspecto de la capital de uno de los países que quieren integrarse en la UE. Justo es decir que Ohrid es aparentemente la meca turística del país, y me hubiera gustado llegar hasta tal localidad para brindarle a Macedonia la oportunidad de no convertirse en la cruz de la moneda.

Vistas desde el castillo (Kale) de Skopje.

En el castillo de Skopje.

La vida cotidiana en el casco viejo de Skopje, por la zona del bazar turco.

El puente de piedra, una de las "atracciones" de Skopje.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Estambul, el puente euroasiático

Nunca he entendido el porqué del exceso de españoles en Estambul. Un destino aparentemente tan lejano, al que yo he llegado por cuestiones de proximidad respecto a una escala anterior, y sin embargo es frecuentado por "cienes" y cienes de paisanos, hasta tal punto que el castellano es el segundo idioma turístico, como pudimos comprobar al ir al baño turco (carteles en inglés y español, lo cual demuestra que seguimos sin dominar la lengua de Shakespeare). Casi cualquier camarero parece hablar la lengua de Cervantes, ya sea para venderte una cachimba, bisutería o la bacinilla de Mahoma. A mí personalmente me gustan más los que sufren incluso hablando inglés, como el camarero de uno de los restaurantes, Mr. Yesplis. Es una curiosa situación, porque queda como un señor políglota al principio y después se descubre el pastel:

Entramos en el restaurante:

-Yes, please?
-Table for two, please. (mesa para dos por favor)
-Yes, please (mostrando el camino)
-¿Uh? Habrá querido decir this way, please.

(durante la comida)

-Excuse me
-Yes, please?
-Urgh... could you bring us some bread, please
? (¿podría traernos algo de pan, por favor?)
-Yes, please.
-¿?

(va a por el pan, vuelve con él y lo deposita en la mesa al tiempo que dice:)

-Yes, please!
-¿?¿?¿? Diego, creo que este tío no ha pasado de iunit uan, leson uan: at de restauran.

Ya había visitado esta ciudad, pero volví a pasar otros tres días para recordar lo que tiene que ver. Y no es poco. Las cuatro principales atracciones turísticas son:

  • Hagia Sophia. Todavía me acordaba de cuando había estado aquí en el 2003. Recuerdo que por aquel entonces había pagado la nada desdeñable cifra de 15 millones de liras para entrar (10 euros), que la recordaba con el nombre de Santa Sofía (a pesar de que no está dedicada a ninguna santa, sino a la Divina Sabiduría) y que había un enorme andamio en el interior. Las cosas han cambiado, ahora la entrada cuesta 20 nuevas liras turcas (la moneda fue sustituida en enero de 2005), el mismo precio en euros. Tanto en Rumanía como en Bulgaria hay gente que te vende billetes antiguos en los que se leen cifras como 500.000.000.000. Eran otros tiempos. Yo pude vivir el último caso de una devaluación tan espectacular. Lo que no había cambiado en 5 años era el monumental andamio, que parecía incluso mayor que el anterior. El fundador de la república, Atatürk (cuyo careto se refleja en los billetes turcos) la reconvirtió en museo en el año 1935. El regente del hostal tildaba al ex presidente de antiimperialista ("les dijo a los otomanos que se fueran a tomar por culo"). Mustafa Kemal Atatürk lideró la Guerra de la Independencia turca, abolió el sultanato y fundó la República de Turquía en 1923. Las reformas afectaron incluso al idioma, que pasó de usar caracteres árabes a utilizar el alfabeto turco, una variante del latino. Por lo que respecta a la iglesia/museo en sí, es feílla por fuera (nada que ver con la Mezquita Azul) pero merece la pena contemplar dos mosaicos en su interior, que aparecen en esta entrada.
  • La Mezquita Azul. Los no musulmanes tienen permitida la entrada si se descalzan y se visten de forma adecuada. La entrada es gratuita, pero yo también recordaba ese cómico momento en el que se me pedía un donativo al salir. Nunca en mi vida me sentí tan generoso. No se dona 1 millón y medio todos los días. Claro que en aquel momento aquello representaba 1 eurete. Merece la pena visitar el interior, pero lo mejor es ir por la mañana para no hacer cola. Si vas en pantalones cortos tendrás que ponerte una bonita falda.
  • La Torre Galata. De 61 metros de altura y construida en el año 528, durante la soberanía del emperador Justiniano. Cuando la ciudad (Bizantium por aquel entonces) sucumbió al imperio turco-otomano en 1453, estos se apoderaron de ella y le pusieron un bonito restaurante para que los turistas pudiesen disfrutar de platos típicos de Turq... Un momento, creo que me he saltado varios siglos...
  • La Cisterna de Basílica. Lo que más me ha gustado de este reencuentro con la ciudad, y que yo no acertaba a encontrar en mi memoria. También es obra de Justiniano I (527-565), tiene 140 metros de largo y 70 de ancho, por lo que su forma es perfectamente rectangular. Más números: después de descender las 52 escaleras te toparás con 336 columnas de 9 metros dispuestas en 12 filas. Lo más espectacular de la Cisterna son las dos cabezas de Medusa, que se encuentran en las bases de sendas columnas al fondo de la cisterna. Nadie sabe el porqué de su colocación, ya que está orientada en sentido transversal e inverso, pero se cree que se hizo así a propósito por superstición: para evitar la maldición de la mirada de Medusa. Al no poder mirarla frente a frente era imposible convertirse en piedra al observarla.

Cabeza de Medusa número 1.

Cabeza de Medusa número 2.

Hay otros sitios que merece la pena visitar. El Palacio de Topkapı y el de Dolmabahçe son los más sobresalientes. Para lo demás, ¡cómprense una guía, pardiez!

La zona turística de Estambul da una falsa impresión de lo que es esta ciudad. Si uno se aleja de Sultanahmet y la zona en la que se encuentra la Cisterna Basílica, el Hagia Sophia y la Mezquita Azul, se encontrará otra ciudad distinta. Diego tenía razón: nada como coger el ferry de Eminönü a Üsküdar y comprobar que, en el sentido literal de la palabra, Estambul es el puente euroasiático.

Diego en la Cisterna de Basílica.

Foto con el guardia a la entrada del Palacio de Topkapı. Se nota que no hubo propineja.

Vistas del interior de Hagia Sophia.

El famoso mosaico de Hagia Sophia. De izquierda a derecha: ¡La Virgen!, ¡Jesús! y ¡San Juan Bautista! (esta última expresión se usa menos)

El segundo mosaico. En el centro está la Virgen, a quien Constantino (dcha.) ofrece la ciudad de Constantinopla, mientras que la ofrenda de Justiniano (izqda.) es la propia iglesia.

Siestecita nocturna con la Mezquita Azul al fondo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Rumbo a Australia con una reflexión

Cuando se lean estas líneas estaré en el avión hacia el último continente que me queda por tocar, previo paso por Seúl. Un hecho meramente anecdótico, ya que me falta muchísimo por descubrir todavía en los demás. En los últimos meses he adquirido conocimientos lingüísticos y he descubierto nuevas culturas y formas de pensar. Pero también he aprendido mucho sobre la condición humana.

Séneca tenía mucha razón: Errare humanum est. El homo sapiens sapiens es la única subespecie que sobrevive hoy en día en el género de los homínidos, y también es la única capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Hace poco una amiga me comentaba que había perdido su fe en la humanidad. No me sorprende. El ser humano es egoísta por naturaleza, lo único que podemos hacer es tratar de reducir al máximo ese egoísmo. Lo he intentado, pero ante el sonoro fracaso de esta forma de pensar, me temo que se impone un cambio de filosofía urgente. Siempre he pensado que respondería "Yo" a la pregunta "¿Qué es lo más importante para ti?". Creo que es la respuesta lógica y menos hipócrita. Pero a veces no he actuado siguiendo ese patrón y he antepuesto los intereses de los demás. Craso error. Lo decía Kevin Spacey en la película 21: todo se va a la porra cuando uno se deja llevar por sus sentimientos. Creo que en mi vida he sido bastante cerebral, y los fallos se han producido cuando he dejado de serlo. Pero si he convertido el carpe diem en mi emblema, no ha sido en vano. He recibido reveses por todas partes, pero cada vez me levanto con más rapidez. Será porque soy más viejo, será porque he aprendido alguna lección o será porque, como reza un proverbio chino:

Si un problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no tiene solución, ¿por qué te preocupas?

martes, 4 de noviembre de 2008

Bucarest, la joven promesa

Bucarest es la ciudad de los cinco años, la cifra mínima de tiempo que se debe esperar para ver una ciudad completamente distinta, con un casco histórico renovado y mejores infraestructuras. Démosle pues un lustro y el beneficio de la duda, visitémosla dentro de ese tiempo para poder decir con orgullo "Esto no es lo que era. Ahora está repleto de turistas. Cuando yo vine aquí no había nada... ¡nada!". Es una técnica muy utilizada por los que han tenido la fortuna de visitar Pekín hace un tiempo, o cualquier otra ciudad que se encuentre en pleno auge y desarrollo.

Ya he comentado en una entrada anterior la vicisitudes del viaje a la capital rumana. Llegamos a la seis de la mañana y lo primero que hicimos fue tratar de encontrar el hostal. Estaba un lugar ligeramente recóndito pero nuestro sentido de la orientación nos llevó hacia nuestro objetivo. Eran todavía las 6 de la mañana. Al llegar nos encontramos un cartel que ponía: "Por favor, no llamen antes de las 8:30". Así que nos fuimos a dar un paseíllo cerca de la estación y a tomar un cafetín en el único bar abierto que encontramos, en una gasolinera. Tras este piscolabis nos encaminamos de nuevo al hostal, regentado por una canadiense (así que el idioma no representaba problema). Esperamos un rato hasta poder entrar en la habitación, gorroneamos un par de tortitas (pancakes) y camas ajenas para echar una siestilla, y una vez depositados nuestros hatillos en la habitación nos lanzamos a descubrir Bucarest.

La capital rumana es la otra reciente incorporación a la Unión Europea, junto con Bulgaria. Esta última representa la quintaesencia de la corrupción. Ejemplos brutales de ello:

  • el consejo del taxista cuando nos bajamos del primer taxi que cogimos: Be careful with the police!
  • la supresión de ayudas a Bulgaria por parte de la UE
  • varias anécdotas contadas por un español que vive allí:
  1. Cuando llegó a Bulgaria contrató los servicios de un intérprete para que le acompañara a los sitios, debido a su falta de dominio del búlgaro. Una vez le paró la policía por conducir con el móvil y no llevar cinturón. Lo que le dijo el intérprete fue: "Dale 10 levas" (la moneda del país, equivalente a 5 euros). El español accedió, el policía revisó en un abrir y cerrar de ojos la documentación y se quedó la pasta.
  2. Cuando él va de España a Bulgaria en coche lleva varios paquetes de tabaco y algunas botellas de alcohol para pasar la aduana.
  3. Los dos hermanos más mafiosos de Bulgaria fueron capaces inutilizar el túnel de una autopista y desviar el tráfico para que ambos sentidos pasasen por un único túnel en ese tramo.
  4. El metro cuadrado en la calle Serrano de madrid está a 12.000 €. En Vitoshka, la principal calle comercial de Sofía, se encuentra a 50.000 €. Empresas como Zara han tratado de hacerse con un hueco pero nadie quiere vender porque las tiendas son una tapadera: todo se dedica al blanqueo de dinero.
Rumanía parece un poquito menos corrupta (aunque es difícil superar a Bulgaria), por lo menos se nota que están invirtiendo el dinero de la UE en reformar el casco histórico de la ciudad, en donde se encuentra el edificio de Correos o el Banco Nacional. Otros edificios interesantes de la ciudad son la Biblioteca Nacional, el Palacio CEC, el Ateneo, de corte neoclásico y construido en 1888 gracias a una colecta pública por los arquitectos Constantin Baicoianu y Albert Galleron:


O el Círculo Militar, en estilo neoclásico francés, que data de 1912:

Después del paseíto comimos un menú del día en el Caru' cu Bere, uno de los restaurantes con más solera de la ciudad (desde 1879). Por 22 leus (~6 euros) se pueden probar platos típicos rumanos. A mí me dejaron algo frío, sobre todo por la temperatura de los mismos. Y es que en Bulgaria y Rumanía hay una lamentable tendencia a servir comidas y bebidas a una temperatura ambiental. No hay peor cosa que tomar un café con leche frío: pues estos dos países serán capaces de sacarte de tus casillas ante la dificultad de convencerles de que no solo deben calentar el café, sino también la leche. Recordad estas sabias palabras en Bulgaria: nogo goresto (muy caliente). El "very very hot" no funcionó en Bucarest. Te mirarán como diciendo "Claro... caliente. ¿Cómo va a ser?". Y sin embargo son capaces de considerar caliente lo que nosotros tenemos a bien denominar templado.

Después de la comida y un descanso en el hostal salimos a cenar y a tratar de tomar una copilla antes de volver al hostal. Nuestra incógnita radicaba en saber a qué hora partía el último metro. Tratamos de encontrar un restaurante mencionado en nuestra guía, pero nuestra búsqueda fue en vano, así que acabamos cenando en La Mama, una cadena de restaurantes que solo parece hallarse en Bucarest.

Todavía inquieto por no saber a qué hora acabar de cenar para poder pillar el último metro, decidí preguntarle al camarero. Me respondió con un reconfortante "I'll be back", pero se apostó tras el mostrador de bienvenida para atender a los comensales que realizaban su llegaba y nunca más se supo de él. Es probable que I'll be back sea la forma de decir 'no tengo ni pajolera idea' en rumano. La cena no fue gran cosa, y cuando nos fuimos a la estación de metro más próxima nos dimos de bruces con la realidad: ya era demasiado tarde y estaban cerrando. Así que nos dispusimos a avivar de nuevo nuestro sentido de la orientación y nos metimos una pateada antológica por todo Bucarest. Más de una horita para descubrir, a tenor de las zanjas y calles en obras recorridas, que esta es la ciudad de los cinco años.


El Palacio del Parlamento de Bucarest, el segundo edificio más grande del mundo, después del Pentágono de EE. UU. Anteriormente se llamaba la Casa del Pueblo (Casa Poporului), pero recibió este nuevo nombre tras la caída de la dictadura comunista de Ceaucescu. Se puede realizar una visita guiada de 45 minutos, pero hay que reservar con al menos un día de antelación porque está bastante solicitado. En estas dos otras fotos se puede comprobar su grandeza.

Diego tendiendo la mano a Charles de Gaulle. Un noble gesto.

Los bancos-chincheta del parque de Kiselef dieron bastante juego.

Toma dos.

El parque de Herastrau en otoño es ideal para buenas fotografías.

El Palacio del Parlamento en todo su esplendor. Es grandecillo...

De noche. Lógicamente estas dos fotos no son mías.

El Arco del Triunfo rumano.

Entrada del Muzeul National Al Satului "Dimitrie Gusti", una bella sorpresa.

Cruce de caminos en dicho museo al aire libre.