Como digno representante de una legendaria estirpe de caballeros pajilleros, recuerdo con cariño masoquista las innumerables ocasiones en las que malgastaba mi tiempo y mi dinero cuando la esperanza de mojar el churro ya se había diluido, gasificado y evaporado hacia la atmósfera de Venus. La llama de la diversión se apagaba en el momento de entrar al Garçon del pis; el nombre hace justicia a este lugar en donde comenzaba un tedioso y fútil ritual consistente en canciones y sintonías eternamente inaprensibles aderezadas con conversaciones ininteligibles, un sinfín de asentimientos con la cabeza cuando uno no entiende nada, algo que me ha acompañado desde aquellos tiempos, reforzado por el hándicap de las lenguas extranjeras. Y así, contemplando la entonación ajena de cánticos rebeldes y soñadores le robaba horas a la mañana y las invertía en la madrugada.
Casi allende el recuerdo quedan las veladas lucenses a la tenue luz de las candelas, en un lugar de precario asiento, olores nauseabundos pero debates encendidos, opiniones encontradas y pasiones exaltadas. Pensábamos que el tiempo se paraba, que la noche era tan joven como nosotros. Son momentos que ya nunca volverán, pero aún puedo dibujar el firmamento a través de esa ventana destartalada, aún me parece estar bebiendo ese vodka de pacotilla, aún veo a Fernando meterle mano a ese trasero desprevenido, a Nacho asomando con el gesto de la victoria, Berti siempre ojo avizor por visitas insospechadas, Rafa comentando las jugadas, Andrés luchando por su sitio, Corujo con su bebida inseparable y Carballido quitándome el simbólico carné que me abría unas puertas que se cerraron para siempre.
Caldo de cultivo para un futuro lleno de noches en las que mis salidas nocturnas acababan frecuentemente en una plantación de nabos, lo que en inglés se conoce como sausage party o brodeo, y que Flight of the Conchords me recordaban en este genial vídeo sobre esa lamentable situación de desventaja numérica con el singular título de "Demasiadas pollas".
miércoles, 19 de mayo de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
Entrevista en la escuela
Hace una semana vinieron a nuestra academia los responsables de la web gogonihon.com para entrevistar a los alumnos más brillantes de entre todas las clases. Al final vieron que todos eran unas lumbreras y decidieron escoger a un hombre de la calle. Yo, que pasaba por la calle en ese momento, fui el elegido.
En realidad primero nos entrevistaron a Kang, Chobun (los dos chinos), Menuka (nepalí) y servidor, pero esto forma parte del vídeo general de toda la escuela. No dejen de ver mis declaraciones incendiarias del siguiente vídeo, mi conmovedora arenga, mi crítica mordaz, cáustica, sardónica... No dejo títere con cabeza.
En realidad primero nos entrevistaron a Kang, Chobun (los dos chinos), Menuka (nepalí) y servidor, pero esto forma parte del vídeo general de toda la escuela. No dejen de ver mis declaraciones incendiarias del siguiente vídeo, mi conmovedora arenga, mi crítica mordaz, cáustica, sardónica... No dejo títere con cabeza.
domingo, 9 de mayo de 2010
Festival de Kanda / Kanda Matsuri / 神田祭
Ayer, domingo 9, fuimos al festival de Kanda (神田祭). Es uno de los tres grandes festivales sintoístas de Tokio, junto con el Sanja Matsuri y el Sanno Matsuri. Si bien su origen se debe a la celebración de la victoria de Ieyasu Tokugawa en la batalla de Sekigahara, en la actualidad se rinde homenaje al dios del santuario de Kanda, el Kanda Myojin. Al igual que en el Sanja Matsuri, el dios es portado en los santuarios portátiles, llamados mikoshi (神輿), precedido por el acompañamiento musical del o-hayashi (お囃子).

Los porteadores visten una chaqueta ligera de curioso nombre, happi, en cuya parte posterior se puede leer "festival de Kanda" en letras rojas. En la foto de arriba no se aprecia, porque la llevan a sus espaldas. La prenda interior que visten se llama fundoshi (褌), una especie de tanga terriblemente sexy que permite ver imágenes tan sugerentes como esta. Curiosamente, estos jóvenes porteadores me vieron posando cual capullo para una foto y no pudieron resistir la tentación de pedirme que me hiciese una con ellos.
Al principio tenía la intención de aportar mi granito de arena y cargar con el susodicho santuario, pero al ver las muecas y la aparente dificultad de tal empresa, me dediqué a ver los toros desde la barrera.
No falta en este festival la simbología y la superstición. Aquí tenemos a un supuesto ogro cuyo nombre me ha costado horrores investigar: ooeyamagaijin (大江山凱陣). Ooeyama sería el lugar en donde habita ('monte Ooe').

El siguiente símbolo es un siluro (en japonés namazu, 鯰). Se puede ver en la foto inferior la forma de pez con una gran piedra encima. Esto está basado en la mitología japonesa, según la cual Namazu, que vive en las profundidades de la Tierra, es el causante de los terremotos. Afortunadamente, el dios Kashima se encarga de su custodia. Para que se esté quietecito y no dé la tabarra sembrando caos, pánico y destrucción, le pone un "pedrolo que te cagas" encima.

Es tan famoso que hasta ha resultado ser fuente de inspiración para un Pokémon: Whiscash.

Estos dos monstruitos terminaban y se desinflaban en el barrio de Otemachi, conocido por sus omnipresentes bancos y por ser el lugar en donde aterrizó la cabeza del samurái Masakado, también conocido como Taira no Masakado, siendo Taira el nombre de su clan. Las guerras entre los clanes Taira (conocido asimismo como Heike, por la lectura china de los ideogramas) y Minamoto (también llamado Genji) conforman uno de los capítulos más famosos de la historia japonesa.

Cuenta la leyenda que, cuando le decapitaron, tal era su voluntad por retornar a Shibasaki que la cabeza voló por los aires hasta aterrizar en el sitio donde hoy en día se le venera en Otemachi, entre dos rascacielos. En realidad fue asesinado por su primo Sadamori y Hidesato del clan Fujiwara en la batalla de Kojima (940), siendo estos mismos los encargados de portar su cabeza hasta la capital. Como se puede ver en la foto, no faltan alimentos frescos (las dos botellas de sake llegarían después). Además, está considerado el primer samurái de la historia.
Al mencionar estos dos clanes recuerdo uno de los interesantísimos capítulos de la serie documental Cosmos acerca del cangrejo Heike:
Los porteadores visten una chaqueta ligera de curioso nombre, happi, en cuya parte posterior se puede leer "festival de Kanda" en letras rojas. En la foto de arriba no se aprecia, porque la llevan a sus espaldas. La prenda interior que visten se llama fundoshi (褌), una especie de tanga terriblemente sexy que permite ver imágenes tan sugerentes como esta. Curiosamente, estos jóvenes porteadores me vieron posando cual capullo para una foto y no pudieron resistir la tentación de pedirme que me hiciese una con ellos.
Al principio tenía la intención de aportar mi granito de arena y cargar con el susodicho santuario, pero al ver las muecas y la aparente dificultad de tal empresa, me dediqué a ver los toros desde la barrera.
No falta en este festival la simbología y la superstición. Aquí tenemos a un supuesto ogro cuyo nombre me ha costado horrores investigar: ooeyamagaijin (大江山凱陣). Ooeyama sería el lugar en donde habita ('monte Ooe').

El siguiente símbolo es un siluro (en japonés namazu, 鯰). Se puede ver en la foto inferior la forma de pez con una gran piedra encima. Esto está basado en la mitología japonesa, según la cual Namazu, que vive en las profundidades de la Tierra, es el causante de los terremotos. Afortunadamente, el dios Kashima se encarga de su custodia. Para que se esté quietecito y no dé la tabarra sembrando caos, pánico y destrucción, le pone un "pedrolo que te cagas" encima.

Es tan famoso que hasta ha resultado ser fuente de inspiración para un Pokémon: Whiscash.

Estos dos monstruitos terminaban y se desinflaban en el barrio de Otemachi, conocido por sus omnipresentes bancos y por ser el lugar en donde aterrizó la cabeza del samurái Masakado, también conocido como Taira no Masakado, siendo Taira el nombre de su clan. Las guerras entre los clanes Taira (conocido asimismo como Heike, por la lectura china de los ideogramas) y Minamoto (también llamado Genji) conforman uno de los capítulos más famosos de la historia japonesa.

Cuenta la leyenda que, cuando le decapitaron, tal era su voluntad por retornar a Shibasaki que la cabeza voló por los aires hasta aterrizar en el sitio donde hoy en día se le venera en Otemachi, entre dos rascacielos. En realidad fue asesinado por su primo Sadamori y Hidesato del clan Fujiwara en la batalla de Kojima (940), siendo estos mismos los encargados de portar su cabeza hasta la capital. Como se puede ver en la foto, no faltan alimentos frescos (las dos botellas de sake llegarían después). Además, está considerado el primer samurái de la historia.
Al mencionar estos dos clanes recuerdo uno de los interesantísimos capítulos de la serie documental Cosmos acerca del cangrejo Heike:
miércoles, 5 de mayo de 2010
Homenaje a Kang
La mayoría de mis compañeros de clase chinos son, por lo general, timidillos y poco graciosetes. Mi personalidad es siempre amable para con cualquiera que hable conmigo, y aporto ese humor español tan escaso en una academia donde soy el único occidental.
Entre tanto chino sosete, el año pasado tuve la fortuna de conocer a uno procedente de Shanghái, de solo 20 años de edad pero más maduro en cuanto a su forma de pensar y actuar. Tenemos un humor muy parecido, siempre volvemos juntos después de las clases y el otro día jugamos al fútbol con Mika y sus amigos. Es un tipo que merece mucho la pena y que, además, desde el primer momento fue él quien se acercó a mí, muy probablemente por resultar quizá más exótico o interesante que otros chinos vistos y revistos.
Cuando me planteó la idea de ir juntos a Shanghái por su vuelta a la tierra patria en las vacaciones de primavera, no me lo pensé dos veces. La ocasión la pintan calva: visitar un país con un lugareño no tiene precio, y más en un país como China, donde sin conocimientos del idioma el acceso a ciertos manjares y lugares se antoja complicado. Le estoy inmensamente agradecido a esa familia por abrirme sus puertas durante unos días, invitarme a tomar parte en sus numerosas comidas familiares, colmarme de platos suculentos, deshacerse en atenciones y cuidarme como si del hijo mayor se tratase.
Por supuesto, me salté todo el protocolo rechazando cigarrillos a personas de mayor rango social, plantándole un beso en la mejilla a la abuelita (la cual insistía en que les visitase si volvía a la ciudad), no levantarme a tiempo para el brindis... Pero tras los comprensibles errores iniciales no punibles por mi categoría de extranjero ignorante, acabé recordando cómo actuar y adaptarme a la etiqueta china. Lo mejor de todo es que, en el momento de la foto, tanto Kang como un servidor nunca se resisten a hacer el gilipollas. Otro punto en común con este cachondo mental.
Shanghái, esa ciudad moderna con un estrato de esmog que desdibuja el horizonte; donde, como en Pekín, el arrebol es un bien preciado. El Pudong es el Lower Manhattan chino, o el Hong Kong continental, por poner un ejemplo más próximo. El viaje subterráneo hasta los edificios que perfilan el día y la noche de esta ciudad es una experiencia cuya psicodelia y, si me apuran, chabacanería raya el paroxismo. Atendiendo a la recomendación de un colega español, no pude evitar emprender un viaje tan sucinto como hortera en este medio de transporte que ningún lugareño osaría utilizar.
Todo sea por contemplar edificios como la Perla Oriental, así como las vistas desde su observatorio. En el distrito de Pudong se concentran las estructuras más altas del país chino de los últimos años. El noble honor le correspondía a esta torre de televisión, hasta que el World Financial Center, inaugurado en 2008, se lo arrebató. Este se sitúa tras el Jin Mao, un edificio con supuesta pinta de pluma estilográfica que escribe sobre el libro situado delante de él. En esta foto lo podéis apreciar mejor. De entre todos, sentí predilección por este último gigante, una especie de mezcla entre las Torres Petronas por su color, y la torre Taipei 101 por su forma.
Si os creéis que la cosa acaba aquí, estáis equivocados, porque la burbuja económica de China le permite seguir compitiendo contra sí misma en este intento de rozar el cielo con los dedos. El próximo titán: la Shanghai Tower, un coloso de unos 623 metros que se convertirá en el hermano mayor del World Financial Center y convertirá en anecdóticas sus vistas.
Además de este súmmum de la modernidad, en Shanghái hay otros sitios que merece la pena ver, como la calle peatonal Nanjing, el Gran Museo de Shanghái o el Jardín Yuyuan, en donde aparezco retratado con la ex novia de Kang.

Y como siempre me pirro por probar platos nuevos, qué mejor que hincarle el diente a una buena paloma, que no gavilán. ¡Pío, pío... garhgh!

Pero la estancia con mi amigo no se redujo solo a Shanghái. También tuve la ocasión de visitar Zhouzhuang, llamada la "Venecia Oriental". ¡Qué apodo tan singular y exótico! Si no fuera porque al menos otras veinte ciudades de otros países asiáticos reciben esta misma aposición. Y ciudades tan dispares como Bangkok, Osaka, Malaca, Ayutthaya (parecido cero con Venecia)...
Y como siempre me pirro por probar platos nuevos, qué mejor que hincarle el diente a una buena paloma, que no gavilán. ¡Pío, pío... garhgh!
Pero la estancia con mi amigo no se redujo solo a Shanghái. También tuve la ocasión de visitar Zhouzhuang, llamada la "Venecia Oriental". ¡Qué apodo tan singular y exótico! Si no fuera porque al menos otras veinte ciudades de otros países asiáticos reciben esta misma aposición. Y ciudades tan dispares como Bangkok, Osaka, Malaca, Ayutthaya (parecido cero con Venecia)...
El parangón parece innegable, pero se limita más que nada al entramado de canales tan distintivo de la ciudad natal de Marco Polo. La magia de Zhouzhuang es muy inferior, pero no por ello deja de ser interesante observar este pueblo y sus puentes gemelos (Shuang qiao), o la Opera Kung qu, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad:
La ópera Kun Qu se desarrolló bajo la dinastía Ming (del siglo XIV al XVII) en la ciudad de Kunshan, situada en la región de Suzhou, al Sureste de China. Hay que buscar sus raíces en el teatro popular. El repertorio de cantos se fue imponiendo poco a poco como un arte dramático principal. El Kun Ku es una de las formas más antiguas de ópera china presentes hoy día.
Se caracteriza por su estructura dinámica y su melodía (kunqiang). Obras como El pabellón de las peonías o El salón de la longevidad han llegado a ser clásicos del repertorio. Este arte combina el canto, la recitación y un complejo sistema de técnicas coreográficas, acrobacias y gestos simbólicos. En el reparto hay un joven protagonista, un personaje femenino principal, un anciano y diversos personajes cómicos, todos vestidos con trajes tradicionales. Una flauta de bambú, un pequeño tambor, tablillas de madera, gongs y címbalos acompañan los cantos, resaltando las acciones y las emociones de los personajes. Reputada por el virtuosismo de sus pautas rítmicas (changqiang) la ópera Kun Qu ha ejercido una influencia predominante sobre otras formas más recientes de ópera china, como la de Sechuán o la de Pekín.
La ópera Kun Qu entró en un periodo de declive a partir del siglo XVIII porque requería grandes conocimientos técnicos por parte del público. De las 400 arias que se cantaban regularmente en las representaciones de ópera a mediados del siglo XX, hoy día sólo quedan algunas docenas. La ópera Kun Qu ha sobrevivido gracias a los esfuerzos de algunos animosos conocedores y adeptos que tratan de suscitar el interés de una nueva generación de intérpretes.
En definitiva, ya que el tiempo apremia, la noche se cierne sobre Tokio y la entrada se hace larga, muchas gracias a Kang (o bien "Kosakushuu" en su nombre japonés, o "Zhouzhou" según su apodo chino) por ser un guía estupendo en su ciudad y su país. He tenido la oportunidad de ver a los chinos desde una perspectiva diferente, alejada de los estereotipos. Kang se ha esforzado por hacerme ver el lado amable, con unos amigos simpáticos hasta el punto de no parecer demasiado distinto a unos jovenzuelos españoles de la misma edad, una familia celebrando un banquete al más puro estilo de las casetas de pulpo o el Pedregal. Nuestras costumbres, creencias y formas serán distintas, pero resulta entrañable y curioso comprobar cómo curiosamente por medio de la lengua japonesa se tiende un puente que sustenta la comunicación entre dos culturas tan dispares como la china y la española: al final uno pasa cinco días rodeados de amigos chinos casi como estuviera en su casa.
Muchas gracias por ofrecerme esta oportunidad, Kang.
domingo, 14 de marzo de 2010
Viaje navideño (4/5) - Indonesia: Yogyakarta
Cuanto más viajo por los países del sudeste asiático, más me enamoro de sus gentes. Creo que Camboya e Indonesia son buenos exponentes de la acogedores que llegan a ser los lugareños. Yogyakarta parece un lugar ideal para experimentar la curiosa sensación de ser observado con curiosidad y hasta simpatía. Basta con pararte un par de segundos en cualquier calle de Yogyakarta, y no tardará en caer sobre ti el indonesio angloparlante de turno para darte indicaciones, acompañarte a cualquier lugar o ofrecerte incluso su propio recorrido turístico. Lo curioso es que, al contrario que lo que me sucedió en Marruecos, no hay tarifa oculta hasta el final del trayecto. El buen hombre que nos guió al palacio del sultán trabajaba cerca de allí, pero no fue hasta llegar y darnos a todos la mano, uno por uno, que nos dimos cuenta de la verdadera bonhomía de este simpático individuo. El turista cantón camina receloso y se muestra suspicaz de cualquiera que se ofrezca sin pedir nada a cambio. En todos lados hay aprovechados, pero en Yogyakarta, para tener dos joyas arquitectónicas de tamaño calibre en sus alrededores, los turistas escasean parecen despertar simpatía. Junto con los camboyanos, me han parecido los más amables.
Es curioso el número de combinaciones posibles para convertir a una bicicleta en un medio de transporte. Digamos que, en este caso, se podría considerar más bien un triciclo. ¿Y dónde va el conductor? Lo primero que pensaría cualquiera es en la configuración estándar, con el ciclista delante y los pasajeros detrás, ya sea con un diseño funcional o más profesional, como en Málaga. En Malaca nos encontramos una versión más rara, con el conductor situado a uno de los lados, y en Indonesia, para variar, el conductor va detrás. Este fue el medio de transporte más usado durante nuestras visitas por la ciudad de Yogyakarta. ¿Qué hay que ver aquí?

Desde luego, nada comparable a Borobudur o Prambanan. Quizá el palacio del sultán (foto superior), la curiosa mezquita subterránea o el castillo del agua (Taman Sari). Del palacio del sultán recuerdo detalles como esa especie de sincretismo religioso, que se puede apreciar en detalles como esa columna de la foto:

En otra ocasión, buscando desesperados el palacio del agua, quien parecía un indonesio cualquiera nos indicó cómo llegar. Cuando arribamos a nuestro destino, este gran conocedor de todos los recovecos y atajos de la ciudad ya estaba allí, como por arte de magia. Él mismo fue quien nos guió a la mezquita subterránea que aparece retratada en la siguiente foto. La verdad es que era un buen material para fotos curiosas. Aquí esperamos a que escampara durante al menos una hora. Y cuando nos decidimos a salir, aún sin haber amainado el temporal, el pobre hombre seguía esperando allí. Al final le dijimos que nos llevase a Jalan Malioboro (calle Malioboro), para poder iniciar un sinfín de regates en pos de la baratija o camiseta de turno.
Sin embargo, la auténtica atracción de esta ciudad se encuentra a 40 kilómetros al noroeste de la ciudad. Borobudur sobrecoge. No en vano es la atracción turística más visitada de Indonesia. Mi amiga italiana Marta, versada en todo lo concerniente a hinduismo y budismo, lo pudo apreciar aún más pero lo disfrutó mucho menos. El gran error del tour fue no tener en cuenta los frecuentes diluvios que se producen. "Gracias" a uno de ellos, solo tuvimos apenas media hora para ver esta auténtica maravilla. Tiempo insuficiente para disfrutarla y apreciarla, al igual que Prambanan. Se sentía tan resignada que se negó a caminar bajo nuestros paraguas, con la lluvia empapando su frustración. Para ella, era el clímax del viaje. Siento que hayamos tenido tan mala suerte.

Una vez más, creo que sería una pérdida de tiempo empezar a enumerar todos los datos relativos a esta estupa budista, pudiendo acudir inmediatamente a Wikipedia u otras fuentes más profesionales. Quedémonos con los datos básicos: data del siglo VIII-IX y es el monumento budista más grande del mundo (Angkor Wat es la "mayor estructura religiosa", aunque en este caso es mayormente hinduista). Al igual que sucedió con Angkor Wat, fue redescubierto siglos más tarde. Concretamente por el británico Thomas Stamford Raffles, figura muy importante para la isla de Java e ilustre fundador de Singapur.
Hay una estatua de Buda en cada estupa, pero solo una de ellas está al descubierto. Nueve estupas quedaron dañadas a causa de las bombas, aparentemente en una acción dirigida por un predicador musulmán ciego. ¿Puede haber un líder mejor que alguien que no ve ni torta?
No hay mal que por bien no venga. El mal tiempo nos permitió detenernos en otros aspectos interesantes: pudimos fijarnos en un árbol del apestoso durian o contemplar el curioso mecanismo de defensa de la planta conocida con el nombre de sensitiva o Mimosa pudica: simular estar muerta para ver si le dejan de tocar los peciolos.
Y, para rematar la visita, Prambanan. Ni uno, ni dos, ni tres: 240 templos dedicados a la deidad hinduista Shivá. Lamentablemente hubo que verlo a toda prisa, pero merece la pena visitarlo e investigar la historia y, en definitiva la simbología hinduista para poder apreciarlo en todo su esplendor. Los que hemos llegado a la capacidad máxima de la tarjeta de memoria cerebral y ya no podemos retener más datos, mientras tanto, nos conformamos con un buen kopi luwak servido con una sonrisa indonesia marca de la casa.
Desde luego, nada comparable a Borobudur o Prambanan. Quizá el palacio del sultán (foto superior), la curiosa mezquita subterránea o el castillo del agua (Taman Sari). Del palacio del sultán recuerdo detalles como esa especie de sincretismo religioso, que se puede apreciar en detalles como esa columna de la foto:
- Islamismo: el color verde es el color del islam. Según leo en un sitio web, las almas de los mártires del islam entrarán al paraíso bajo la forma de aves de color verde. También leo que se debe a su asociación con la naturaleza.
- Budismo: la flor de loto roja, que hace las veces de trono para el Buda, es un símbolo de divinidad. A pesar de no ser exclusivo del budismo (dioses egipcios como Ra también están asociados a esta flor), se suele relacionar con él.
- Hinduismo: el color azul debajo de la flor de loto representa a esta religión, pero ahora mismo no me acuerdo por qué, ja, ja.
En otra ocasión, buscando desesperados el palacio del agua, quien parecía un indonesio cualquiera nos indicó cómo llegar. Cuando arribamos a nuestro destino, este gran conocedor de todos los recovecos y atajos de la ciudad ya estaba allí, como por arte de magia. Él mismo fue quien nos guió a la mezquita subterránea que aparece retratada en la siguiente foto. La verdad es que era un buen material para fotos curiosas. Aquí esperamos a que escampara durante al menos una hora. Y cuando nos decidimos a salir, aún sin haber amainado el temporal, el pobre hombre seguía esperando allí. Al final le dijimos que nos llevase a Jalan Malioboro (calle Malioboro), para poder iniciar un sinfín de regates en pos de la baratija o camiseta de turno.
Una vez más, creo que sería una pérdida de tiempo empezar a enumerar todos los datos relativos a esta estupa budista, pudiendo acudir inmediatamente a Wikipedia u otras fuentes más profesionales. Quedémonos con los datos básicos: data del siglo VIII-IX y es el monumento budista más grande del mundo (Angkor Wat es la "mayor estructura religiosa", aunque en este caso es mayormente hinduista). Al igual que sucedió con Angkor Wat, fue redescubierto siglos más tarde. Concretamente por el británico Thomas Stamford Raffles, figura muy importante para la isla de Java e ilustre fundador de Singapur.
No hay mal que por bien no venga. El mal tiempo nos permitió detenernos en otros aspectos interesantes: pudimos fijarnos en un árbol del apestoso durian o contemplar el curioso mecanismo de defensa de la planta conocida con el nombre de sensitiva o Mimosa pudica: simular estar muerta para ver si le dejan de tocar los peciolos.
Y, para rematar la visita, Prambanan. Ni uno, ni dos, ni tres: 240 templos dedicados a la deidad hinduista Shivá. Lamentablemente hubo que verlo a toda prisa, pero merece la pena visitarlo e investigar la historia y, en definitiva la simbología hinduista para poder apreciarlo en todo su esplendor. Los que hemos llegado a la capacidad máxima de la tarjeta de memoria cerebral y ya no podemos retener más datos, mientras tanto, nos conformamos con un buen kopi luwak servido con una sonrisa indonesia marca de la casa.
miércoles, 10 de marzo de 2010
送辞: discurso de felicitación para los graduados
Hoy, 10 de marzo, no ha habido clase de japonés, sino que ha sido el día elegido para celebrar la ceremonia de graduación de los que abandonan mi escuela de japonés, generalmente para entrar en alguna universidad nipona. Me ofrecí "voluntario" para soltar el 送辞, un discurso de despedida para los graduados. Lógicamente quería darle al menos un toque de humor ocasional, sabedor de que el resto de discursitos iban a ser más bien sosillos.
Lo cierto es que hasta el director y directora de la escuela estaban bastante nerviosos. Los profesores cumplieron con creces, y el discurso de un representante de la universidad y una televisión fue muy profesional. Todo lo contrario, lógicamente, de los nerviosos alumnos. La verdad es que yo también lo estaba algo, por eso del temor a olvidarse de todo, pero fue empezar a hablar y establecer contacto visual con la audiencia, y la cosa creo que fue a mejor. Quizá debería haber cambiado algo más de postura, pero bueno, que yo recuerde es la primera vez que doy un discurso así. Siempre quiero hacer cosas que hasta ahora no había hecho, así que me alegro de esta experiencia.
Lo cierto es que hasta el director y directora de la escuela estaban bastante nerviosos. Los profesores cumplieron con creces, y el discurso de un representante de la universidad y una televisión fue muy profesional. Todo lo contrario, lógicamente, de los nerviosos alumnos. La verdad es que yo también lo estaba algo, por eso del temor a olvidarse de todo, pero fue empezar a hablar y establecer contacto visual con la audiencia, y la cosa creo que fue a mejor. Quizá debería haber cambiado algo más de postura, pero bueno, que yo recuerde es la primera vez que doy un discurso así. Siempre quiero hacer cosas que hasta ahora no había hecho, así que me alegro de esta experiencia.
domingo, 28 de febrero de 2010
Vuelta a España
El próximo 27 de marzo aterrizaré de nuevo en la tierra que me vio nacer (espectáculo nada agradable para el ojo humano, ni para el partero ni especialmente para la parturienta). Será después de una semana viajando por China, con escalas básicamente en Shanghái y Pekín, acompañado de mi amigo chino, Kosakushu, Ko-kun para los amigos.
Saldré de Pekín por la mañana del 27, haré escala en Moscú para llegar a Madrid a eso de las 22. ¡Que San Pancracio nos proteja de posibles huelgas de controladores aéreos! Cogeré el bus para llegar a Lugo a las 6 y pico de la mañana. Así que desde el 28 de marzo hasta el 6 de abril estaré en Galicia. Espero tener tiempo para ver a todos los amigos, parientes y allegados.
Saldré de Pekín por la mañana del 27, haré escala en Moscú para llegar a Madrid a eso de las 22. ¡Que San Pancracio nos proteja de posibles huelgas de controladores aéreos! Cogeré el bus para llegar a Lugo a las 6 y pico de la mañana. Así que desde el 28 de marzo hasta el 6 de abril estaré en Galicia. Espero tener tiempo para ver a todos los amigos, parientes y allegados.
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