martes, 12 de noviembre de 2013

Crónica: Gorrodisea en Castellón




 Catedral de Santa María de Valencia

Francamente, no sé a veces cómo se las arreglan los blogueros más viajeros para tener el tiempo suficiente de escribir crónicas de todos sus viajes con todo lujo de detalles. Yo, que me nutro de la información tan útil que muchos comparten con mimo y pasión, les estoy eternamente agradecido y expreso aquí mi pesar por no poder estar a la altura. Como con otro tipo de cosas, en muchas ocasiones me gustaría ser capaz de detener el tiempo y plasmar por escrito los viajes y experiencias en los cincuenta y pico países en los que he estado, una cifra modesta en comparación con currículos viajeros ajenos, pero lo cierto es que yo nunca me he considerado digno de ser incluido en tan legendaria estirpe.

Catedral de Santa María de Valencia

La verdad es que, echando la vista atrás, aun tengo la sinvergüenza de estar satisfecho con las entradas que he escrito, porque al menos esas experiencias han quedado en negro sobre blanco para siempre, salvo que esta página desaparezca por oscuras circunstancias. He aquí el quid de la cuestión: la primera motivación para el blog fue escribir para que la familia estuviese al tanto de algunas de mis andanzas, pero también tenía la ¿aviesa? intención de emplearlo para practicar mi pobre redacción. ¡Pobre de mí!


Centro Arqueológico L'Almoina

Al traducir, uno no se ve constantemente en la tesitura de tener que crear, que redactar a partir de cero, salvo esos casos de adaptaciones, traducción de humor, poesía, etc. Bueno, no es ahora el momento de profundizar en el tema, pero lo que yo quería practicar era el proceso de creación, de descripción de sitios, experiencias y sentimientos. Y hacerlo a vuela pluma, tratando de invertir el menor tiempo posible, para no tener que robárselo a otras labores a las que, por necesidad, me veo abocado a prestar más atención (especialmente el aprendizaje y consolidación constante de idiomas). Debería, empero, subsanar este error, porque no me gusta ver erratas en mis textos, por tontas que sean. Pero el considerar este blog un mero divertimento me ha impedido ser tan escrupuloso como con mi labor traductoril profesional.

 Vistas desde las Torres de Serranos

 La cuestión es que el factor que últimamente ha pasado a tener más importancia para la continuación del blog es la precariedad de mi memoria, hasta el punto de ser incapaz de rememorar a veces ciertas anécdotas de algún viaje que he compartido con otras personas. Y cuando llega el momento de desempolvar el baúl de los recuerdos, me doy cuenta de que cada vez necesito más dejar constancia de ellos por escrito o utilizar algún tipo de técnica que me permita hilvanar unas determinadas vivencias.
 


Vistas desde las Torres de Serranos

 Va a resultar imposible a estas alturas ponerme al día de todos los viajes, pero al menos podemos intentarlo con los más recientes. Otra de las razones para no esforzarme más es que no tengo ninguna intención de que este blog sea famoso y que, así, todo el mundo esté al corriente de lo que ha hecho el señorito. Para eso no hay más que preguntarle al señor Obama o a la NSA.
 

 
Lonja de la seda

 ¡Ahora sí empiezo! Hace unos mesecillos decidí pasarme por Castellón para visitar a mis queridos amigos Ramón y Jessica, a los que no veía desde que me pasé por Barcelona con Mika en el 2010. Aproveché para practicar un deporte de escaso riesgo por el que tanto Diego como yo sentimos una especial predilección, el "gorroneting" o gorroneo de casa ajena. Así que he denominado a este viajecillo "gorrodisea". ¡Espero que sea el primero de muchos! Pero debido a poca constancia bloguera, es probable que quede huérfano (ahí está esa crónica de Vietnam para demostrarlo; ¡parece que solo haya visto Hanói y Sapa cuando estuve en realidad dos semanas allí!).   



Lonja de la seda

Habíamos quedado en Valencia, pero como llegué por la mañana tuve tiempo para hacer una visita turística a mi propio albedrío. Ya había estado aquí dos veces hacía unos diez y doce años, con lo cual algunos lugares quedaban descartados, como el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe. Me compré la Valencia Tourist Card y me dispuse a visitar el mayor número de lugares de atracción turística incluidos con la tarjeta.



Lonja de la seda

 Así pues, empecé por la plaza del Ayuntamiento y me fui internando hacia el centro. Pasé de largo al llegar a la catedral de Valencia (perdóneme, señor), porque no estaba incluido con la tarjeta y quería dar prioridad a esos otros sitios. Así que comencé por el museo arqueológico de L'Almoina, que me pareció harto interesante.



Lonja de la seda

 Después fue el turno de las Torres de Quart y las Torres de Serranos. Y aquí fue donde encajé una de las piezas del puzle mental que tenía sobre la ciudad. Como ya he dicho, la memoria de algunos viajes se va evaporando de tal manera que en ocasiones solo alcanzo a conservar algunos retazos del pasado, y las Torres de Serrano era una de las imágenes que habían impregnado mi retina lo suficiente como para permanecer. Al viajar esta vez en solitario y ahora plasmarlo por escrito, espero recordar más tiempo el nombre de este sitio. 



Ibis en el Oceanográfico

Después de tomarme una horchata, como mandan los cánones, en el mercado central, visité la lonja de la seda, patrimonio mundial de la UNESCO. Esto, francamente, no lo recordaba. Me pareció curioso que el vídeo explicativo de la lonja solo estuviese en español, porque los franceses que me acompañaron en su visionado pueees... no parecían enterarse de mucho. Esta es la breve descripción de la UNESCO, a modo de referencia:

Construido entre 1482 y 1533, este conjunto de edificios se destinó desde un principio al comercio de la seda y desde entonces ha venido desempeñando funciones mercantiles. Obra maestra del gótico flamígero, la lonja y su grandiosa Sala de Contratación ilustran el poderío y la riqueza de una gran ciudad mercantil mediterránea en los siglos XV y XVI.


Pajarracus ignotus en el Oceanográfico

 Aunque había visitado el museo de las ciencias (por aquel entonces de reciente construcción todavía), no había estado en el oceanográfico, así que allí me fui. Cerraban demasiado pronto, a mi parecer, pero me pude pasar unas tres horitas recorriendo los diferentes hábitats en los que se divide el museo. También asistí al espectáculo de los delfines, al igual que había hecho con el de los leones marinos de Cabárceno. Y así hasta que fui de los últimos en pirarme y en sorprenderme al ver la escasez de autobuses que hay desde el oceanográfico hasta el centro de la ciudad. ¿Dónde se habían metido los demás visitantes? ¿Es que volvían andando o cogían taxis? 




Desayuno en Benicasim

 La cuestión es que volví a la plaza del Ayuntamiento y allí me reencontré con mis dos amiguitos. Después de un paseo y una cenica con Ramón, Jessica y otros amigos suyos cuyo nombre me es imposible recordar, nos fuimos a Castellón, donde viven, y empezamos un recorrido turístico al día siguiente con un buen desayuno en Benicasim.


Ares del Maestre

Nos internamos en la comarca del Alto Maestrazgo para hacer nuestra primera parada fue Ares del Maestre.


Ares del Maestre

Esta zona interior del Mediterráneo es conocida por el cultivo en terrazas, aprovechando la piedra caliza, tan abundante por estos lares que su color evocó en mí la imagen de los picos de Europa y la maravillosa excursión por la ruta del Cares de 2012. Pero aquello es otra historia que solo Dios sabe si contaré aquí algún día (naaah).



Ares del Maestre

La altitud desde la cima no es nada desdeñable, unos 1300 metros, y por ende las vistas merecen la pena.

Ares del Maestre

 También hubo tiempo para callejear por este pueblecillo.
 
Ares del Maestre

 Me encanta perderme por calles angostas y poco transitadas de pueblecillos remotos, y la verdad es que en el viaje a la Toscana tuve para dar y tomar.

Morella

 El ya desaparecido Vázquez Montalbán era todo un gastrónomo y las disputas entre las preferencias culinarias dentro de los propios valencianos no le eran desconocidas. Para demostrarlo, Ramón me enseñó un fragmento de Los mares del Sur, considerada la novela más famosa de la serie dedicada al detective Pepe Carvalho.

«En la cocina, Fuster inspeccionó como un sargento de intendencia la labor de Beser. Había trinchado poco los componentes del sofrito. Rugió como herido por una invisible saeta.
   -¿Qué es eso?
   -Cebolla.
   -¿Cebolla a la paella?¿De dónde has sacado eso? La cebolla ablanda el grano.
   -Eso es una majadería. En mi pueblo siempre ponen cebolla.
   -En tu pueblo hacéis cualquier cosa para significaros. se puede poner cebolla a un arroz de pescado o de bacalao y hecho a la cazuela, a la cazuela, ¿entiendes?
   Beser salió de estampida y volvió con tres libro bajo el brazo: Diccionario gastrosófico valenciano, Gastronomía de la provincia de Valencia y Cien recetas de arroz típicas de la región valenciana.
   -No me vengas con libros de gente que no es de Villores. Morellano de mierda. Yo me guío sólo por la memoria popular.
 
Morella

 Por morellano se entiende habitante de Morella, uno de los pueblos que tenía apuntados para la visita. El otro era Peñíscola, pero quedaba demasiado a desmano. Ambas localidades pertenecen a la subjetiva red de Los pueblos más bonitos de España. Lo más curioso de esta asociación es que te permite darte cuenta de que Teruel, efectivamente, existe. ¡Vaya que sí! De hecho, 5 de los 15 pueblos registrados son de esa provincia. Buena forma de promocionarse y demostrar su existencia. De hecho, es una de las provincias en donde no he estado nunca hasta ahora y Albarracín fue elegido como «el pueblo más bello de España» allá por el año 2005 por un grupo de expertos. No sé cuán expertos serán, pero entre los cinco de Teruel en esa lista y los tres de Huesca en el top 10 de la lista del 2005... ¡Algún día habrá que visitarlos!


Morella

 Este tipo de localidades te demuestra la poca distancia que puedes recorrer para llegar a sitios que merezca la pena visitar. Para muestra, un botón: solo he estado en dos de esas quince localidades: Santillana del Mar y, ahora, Morella. ¡Aún me falta!


Morella


Fue una visita muy agradable, que coronamos con el ascenso al castillo.


Castillo de Morella

 Allí nos pudimos informar de la historia relativa a él. Como siempre me pasa en estos casos, una información de este tipo, leída solo una vez, tiene una permanencia efímera en mi memoria. De hecho, creo que ya me había olvidado de todo a la comida. Es una pena, pero ya no hay muchos gigabytes disponibles donde almacenar este tipo de datos. Podría recuperarlos investigando en la web para ordenarlos aquí, pero el tiempo apremia de nuevo.



Maqueta del castillo de Morella


 Después de informarnos, hicimos unas fotos del paisaje que nos rodeaba desde las alturas.

Punto más alto del castillo de Morella

Vista panorámica desde el castillico 

 
Vista panorámica desde el castillico


Vista panorámica desde el castillico 

Como se puede ver en las fotos, el tiempo fue cambiando para peor progresivamente, hasta que empezó a llover tímidamente, la primera señal para marcharnos. Pero después arreció y nos pilló cuesta abajo, sin posible cobijo. Cuando llegamos a la entrada del castillo nos refugiamos un rato, esperando a que escampase. No cayó esa breva, pero sí que amainó lo suficiente como para empezar a buscar un sitio para comer.

 

En busca de manduca

Fuimos a un restaurante recomendado por un familiar de Ramón que yo paso, a su vez, a recomendar encarecidamente: Daluan. Ahora veo que está en primera posición de los restaurantes de Morella en tripadvisor y no me extraña nadita. Tomamos como entrante, entre otras cosas, carpaccio de trufa (tuber aestivium) con aceite de oliva farga, y luego paletilla de cordero, pierna de cordero... esas cosas.



Trufas, montones de sales


Crujiente de queso tierno, brotes, miel y frutos secos


El día siguiente ya me tenía que marchar y lo tomamos más relajadamente, con un paseo por Benicasim, pasándonos antes por casa de los padres de él para presentarles mis respetos a don Ramón y esposa y Carlos, el hermano. Hace 8 años había estado justo allí tras volver de Ibiza con las amígdalas más inflamadas que yo que sé. Decidimos darnos por un paseo por el llamado desierto de Las Palmas.

Desierto de Las Palmas

Y después comimos en "Casa Jessica" un arroz al horno especactular. Decidí grabar su preparación para tratar de quedarme con la copla y hacerlo yo algún día.

Arroz al horno


Arroz al horno


 Alboraya

 Antes de coger el avión, por la tarde, hubo tiempo de dar un paseo por Alboraya y visitar la celebérrima horchatería Daniel, a donde personajes ilustres han acudido, acuden y acudirán para saciar su sed de esta deliciosa bebida. 

Alboraya


De camino al Daniel


Clientes ilustres

 La fama estaba justificada porque, aunque no soy un experto en la materia ni mucho menos, estaba tan rica que me la habría bebido de dos sorbos. Buf, ¡qué vicio! Aquí no se viene a beber ninguna otra cosa. Para hacerlo más castizo, mojamos los denominados fartons en la horchata. Son unos bollos esponjosos donde casi todo es aire y están diseñados a medida para tomarlos con la horchata, porque tomarlo solo no debe de tener ningún sentido: absorben el líquido que da gusto. Pensaba que era algo valenciano en general, pero he leído que es típico precisamente de este municipio. 

Fartándonos de fartons

viernes, 8 de noviembre de 2013

Gilipoema: «Todo me importa un huevo caducado del Gadis»

Antes de aprovechar estos momentos de asueto para tratar de retomar el género de las crónicas de viajes, he aquí una composición cutre y lamentable, sin ton ni son, finalidad ni motivación.

Dicen que, si te acosa la duda,
elegir debes a la más tetuda.
Aunque mejor adquiere cultura
sumergiéndote en la literatura.
Igual te da por leer a Quevedo,
lo cual me importaría un bledo.
Pero si prefieres leer a Cernuda,
a mí, francamente, me la suda.
Que no te venza la congoja,
aunque a mí me la traiga floja.
Pero si prefieres ahuecar el ala,
a mí, francamente, me resbala.
Si ves que tu ánimo se desinfla,
no acudas a mí: ¡me la reflanflinfla!
Pensarás que con mi actitud te desairo,
¡a mí plim, porque me la trae al pairo!

lunes, 4 de noviembre de 2013

Curiosidades de "China, tercer milenio"

Estas son los datos que he apuntado en la lectura del libro de Ramón Tamames y Felipe Debasa.

  • Shanghái y Pekín restringen el número de vehículos en circulación. En Pekín, desde enero de 2011 solo pueden ponerse en circulación 18 000 coches al mes; mediante un sorteo por internet se decide quiénes pueden adquirir la matrícula, sin que nadie pueda tener más de una.
  • El puerto de Shanghái es el tercero del mundo, solo por detrás de Singapur y Hong Kong. Sin embargo, en la página web del World Shipping Council encuentro que los cinco primeros son Shanghái, Singapur, Hong Kong, Shenzhen y Busán (Corea del Sur), tanto en 2011 como en 2012.
  • Pekín es el segundo aeropuerto mundial por tráfico de pasajeros (el primero es Atlanta y después están Chicago, Londres y Tokio; siendo Madrid el único español en el top 50 [posición 12]).
  • La tercera mayor empresa de internet por capitalización bursátil es la china Tencent, solo por detrás de Google y Amazon. La quinta es Baidu, china también.
  • La diferencia entre el clásico Mao Tse-Tung y Mao Zedong es el sistema de transcripción. El primero se rige por el sistema Wade-Giles, el empleado hasta la generalización del pinyin, por el que se rige la segunda versión del nombre.
  • La intrépida cruzada contra los censores de Bill Xia.
  • China es el primer productor mundial de series de televisión.
  • Esto ya lo sabía y siempre me lo preguntaba cuando lo leía. La muralla china (de 21 196,18 km de longitud) no es la única construcción humana visible desde el espacio, las pirámides de Giza son mucho más fáciles de ver, pero tal vez la más visible de todas es el vertedero de Fresh Kills. Triste.
  • Su banca es la mayor del mundo, con un volumen de crédito que supera el 180 % del PIB.
  • Es el país con mayores reservas de divisas internacionales (más de 3000 billones de dólares), justo por delante de Japón y toda la Eurozona. 
  • En 1820, a comienzos de la era industrial, Asia todavía generaba 3/5 de la producción mundial. En 1940 había pasado a 1/5. En el 2004 esa cifra se situaba en los 2/5. Estas cifras tan interesantes se pueden consultar aquí.
  • El famoso portaaviones Liaoning que fue abandonado en su astillero en el mar Negro en 1992 pasó a manos de Ucrania y China se lo compró, aduciendo como propósito el convertirlo en un casino flotante en Macao (pfff, claro, claro…). Los turcos pusieron muchas trabas para que pasase los estrechos de salida del Mediterráneo, pero finalmente pasó y se completó su construcción hasta que en noviembre de 2012 un caza J-15 realizó el primer aterrizaje en él. Seamos serios, ¿realmente hace falta mentir de esa forma descarada con respecto a la finalidad que le vas a dar al portaaviones?
  • Un pequeño error de apreciación muy extendido. Cito:
    «El posicionamiento de China sobre la culpa de los líderes y la inocencia del pueblo [en la segunda guerra mundial] cambió después, por el entierro de criminales de guerra en el santuario de Yasukuni en 1978». ¿Desde cuándo se entierra a gente en los santuarios sintoístas? Eso solo lo puede haber en los templos budistas. He razonado esto un poco más y le he escrito al autor, a ver qué opina. Es posible que mande a freír espárragos por repelente x-D. En ese caso redactaré una entrada en el blog de todas formas, porque veo que está muy extendido ese concepto erróneo.
  • La mayoría de los emigrantes chinos en España procede de la provincia de Zhejiang y, más concretamente, del distrito de Qingtian.
  • Muchas veces hablamos de que los chinos nos parecen todos iguales. Pues, curiosamente, este caso también puede darse a la inversa, por mucho que a nosotros nos parezca extraño. Hong Huang Yugao, vocal de la Cámara de Comercio de Madrid, afirma que al llegar a España «los españoles me parecían todos iguales, y solo podía diferenciar a hombres de mujeres y calvos de melenudos».
  • El Gobierno chino está tratando de poner freno a la corrupción con diversas medidas, alguna tan singular como la creación de la cuenta número 35 581 (en pinyin san wu wu ba yao), en el Banco Industrial y Comercial de China. Lo curioso es que la pronunciación del número se asemeja a la frase sai wo wo bu yao, que significa literalmente ‘me meten (dinero o soborno), pero no lo acepto’, o también song wo wo bu yao, que significa ‘me lo regalan, pero no lo acepto’. Quizá bu yao se pueda traducir como ‘no lo acepto’ por contexto, pero yo quizá lo traduciría como ‘no quiero’, porque en esta situación no lo acepto sería más bien wo bu jieshou. Bueno, eso hasta donde alcanza mi chino.
  • La observación ingenua de Chávez: «Necesitamos a China, país que está demostrando que se puede ser grande sin ser imperio, gracias a la gran revolución del camarada Mao Tse-tung».
  • El célebre Henry Kissinger consideraba a Nixon el más preparado de todos los presidentes norteamericanos que conoció, por mucho que sufriera su imagen pública por el escándalo Watergate. Fue a partir de aquella época cuando realmente EE. UU. y China empezaron a limar asperezas y, de hecho, fue en 1971 cuando China entró en la ONU, reemplazando a la República de China (Taiwán) como miembro permanente del Consejo de Seguridad.

martes, 22 de octubre de 2013

Física para ineptos

Después de la interesante lectura Química al alcance de todos, he dedicado unos días a leer otro libro de la misma serie de la editorial Pearson, esta vez sobre física. Se tratan muchos temas y no hay espacio para tratarlos aquí todos, pero he recopilado unas cuantas curiosidades interesantes:


  • Si toda la Humanidad se pusiera a caminar al mismo tiempo hacia el Oeste, comunicaría por rozamiento una cierta cantidad de momento angular a la Tierra en sentido contrario. Esto tendría como consecuencia que la Tierra giraría más deprisa y los días serían más cortos. Si caminásemos todos hacia el Este, los días serían más largos.
  • Si se guarda la botella con champán tapada con una cucharilla de café apoyada en la boca y el mango introducido en el cuello de la botella, el aire en contacto con el champán se enfría con facilidad, debido al hecho de que el metal de la cuchara es un buen conductor del calor. Al estar frío, se dificulta la evaporación de las burbujas de gas. El problema de ponerle simplemente el tapón es que dentro de la botella también quedará una cierta cantidad de aire que conservará una temperatura relativamente alta, aunque la botella se introduzca en el frigorífico. En estas circunstancias, las burbujas se evaporan con mayor facilidad.
  • El magnetrón de un horno microondas genera ondas electromagnéticas de 300 GHz – 1 GHz. La energía que generan es absorbida por las moléculas de agua que contienen los alimentos, porque la frecuencia de las microondas coincide prácticamente con la frecuencia natural de las moléculas de agua. Al adquirir esta gran cantidad de energía, transmiten parte de esta a las moléculas vecinas por contacto, con lo cual aumenta la temperatura del alimento contenido en el recipiente. Por esta misma razón el recipiente cerámico o de cristal no se calienta de la misma forma. Utilizar un microondas sin nada o con un recipiente metálico en su interior es peligroso, ya que nada disipa o absorbe la energía creada.
  • En un horno convencional puede darse el caso de que la carne esté muy hecha por dentro y poco por fuera, mientras que en el microondas sucede al revés. Esto se debe a que, cuanto menor es la frecuencia de las microondas, mayor es la profundidad que alcanzan. Por lo tanto, la parte de una pieza de carne que se encuentre a 2 cm de la superficie recibe radiación de todas direcciones y se calienta más deprisa, mientras que las partes más superficiales solo reciben la radiación por un lado concreto.
  • El cielo se ve azul a causa de la atmósfera, que dispersa la luz blanca del Sol. Esta dispersión es mayor (9 veces) para las longitudes de onda cortas, es decir, las azules. En el crepúsculo, la luz solar tiene que recorrer una trayectoria mucho más larga a través de la atmósfera, lo cual elimina las longitudes de onda cortas y deja las largas, esto es, las rojas.
  • El Principio de Incertidumbre de Heisenberg: la idea fundamental subyacente es que para medir cualquier variable de un sistema, hay que perturbarlo. Si quiero medir la temperatura de un vaso de café, introduzco en él un termómetro, que extrae un poco de calor del café para dilatar el mercurio y alcanzar la marca de la temperatura. Por lo tanto, para realizar esa medición ha habido que perturbar el sistema, al enfriarlo ligeramente. La perturbación se puede disminuir exponencialmente, pero no se puede evitar. En el mundo macroscópico esas perturbaciones son inapreciables, pero a escala microscópica sí lo son.
    Si queremos determinar la posición de un electrón, por ejemplo, tenemos que “verlo”. Pero para verlo hay que iluminarlo, es decir, hay que enviarle al menos un fotón. Pero este fotón “empuja” al electrón al chocar contra él y le comunica una cierta cantidad de energía y movimiento. Por ende, el electrón tiene una velocidad desconocida después del choque. He aquí otra perturbación que no se puede eliminar, solo limitar.

jueves, 17 de octubre de 2013

Química para ineptos



Me ha parecido muy grata la lectura de Química al alcance de todos, un libro de la editorial Pearson del 2006, ya descatalogado o de difícil obtención: otra razón más para valorar el favor que nos hacen nuestras bienamadas y nunca bien ponderadas bibliotecas. Gracias a la milenaria técnica del préstamo interbibliotecario me he hecho con el otro título de la colección: Física al alcance de todos. Mi ignorancia supina no conoce fronteras y la física es otro de mis numerosos puntos débiles, a pesar de que una de mis aficiones son los documentales sobre ciencia.
 
Durante mi lectura me he quedado con unos cuantos apartados que me han parecido de especial interés, ya que personalmente desconocía estos hechos. Helos aquí:

Compuestos del azufre
Sulfuro de hidrógeno, un gas venenoso con mal olor (responsable por ejemplo del olor que emite la materia orgánica en putrefacción), el dióxido de azufre, empleado como fungicida y para fabricar el famoso ácido sulfúrico, compuesto con el que se fabrican sustancias tales como fertilizantes o detergentes.

¡Qué bien te conservas!
El nitrógeno se obtiene a partir del aire y es esencial para los organismos, por encontrarse en moléculas clave como proteínas, vitaminas o ácidos nucleicos. Por su escasa reactividad se emplea para sustituir al aire durante el procesado y empaquetado de alimentos. Por eso muchos paquetes como los de las patatas fritas están rellenos de gas nitrógeno para conservarlas frescas más tiempo, ya que se pondrían rancias si quedase oxígeno en el interior.

El cloro, ¿héroe o villano?
Su uso para la potabilización del agua (al evitar el crecimiento de algas y ser tanto germicida como antibacteriano) ha permitido evitar enfermedades tales como el cólera, la gastroenteritis y la disentería. Se dice que su uso ha evitado más muertes de seres humanos que las provocadas por todas las guerras de la historia. Por otra parte, está presente en la fabricación de ocho de cada diez medicamentos. Pero también es venenoso en sí mismo, y se usó como tal en la Primera Guerra Mundial, donde mató o dejó inválidos a muchos soldados.

Un necrodiamante es para siempre
Los restos carbonizados de cualquier sustancia orgánica, que serán esencialmente grafito, se pueden transformar en diamantes. Por eso técnicamente los restos humanos obtenidos por incineración de cadáveres pueden convertirse en diamantes, pero no compensa. De la misma forma, hay mucho oro presente en el agua, pero obtenerlo sería inviable económicamente.

Los químicos más sosos
A nivel de personajes históricos, me parecen muy relevantes las figuras de los químicos Nicolás Leblanc y Ernest de Solvay, conocido también por su labor filantrópica. El vínculo que une a ambos científicos es la sosa (también se puede decir soda en español, aunque este es más bien el término inglés). El nombre del compuesto es carbonato sódico y era una sustancia ya empleada en el antiguo Egipto para fabricar vidrio o las momificaciones (de hecho, el nombre del elemento químico, Na, proviene del lago Natrón africano, de donde se obtenía).

El grisú
Este gas que suele abundar en las minas de carbón se inflama con la más mínima chispa en aquella zona donde se acumule. Lo curioso es que, antiguamente, los mineros llevaban consigo canarios para detectar el gas, puesto que es inodoro. La muerte de los canarios era todo un aviso para los mineros.

Temperaturas dispares
En climas desérticos, la ausencia de vapor de agua hace que la superficie terrestre pierda con más facilidad la radiación infrarroja que genera, motivo por el cual se enfría más rápidamente por la noche (de ahí la mayor diferencia entre temperaturas en climas más secos).

martes, 2 de julio de 2013

El meneo de los edificios de Tokio en el gran terremoto de 2011



Este vídeo sí que refleja fielmente lo que vi con mis propios ojos, que mi cámara no pudo captar por sacarla demasiado tarde y en mal sitio (había otras cosas que hacer en aquel momento...). Es una visión que no se olvida. Hasta los rascacielos más imponentes pueden llegar a parecer flanes. No somos nada, blablabla...